martes, 18 de octubre de 2011

La política viste a la moda: Lilita Carrio

Luego de su resultado catástrofe de las primarias, nuestro  experto en sociología de la moda plantea la relación entre el outfit y una carrera errática

Por Diego Vecino para Brando
@contrarreforma

Lilita Carrio, nacida Elisa María Avelina Carrió, es una de las figuras políticas más erráticas del escenario nacional: de los 23 puntos de 2007 se deslizó en caída libre al penoso 3,30 por ciento de las recientes internas abiertas, resultado que la obligó a hacer un mea culpa como buena cristiana ( "Soy la razón de la derrota" ).
Su biografía, extensa y notoria, tiene un pico de popularidad durante la crisis del menemismo, el gobierno de la Alianza y 2001, cuando el espíritu de hastío colectivo y derrumbe social fogoneó su rol de custodia de los otrora tibios valores de la honestidad, la decencia y la administración.
Los contornos complejos de su posición pública, a la vez, refuerzan este rasgo institucionalista puro con una clara vocación profética que pegó bastante en momentos de la historia argentina que tenían mucho sabor a fin del mundo y Apocalipsis. En efecto, Lilita es una chaqueña compleja, por momentos lúcida y por momentos totalmente perdida en el triángulo de las Bermudas que forman la Biblia, el hedonismo y su incapacidad de construir partidos sin fracturarlos.
También es un maravilloso caso de estudio para abordar el objeto de esta tradicionalísima columna, esto es, la relación no siempre existente -pero en este caso sí- entre una personalidad política y un guardarropas. Porque, sin lugar a dudas, el vestuario de Lilita es un compilado de prendas salidas de outfits que no tienen nada que ver entre sí, un pastiche de elementos que no siempre armonizan, un collage, en suma, un happening que llama a recordar el situacionismo francés o el punk inglés, entre otras expresiones artísticas típicas del poscapitalismo de servicios.


Luego de su resultado catástrofe de las primarias, nuestro  experto en sociología de la moda plantea la relación entre el outfit y una carrera errática
Pelo
Como ya mencionamos en otras oportunidades, el pelo es la punta del iceberg. En el caso de Carrió, tenemos un platinado sin volumen y llovido, medio descuidado, que ayuda a enfatizar los aros ochentosos y que pega de manera controversial con el tostado rústico y semiartificial de la piel. Si a esta combineta le agregamos el labial rojo supernova, lo que tenemos es un maridaje dudoso aunque, esto sí hay que decirlo, muy urbano, que en el ámbito político es óptimo a la hora de establecer alianzas estratégicas con el sector agropecuario y producir contrastes.

Capa
La capa es también un distintivo personal de Carrió que ha marcado tendencia en los últimos años entre las señoras de alto poder adquisitivo. Podríamos definir el look, a riesgos de ser horribles personas, como un "carpa-chic", que se completa con la pañoleta o chalina blanca y negra al viento como único elemento de color que, suponemos, intenta neutralizar con pobre éxito la línea platinado-zanahoria que domina el rostro.

Cartera
En la cartera se cae todo el mito de la oposición a Cristina porque, si se fijan bien, es una, oh sí, Louis Vuitton. ¿No era un símbolo innecesario de riqueza? ¿Por qué nadie habla de la cartera Louis Vuitton de Elisa Carrió? Bueno, una respuesta posible a esta última pregunta es que Carrió, a diferencia de Cristina, la acompaña de un atuendo desparejo e inconsistente que la hace pasar absolutamene inadvertida.

Calzas
Bueno, llegamos al tercer momento polémico: las calzas, que a pesar de que están muy de moda en la franja etaria de los 18-25, no creemos que sean adecuadas para una persona que, practique la profesión que practique, busque verse elegante. Aun si engancháramos a la líder de la Coalición Cívica en un momento informal, de entrecasa un domingo, de más está decir que los aros, la chalina, la capa y las calzas no pueden ir juntas jamás, incluso en la colección homeless de Jacobim Mugatu.

Botas
Bueno, que quede en claro una cosa: las botas NO pegan. Deberían ser negras o blancas o deberían combinar con la cartera. Y no hay mucho más para decir.

(¡gracias Dr.!)

(anterior)

lunes, 17 de octubre de 2011

Declaración

El texto que sigue es una Declaración de la Asamblea de intelectuales, docentes y artistas en apoyo al Frente de Izquierda, que circulará antes de las elecciones presidenciales del 23 de octubre.

Para adherir, acá.

EL 23 DE OCTUBRE, VOTEMOS AL FRENTE DE IZQUIERDA

POR DIPUTADOS DE IZQUIERDA Y UNA ALTERNATIVA POLÍTICA DE LOS TRABAJADORES EN TODO EL PAÍS

Los abajo firmantes llamamos a votar al Frente de Izquierda y de los Trabajadores, conformado por el Partido Obrero, el Partido de los Trabajadores Socialistas e Izquierda Socialista, que presenta la fórmula presidencial Jorge Altamira-Christian Castillo en las próximas elecciones del domingo 23 de octubre.

El Frente de Izquierda llama a desarrollar una alternativa política independiente de los trabajadores y le da una expresión política electoral a las luchas de la clase obrera y el pueblo, al sindicalismo antiburocrático que enfrenta las persecuciones del gobierno y de la burocracia sindical, a las luchas contra el trabajo en negro y la tercerización, y por el 82% móvil para los jubilados, al reclamo por el castigo de los asesinos de Mariano Ferreyra, a las luchas contra el vaciamiento de la educación, contra la opresión nacional por parte de las naciones imperialistas, contra los monopolios que destruyen el medio ambiente y contra todos los agravios e injusticias que cotidianamente sufre nuestro pueblo trabajador.
Con más de 500 mil votos el 14 de agosto, el Frente de Izquierda logró superar el piso proscriptivo impuesto por las primarias: este 23 de octubre se plantea el desafío de obtener el ingreso de diputados obreros y socialistas al Congreso Nacional. Frente a la crisis de las fuerzas de la oposición patronal derechista y la centroizquierda de Binner y Juez, que gobierna para el capital sojero y las grandes automotrices, una bancada del Frente de Izquierda rompería el monólogo de los partidos capitalistas en el Congreso, favoreciendo el desarrollo de una oposición de izquierda al gobierno kirchnerista. Una bancada del Frente de Izquierda será un gran punto de apoyo para denunciar y fortalecer la lucha en las calles contra los intentos de descargar los efectos de la crisis capitalista sobre los trabajadores y el pueblo pobre.
Por estas razones, los abajo firmantes, intelectuales, profesores, trabajadores de la educación, el arte y la cultura, llamamos a apoyar y a desarrollar al Frente de Izquierda, para que las banderas históricas de la izquierda y del socialismo se transformen en una alternativa política para millones de trabajadores.

Primeras firmas: Eduardo Grüner (FFyL-FSOC, UBA), Jorge Panesi (FFyL, UBA), Juan Luis Hernández (FFyL, UBA), Pompeyo Audivert (actor y director teatral), Andrés Mangone (actor y director teatral), Hernán Camarero (FFyL-FSOC, UBA), Alabarces, Pablo (FSOC, UBA y CONICET), Claudio Katz (FFyL-FSOC, UBA), Eduardo Lucita (EDI), Enrique Carpintero (Topía), Pablo Pozzi (FFyL, UBA), José Gabriel Vazeilles (FFyL, UBA), Pablo Bonavena (FSOC, UBA-CS,UNLP), José C. Villarruel (FSOC-FFyL, UBA), Guillermo Gigliani (UBA), Alberto Bonnet (docente e investigador UBA y UNQ), Alejandro Schneider (FFyL, UBA), Carlos Mangone (FSOC, UBA), Luis Bonomi (abogado DDHH-CeProDH), Jorge Warley (FFyL, UBA), Gastón Caligaris (FSOC-UBA), Hernán Díaz (CBC-UBA), Matías Eskenazi (CONICET-UNQ-UADER), Agustin Santella (FSOC, UBA), Paula Varela (FSOC, UBA-CONICET), Cristian Aquino (FSOC, UBA), Néstor Correa (FSOC, UBA), Laura Meyer (FSOC, UBA), Graciela Molle (CBC, UBA), Eduardo Mileo (escritor), Axel Frydman (periodista), Nicolás Ciancaglini (FCEyN-CBC, UBA), Mariano Merzbacher (FCEyN , UBA), Alejandro Margetic (FSOC, UBA), Analía Reale (FSOC, UBA), Susana Aime (JVG), Ariane Díaz (IPS Karl Marx), Ivana Dal Bianco (abogada DDHH-CeProDH), Nicolás Ciancaglini (FCEyN-CBC, UBA), Mariano Merzbacher (FCEyN, UBA), Paula Ferreyra (FSOC, UBA), María Bruni (FSOC, UBA), Silvia Fuentes (FSOC, UBA), Graciela Pampín (FEC, UBA-JVG), Laura Caruso (FFyL, UBA), Yamila Heram (FSOC, UBA), Daniel Salerno (FSOC, UBA), Antonio Rosselló (UBA), Ariel Eidelman (FFyL-CBC, UBA), Damián Melcer (FSOC, UBA), Alejandra Glatzel (FSOC, UBA), Daniel Duarte (FFyL, UBA), Daniel Sierra (CBC, UBA), Diego Bruno (FFyL, UBA), Dionisio Cardoso (FADU, UBA), Dolores Rocca (FSOC, UBA), Fabiola Ferro (FFyL-FSOC, UBA), Julio Patricio Rovelli (IPS Karl Marx), Hernán Scorofitz (FPSICO, UBA), Ileana Celotto (FPSICO-CBC, UBA), Matías Maiello (FSOC, UBA), Pablo Anino (FSOC, UBA), Joaquín Farina (FSOC-CBC, UBA), Laura Carboni (Carlos Pellegrini), Esteban Mercatante (IPS Karl Marx), Leonardo Varela (FSOC, UBA), Mariela Díaz (FSOC, UBA-CONICET), María Sol González Chelis (FSOC, UBA), Lucas Poy (FFyL, UBA), Lucía Maffey (FCEyN, UBA), Cecilia Feijoo (FSOC-FFyL,UBA), Lucía Feijoo (FFyL,UBA), Martín Trombetta (FCE,UBA), Andrea Robles (CEIP León Trotsky), Natalia Casola (FFyL, UBA), Fernando Scolnik ((FSOC-UBA), María Chávez (CBC, UBA), Nicolás Cambón (FADU, UBA), Juan Dal Maso (IPS Karl Marx-Casa Marx), Victorio De Leonardi (realizador audiovisual-Casa Marx), Agostina L. Gieco (FSOC, UBA-CONICET), Gabriela Liszt (CEIP León Trotsky), Pablo Cámera (FFyL, UBA), Juan Duarte (FPSICO, UBA-UNLP), Pablo Heller (FSOC, UBA), Diego Lotito (IPS Karl Marx), Pablo Mauas (FCEyN, UBA), Rosa D´Alesio (FPSICO, UBA), Pablo Rabey (FFyL, UBA), Rocío Salgueiro (FSOC, UBA), Gastón Gutiérrez (IPS Karl Marx), Santiago Gándara (FSOC, UBA), Viviana Asrilant (FADU, UBA), Demian Paredes (IPS Karl Marx), Bárbara Pérez Jaime (FSOC, UBA), Eduardo Sartelli (FFyL-FSOC, UBA), Florencia Grossi (IPS Karl Marx), Marina Kabat (FFyL, UBA), Juan Kornblihtt (FFyL, UBA), Fabián Harari (FFyL, UBA), Tamara Seiffer (FSOC-UBA), Stella Grenat (FSOC, UBA), Paula Bach (IPS Karl Marx), Mariano Schlez (FFyL, UBA), Rosana López Rodrígez (FFyL, UBA), Fernando Dachevsky (FFyL, UBA), Gonzalo Sanz Cerbino (FFyL, UBA), Verónica Baudino (FFyL, UBA), Luisa Iñigo (FSOC, UBA), Diego Coppo (Carlos Pellegrini, UBA), Norberto Flexer, (CBC, UBA), Julieta Pacheco (FFyL-UBA), Ianina Harari (FFyL, UBA), Damián Bil (FFyL, UBA), Romina De Luca (FFyL, UBA), Luis Bartheborde (FSOC, UBA), Cynthia Daiban (FSOC, UBA), Clara Marticorena (FSOC, UBA), Gabriel Michelena (docente e investigador UBA), Guillermo Pajoni (abogado laboralista), Silvia Lago Martínez (FSOC, UBA), Jorge Marchini (EDI), Cristian Henkel (FSOC, UBA), Pablo Rieznik (FSOC, UBA), Silvia Rivera (FSOC-FFyL, UBA), Federico Holik (FCEyN, UBA), Luis García Fanlo (FSOC, UBA), Diego Cano (FSOC, UBA), Cesar Villena (FFyL, UBA), Paula Ferreyra (FSOC, UBA) y siguen las firmas…

Para adherir, acá.



Una que sepamos todos

La temporada televisiva comenzó, en el otoño boreal, sin penas ni glorias.
Digo mal: con muchas penas y apenas una gloria.
Innumerables capítulos de chatarrería se habían acumulado en nuestras bandejas de entrada, mientras nos dedicábamos a saborear delicias turcas y a recuperar pasaportes extraviados (sé que debo el relato). Afortunadamente, la mayoría de esas producciones no resisten ni un primer episodio sin ensombrecernos (sin arrojarnos a los brazos de Morfeo). No comentaré Terra Nova, porque ofende a la inteligencia en tan alto grado que no merece aparecer en estas páginas (cuando manifesté mi protesta en el edificio inteligente de la calle Honduras me contestaron, con ese cinismo típico de los programadores: "en México midió bien").
En cuanto a
Person of Interest... La serie combina las lecturas más idiotas de Minority Report (el relato, la película), la pelotudísima Wanted (2008) y la serie británica Paradox (que no duró más que una temporada, y con razón). Una máquina, ideada por Harold Finch, regurgita números de seguridad social (es decir, personas) que se verán involucradas en casos de asesinato (como víctimas o perpetradores). John Reeese será el encargado de descubrir la trama e impedir la fatalidad. Cero interés, cero inteligencia, salvo por la presencia de Michael Emerson (el recordado Ben de Lost) en el papel de Finch que, como no tiene ningún atractivo, él ha enriquecido con una parálisis parcial. En ese universo, mejor sería que los acontecimientos siguieran su curso y murieran todos.
Fringe y Dexter volvieron por todo lo alto. La primera no se puede contar porque no se entiende nada (hay dos Olivias en escena, interactuando, pero ninguna es la que conocíamos, porque... es que... lo que pasó fue que... en todo caso: la Olivia rubia ahora lleva el pelo levemente desarreglado). La vocación para el disparate de esta gente no tiene límites. Dexter Morgan, este año, se enfrenta no sólo con un asesino serial, sino también con el padre de ese asesino y, más en general, con el catolicismo en sus versiones más apocalípticas.
Y la gloria: me habían dicho (sí, la programadora estrella) que American Horror Story no estaba buena. Vimos, sin embargo, los dos primeros capítulos en trance. Por supuesto, es un catálogo de clichés del género (la niña down, los gemelos diabólicos en la primera escena; la casa embrujada, el bebé de Demonio; fantasmas, brujas, adolescentes psicóticos y vírgenes suicidas; asesinos seriales y sus emuladores, hombres poseídos con cáncer de cerebro, sótanos encantados...).



La producción, de la que poco podía esperarse porque es "de los creadores de Nip-Tuck y de Glee" es verdaderamente escalofriante, pero no lo es no tanto por sus temas sino por el diseño de imagen, el montaje y la velocidad narrativa. Modernísima, American Horror Story parece proponerse destronar a Twin Peaks de su histórico sillón: es mucho más oscura y, al mismo tiempo, mucho más mainstream y más experimental que su antecesora. Es tanto lo que sucede en el primer capítulo y tan pocos son los momentos de catálisis que uno se pregunta cómo harán los guionistas para sostener el desarrollo. El segundo capítulo responde esa pregunta: con todo.
Los parlamentos son abrumadoramente inteligentes, el diseño de caracteres es impecable y en ambos rubros descolla, como era de esperarse, Jessica Lange como la vecina siniestra (repite, me dicen, el papel que le valió el Oscar en 1994, pero mucho más borderline, más desatada). En capítulos futuros aparecerá Zachary Quinto (viudo moral, pobrecito), en el rol del antiguo dueño y restaurador de la casa losangelina maldita que van a habitar los protagonistas de la serie.
Mientras tanto, Dylan McDermott brilla sin competencia en el rol de un psiquiatra un poco desquiciado, adúltero y con una irrefrenable predilección (que le agradecemos) a andar desnudo por la casa y a masturbarse frente a las ventanas abiertas.











Hasta ahora (reacio como soy al salto tecnológico) lo venía dudando, pero creo que American Horror Story (que ya arrasó en los ratings y se llevará todos los premios) merece el proyector de alta definición que nos debíamos.


domingo, 16 de octubre de 2011

¡Live, from New York.....!

Watch live streaming video from globalrevolution at livestream.com

Te lo juro por Batato

sábado, 15 de octubre de 2011

Cuenta regresiva

Christian Castillo: “Para nosotros militancia no es arribismo”

“Plantear un escenario en el que a la izquierda del kirchnerismo sólo está la pared es falso”, afirma el sociólogo y candidato a vicepresidente por el Frente de Izquierda, que analiza las contradicciones del ala progresista del gobierno.

El arte posfotográfico

Por Daniel Link para Perfil


En el Saturn de Estambul encontramos una cámara pocket irresistible, que toma imágenes en 3D y tomas panorámicas, videos en alta definición, con zoom optico de x5, 16.2 megapíxeles de resolución y una sensibilidad (¿de qué?) que va de 100 a 3200 ISO.

Supongo que con otras cámaras similares podrán obtenerse resultados parecidos en lo que ya podría denominarse arte posfotográfico (la denominación ya fatiga Internet).

Hasta ahora, la digitalización fotográfica no había sino profundizado, extremado y democratizado el tratamiento de las imágenes (el photoshop no es sino un laboratorio de retoques) que, sin embargo, habían obstinadamente conservado el mito de la “toma directa”, subsidiario del principio (teórico) de que para que haya hecho fotográfico debe haber contigüidad real entre lo fotografiado y el aparato. Sostener la premisa de que eso estuvo ahí quiere decir que la luz tocó realmente con sus radiaciones inmediatas (sus luminancias) la superficie que a su vez toca nuestro ojo cuando miramos fotografías. El mito de la “toma directa” (sin montaje) es correlativo de ese principio táctil.

Contra esa característica de la fotografía, cuya historia parece ya haber terminado, la posfotografía que comienza con estos últimos inventos abandona todo resabio táctil y se coloca en el umbral estelar de la matematización.

Porque las capturas en 3D o en panorámica (“tomas directas” de estos nuevos aparatos) ya no fijan imágenes cuya autenticidad pueda o no probarse, cuya relación táctil pueda o no experimentarse, sino campos visuales que han sido dibujados según un complejo algoritmo matemático (y no según la estética del “artista”).

Como en los trípticos medievales, ahora una “posfotografía” puede incluir en la misma “toma (directa)” a una Madre amamantando a su Niño y, al lado, a la misma Madre acunando al mismo Niño. O, en las fotografías en 3D, la reverberación y el movimiento de las olas. O, en cámaras todavía más experimentales, un campo visual sin foco, que se podrá definir después de la “toma (directa)”.

Nadie podrá considerar “imágenes fotográficas” (táctiles) a esas transformaciones matemáticas (sin conciencia) de lo visible. No sabemos cuáles serán los géneros de la “posfotografía”, ni quiénes serán sus “autores” (si acaso tal circunstancia fuera posible) y no sabemos tampoco cómo leeremos, de ahora en adelante, las viejas imágenes fotográficas, su obsesión, tal vez positivista, por el registro total de lo existente, por probar la existencia de cada elemento de “la realidad” e integrarlo en un esquema predictivo.

viernes, 14 de octubre de 2011

Un cacho de cultura

por Lux para Soy


“¡No, Cachita, no!”, grité desde un pozo de desesperación, hundidx en el sillón del fondo de la galería miaumiau (Bulnes y Cerviño), donde se estaba por realizar la presentación del libro Desbunde y Felicidad de la Dra. Cecilia Palmeiro y donde se había dado cita lo más granado de lxs jóvenes-viejxs del cambio de milenio: Belleza y Felicidad en pleno, Javier Barilaro (elegantérrimo), Pablo Pérez (le arrancamos de la boca la petaca de tequila), Ale López, una pareja de recién casadxs, la cronista de la alta sociedad María Moreno, muchxs estudiantxs de Letras, millonarixs sin cabeza...

La Cacho me había arrancado de la cárcel domiciliaria (después de mis desventuras turcas y de mi excursión con las travas de bombo y bombilla la Justicia me puso tobillera con gps para impedir mi huida de Buenos Aires). Disimulaba mi libertad condicional y mi electrónico encadenamiento con un palazzo que encontré herrumbado en el fondo de mi placard (donde hay de todo, menos secretos).

La Cacho me hostigaba por lo bajo para que contara no se qué aventuras (suyas o mías) en ese antro berlinés llamado Lab-Oratory, excavado en los sótanos de una vieja fábrica en los alrededores de Ostbanhof, donde, arriba, funciona una discoteca de moda.

Me negué tajante, hartx de aventuras sin sentido, añorando mis amores egeos y entregadx, ahora, en una noche gris de octubre, a la escucha atenta del arte más exquisito a nuestro alcance, el que la Dra. Palmeiro, recién vuelta de un viaje místico por la India donde aprendió secretos tántricos y un yoga milenario que aquí no se conoce, había analizado en su libro.

Estábamos en éxtasis lírico, salvo por la Cacho, que no paraba de tirarme letra para que contara las fiestongas de Lab-Oratory, a donde había ido siguiendo mi recomendación.

Yo le había recomendado Lab-Oratory, donde hay una silla de parto que, creo, todavía lleva mi nombre, pero mucho más los bosquecitos del Tiergarten donde la gente va a hacer lo mismo pero sin pagar entrada y sin seguir ningún código vestimentario, todxs con todxs.

En Lab-Oratory todo es más civilizado, lo reconozco, y en mi memoria ha quedado grabado ese momento en que, dispuestx en mi trono frente a la barra, dejé que los muchachos berlineses (y algún que otro turista atrevido) me dieran una mano o dos en tan apretado trance o viaje a las estrellas (en mi recuerdo, no sé en el de la Cacho, todo es un dilatado cielo tachonado de estrellas).

Yo los dejaba hacer, las piernas en cabestrillo, mientras mirando el techo contaba los ladrillos de la bovedilla e imaginaba que nunca más podría caminar. A mi alrededor, entre penumbras, los gemidos y los chasquidos de las carnes entreveradas se mezclaban con el ritmo tóxico del house que nos ponían para que siguiera el baile, hasta la extenuación.

“Sí Cacho, sí, dije”, cuando quise ir a la ducha también me pasó lo mismo: que agua no había pero sobre la rejilla que funcionaba de techo había doce alemanes con la vejiga a punto de reventar de cerveza. Y no dudaron un instante. Pero eso era, para mí, el pasado.

Me levanté del confortable silloncito donde estaba, saludé con un beso a la Dra. Palmeiro (espléndida con sus minishorts verde loro), compré un ejemplar de Desbunde y Felicidad a Damián Ríos y me volví corriendo a casa a leerlo, no fuera cosa que mi tobillera comenzara a titilar y las alarmas de la comisaría trajeran a mi puerta a los tiras del barrio. O a lo mejor, quien sabe...

¡No, basta de esto! Hasta mi sobreseimiento, me refugio en la cultura. Me elevo a los cielos del arte.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Todo se lo llevaron, todo

Salvo el paisaje de Bergama (Pergamon) y el cante jondo:

martes, 11 de octubre de 2011

Ansiedad oral

El sexo oral es el principal responsable del cáncer de boca
Es por el aumento de la circulación del VPH. Desplazó a otros factores de riesgo.

El sexo oral ya es la principal causa de cáncer orofaríngeo, esto es de tumores de boca, faringe, base de la lengua, encías, mejillas y paladar. Es que la infección con el virus del papiloma humano (VPH), de transmisión sexual, desplazó del primer puesto de la lista a tabaco y alcohol, dos de los factores de riesgo históricamente asociados con esa enfermedad. Así lo reveló un estudio financiado por el Instituto Nacional del Cáncer (INC) de los EE.UU. y publicado esta semana en el Journal of Clinical Oncology.

Así vivimos


En el bote de Mikail.



lunes, 10 de octubre de 2011

En cuatro

Queerología

Aquí vivimos


Al fondo, la ciudad sumergida de Kekova, detrás de la tumba ligia, la isla-gallinero.

domingo, 9 de octubre de 2011

Clic para agrandar

sábado, 8 de octubre de 2011

El cielo sobre Berlín

Por Daniel Link para Perfil

En pocos meses más, Berlín perderá uno de sus emblemas más carácteristicos, el aeropuerto de Tegel. En junio de 2012 abrirá sus puertas el nuevo aeropuerto de Berlín-Brandeburgo, "el más moderno de Europa" y, seguramente, el menos interesante.
Tegel era una reliquia de la Guerra Fría, el aeropuerto construido en 1948 para garantizar el abstecimiento aliado de esa rara isla de felicidad que fue Berlín Occidental.
Erigido en el "sector francés" de la ciudad, en el barrio de Tegel, entre el distrito de Reinickendorf y Charlottenburg, el aeropuerto fue el epicentro de las actividades de espionaje y complot internacional a partir de 1960, cuando se convirtió en la terminal de todos los vuelos internacionales ante la inadecuación de Tempelhof (la mayor estructura racionalista de la historia y del mundo) a los portes de las nuevas aeronaves. Tempelhof, construido entre 1936 y 1941, dejó de funcionar como aeropuerto el 31 de octubre de 2008 y hoy es un parque más de los muchos que Berlín tiene (ciclistas y ravers se dan cita en sus pistas y es paseo obligado de quienes quieren ver los restos de la arquitectura del Reich).
Menos afortunado, el aeropuerto de Tegel (construido en el mismo lugar en el que el conde Von Zeppelin hizo volar los primeros dirigibles y donde los nazis probaron sus cohetes V1 y V2), diminuto como una pieza de joyería, eficiente y circular como un reloj suizo, desaparecerá por completo de la faz de Berlín, cuyos habitantes no soportan ya el ruido y la congestión que once millones de pasajeros anuales provocan tan cerca del centro de la ciudad. BER, la nueva sede aeroportuaria, estará muy cerca de esos containers apilados que se conocen como el aeropuerto de Schönefeld, muy lejos de (la historia de) Berlín.

viernes, 7 de octubre de 2011

Uy, uy, uy

jueves, 6 de octubre de 2011

Mientras tanto, en otro canal...





Un elefante en un bazar

Alan Pauls, airado por un rechazo que él juzga inmerecido, sigue buscando bicicleta:

"Me gustan viejas, inglesas, rodado 26 mínimo, en buen estado. Mercadolibristas, por favor, abstenerse".

miércoles, 5 de octubre de 2011

Fiesta de bienvenida





martes, 4 de octubre de 2011

Censura vil

CARTA DE PROTESTA

(O CÓMO EL HACEDOR (DE BORGES), REMAKE SE CONVIRTIÓ EN UNA NOVELA POLÍTICA)

Hoy queremos manifestar nuestro frontal rechazo ante un hecho insólito. María Kodama, heredera de los derechos de autor de Jorge Luis Borges, ha obligado a la editorial Alfaguara a retirar del mercado El Hacedor (de Borges), Remake, la última novela de Agustín Fernández Mallo, bajo amenaza de denuncias. La obra, que contiene el nombre de Borges en su título, e incluye fragmentos y títulos de los poemas del escritor argentino en el orden original de El Hacedor, pronto se va a retirar de las librerías y dejará de existir tal y como fue concebida.

A El Hacedor (de Borges). Remake no se le acusa de plagio. Se le acusa de insertar unos materiales protegidos por derechos de autor dentro de una obra original, sin contar con el debido consentimiento de su propietaria. No ha importado nada que la obra funcione como un homenaje a Borges, quien se halla tan presente que resultaría disparatado acusar a Fernández Mallo de actuar de forma deshonesta. Su supuesta falta no tiene nada que ver con el engaño, sino con haber compuesto una pieza original valiéndose de algunos fragmentos que tenían dueña; una dueña que no está dispuesta a compartirlos.

¿Cuántas obras artísticas y webs hoy en día se valen de textos, videos, imágenes o sonidos de procedencias diversas? El Hacedor (de Borges), Remake, más que como singularidad, podría tomarse como ejemplo de un procedimiento que se aplica de forma masiva en la actividad creativa de nuestros días, a través de formas que no son más que la versión actualizada de un principio rector de la cultura y el conocimiento: lo nuevo siempre se construye a través de lo viejo, y de lo ajeno. Seguir ese principio, que se halla muy por encima de legislaciones e intereses particulares, no solo es legítimo; es fundamental. La inmensa mayoría de las personas así lo comprenden, de ahí que la decisión de María Kodama sea una excepción extraordinaria. Pero incluso como excepción, resulta intolerable.

En un artículo publicado en El Cultural de El Mundo, la señora Kodama, quien confiesa no haber leído El Hacedor (de Borges). Remake, dice haberse dejado guiar por su abogado, quien considera “una falta de respeto” el tributo de Fernández Mallo, por no haber pedido permiso. Imaginemos qué sería de los creadores, académicos o investigadores si, cada vez que usaran materiales prestados tuvieran que solicitar el beneplácito de sus propietarios, que se hallan amparados para denegárselo por consideraciones tan caprichosas como las de este caso. Que, de ahora en adelante, esos creadores tuvieran que valerse de lo ajeno, sin incurrir en el plagio, con un ojo puesto en la legislación, ante la amenaza de una demanda. Todos comprendemos el lugar aberrante en que se convertiría el mundo de la cultura si se generalizaran acciones como las emprendidas por Kodama, de ahí nuestra reacción. Consideramos que no existe la más mínima legitimidad moral para censurar así una obra; solo existe un defecto en una ley que nunca debería dar cabida a esta clase de abusos. Una ley anacrónica, formulada en tiempos pre-digitales y ajena a la deriva del arte contemporáneo.

Rogamos encarecidamente a María Kodama que reconsidere su decisión, y no se oponga a la justa difusión de El Hacedor (de Borges), Remake. Una rectificación a tiempo puede dejar en mero malentendido esta equivocación, que sería mucho más grave en el caso de perpetrarse. En las pocas horas de circulación de la noticia, la condena de escritores, editores y amantes de la literatura ha sido unánime, y deja claro que su acción va a tener exactamente el efecto contrario al que buscaba: en vez de proteger el legado de Borges, deslegitimará a quienes lo gestionan. A este respecto, hay que considerar no sólo el diseño de la portada de la novela de Fernández Mallo (un corazón dorado: una declaración de amor al maestro), sino también el efecto que ha causado ese libro: una relectura del original, El hacedor, que durante las últimas décadas ha tenido menos circulación y lecturas que otros libros más conocidos de Borges, como Ficciones o El aleph. Quienes firman aquí suscriben todo lo dicho.

Quienes queráis ratificarla con vuestra firma, por favor, enviad a elespigado@gmail.com una declaración mínima diciendo que suscribís todo lo dicho en ella, añadiendo vuestro nombre y, si os apetece y creeis que puede añadir algún valor a vuestra firma, vuestra ocupación. Quien lo crea conveniente, que reenvíe esta carta con el adjunto a sus contactos interesados, con el objetivo de recabar el mayor apoyo posible. El lunes añadiremos todos los nombres a la carta de protesta y le daremos difusión.