viernes, 7 de marzo de 2014

¡Correte, correte, que se les cayó una idea!

El aumento de la tarifa del subte se implementará desde el 14 de marzo

"Así se publicó hoy en el Boletín Oficial; los nuevos boletos tendrán un costo de entre $ 2,70 y $ 4,50

Los nuevos boletos tendrán un costo de entre $ 2,70 y $ 4,50, con un cuadro de beneficios que regirán de acuerdo con la cantidad de viajes que se realicen en el mes. El valor del pasaje será de $ 4,50 por los primeros veinte viajes; $ 3,60 los siguientes diez; $ 3,15 los otros diez siguientes, y $ 2,70 a partir del viaje 41. Con estos valores, los descuentos aproximados serán de 20%, 30% o 40%, según la cantidad de viajes". 

Hace dos años propuse un cuadro tarifario con valor máximo en 4,60 (para dos viajes diarios) que, además de subterráneos, incluía a colectivos y trenes urbanos, basado en mis investigaciones en urbanismo comparado. (acá, un ejemplo de ¡2008!).  Vamos bien...


jueves, 6 de marzo de 2014

En las aguas heladas del cálculo egoísta

Samsung se sorprende con la foto más retuitiada de la historia

La empresa dijo que no planeó que en los Oscar se sacara la histórica “selfie” con uno de sus teléfonos.

El Wall Street Journal (WSJ) informó que la ‘selfie’ con varias de las estrellas “no era del todo imprevista”, señalando que el uso de un teléfono Samsung en el show era parte de un acuerdo de patrocinio y publicidad de 20 millones de dólares con ABC, la cadena que transmitió por TV la mayor fiesta de Hollywood.


miércoles, 5 de marzo de 2014

Restos de Lost

A 10 años de su estreno, ¿en qué andan los actores de Lost?*

Es difícil sobrevivir a un éxito, pero ellos le pusieron empeño y -con menor o mayor suerte- intentan librarse de la "maldición de la isla"

*Nota perezosa que deja a la mitad (o más) del elenco afuera del rastreo. Intelligence (ya volveré sobre el punto) se banca.


Calendario de vacunación

Hepatitis B: recomiendan que se vacunen todos los mayores de 20

La medida busca eliminar la enfermedad en el país y evitar trasplantes hepáticos. 

La hepatitis B es una enfermedad viral que afecta el hígado y que puede presentarse durante años sin la aparición de síntomas en la persona infectada. En la Argentina, se calcula que la enfermedad afecta al 2% de la población; es decir, 800 mil personas. El 10% de los infectados puede evolucionar a hepatitis crónica y eventualmente desarrollar cirrosis y cáncer de hígado. Según la OMS, se transmite a través del contacto sexual no protegido, de madre a hijo durante el embarazo y el parto (transmisión vertical), por compartir jeringas y por transfusiones de sangre no segura.

martes, 4 de marzo de 2014

Pandemonium

Deploro la incapacidad adaptativa de los osos panda, con sus monodietas de bajas calorías y el modo en que han usurpado la categoría "especie en extinción".
Pero esto (más allá del antropomorfismo de los medios que reprodujeron el video), me puede:




Fe de (e)rratas

En defensa de Hegel

por Horacio González para Perfil

(...)

Donde dice (yo digo) “la Argentina tiene que aplicar los años de su terror”, el lector percibirá que se trata de "explicar" y no "aplicar". Es horrible (para mí, para el diario, para los lectores) dejar ese rastro impreso con tamaño dislate, un fallo cruel para todos. Cuando Beatriz, con ironía filosa y al toque, dice que el peronismo es el “espíritu  absoluto” –última figura de la Fenomenología de Hegel-, yo como pequeño párvulo a la defensiva ante ese estiletazo, digo que es en verdad como la “certeza sensible”, es decir, la primera figura de esa misma Fenomenología. Allí también, en ese saber sin mediaciones que parece complejo pero en verdad es abstracto, está oculto el espíritu absoluto.  Pero el texto del diario nos hace leer: “certeza accesible”. ¡Qué mal pronuncio los conceptos, al punto de hacerlos tan poco “accesibles”!
En el tema de qué palabras “sería correcto” emplear, menciono que Carlos Ares se queja de la supuesta complejidad de la palabra “espesura”. Bueno, no me parece ninguna extravagancia emplearla, aunque es demasiado coqueta o pretenciosa. Solo que la desgrabación dice “presura”. Esa sí no existe. Es lindo inventar palabras gracias a un error técnico, así progresa la ciencia. Pero en esencia, además de otros numerosos errores, que el lector atento sabrá descifrar o emplazar en sus verdaderos cauces, siguen subsistiendo los comentarios procaces e insultantes detrás  de los textos impresos en la versión electrónica, notas de lectores absorbidos tan solo por el vasto deseo de la injuria. Qué pena. Una forma aun menor que la certeza sensible. Por eso quería escribir estas líneas, lacrimógenamente tituladas “en defensa de Hegel”. Que se alteren algunas o muchos frases en una entrevista, poco importa, pero pobre Hegel, hacer su certeza, en vez de sensible, “accesible”. No va. Quizás sea una innovación incomprendida, pero por las dudas no me responsabilizo de esta osada y falaz reinterpretación de la historia de la filosofía.

lunes, 3 de marzo de 2014

¡Qué humor, querida!





Me quedé despierto hasta tarde para poder saludar a mi amiga Cate, porque sabía que iba a skypearme a cualquier hora, con los miles de compromisos que debe de haber tenido que atender después de haber ganado y aceptado el galardón que ya todo el mundo sabía que iba a ser suyo.
Cuando lo hizo, ya estaba achispada. Y yo, cansadísimo de la espera, aunque nos habíamos entretenido siguiéndole el juego a Ellen, para pasar a la historia junto con ella:


El chiste que habíamos ideado con Ellen (yo integré a la distancia el Oscar Team que debutó este año, haciendo de la ceremonia lo peor que nunca se viera) era más o menos así: le decís a Meryl Streep que como ella batió un record de candidaturas (18 nominaciones), querés que bata otro record y participe de la foto más retwiteada de la historia. Después, con alguna excusa cualquiera, la sacás de la foto (por ejemplo, pidiéndole a ella que se ponga detrás de la cámara). No fue posible...

(Fotografía: Sebastián Freire)

Qué raro cuando las estrellas dejan de serlo, revelándonos que nunca, en verdad, lo fueron, y se comportan como adolescentes excitados en un viaje de egresados: ¡saquémonos una foto todos juntos!

(gracias, M. L-S)

Finalmente, twitter colapsó, que era lo que Ellen quería, sin la humillación de Meryl, lo que fue incluso mejor.

Pero volvamos a Cate...
Divineeee, le dije, una y otra vez, pero se ve que notó algo en mi mirada más allá del cansancio de la madrugada y se lo tuve que confesar: "parecías un Pont des Artes viviente... ¿Qué te habías colgado? ¿Todos los llaveros de las limousinas?"
¡Para qué!... Se puso a gritarme como en los peores momentos de nuestra amistad...
Que yo veo una negra y me derrito, que el celeste nairobiano de Lupita estaba bien pero que al vestido le sobraban veinte metros de tela, que ella es una actriz de prestigio que bla, bla, bla.
Le corté diciéndole: "Llamame cuando estés sobria. Y sacate esos aros de conchillas marplatenses". Pensé en Ignatius Martin (su hijo menor) y esperé que esa noche estuviera bajo el ala protectora de su padre o de su tía, Genevieve Amelie Blanchett.

domingo, 2 de marzo de 2014

Presidential shit: Qué rico kush!



(Gracias, Federico Carugo)


sábado, 1 de marzo de 2014

Medicina alternativa

Por Daniel Link para Perfil

Dallas Buyers Club
(El club de los desahuciados, 2013) es una película extraordinaria que seguramente les dará a los actores principales (Matthew McConaughey y Jared Leto) los premios que se merecen por sus performances pero que, sobre todo, obligará a los espectadores más educados a discutir sobre las relaciones complejas y nunca demasiado claras entre la medicina y la industria farmacológica (y, naturalmente, los enfermos).

Y a los espectadores más comprometidos con el tema de la película (el virus de HIV, la enfermedad llamada SIDA y las maneras de tratarla) a leer con un poco más de atención los prospectos de los medicamentos que se les prescriben.
El malo de la película no es el virus HIV, sino el AZT, la droga aprobada por la FDA el 19 de marzo de 1987 como tratamiento antiviral porque, se dijo, impedía la replicación del virus.
La película muestra, por un lado, una escandalosa indiferencia de los médicos en relación con sus pacientes (“tiene un mes de vida, ponga sus asuntos en orden”, le dice el abominable Dr. Sevard a Ron Woodroof, el paciente al que acaba de diagnosticar como portador de HIV en 1986 y que morirá recién en 1992) y, en segundo término, una extraña complacencia en relación con los medicamentos que la FDA aprueba como tratamiento legítimo, el AZT, sobre cuya toxicidad ya se sabe tanto que muchos dicen que el AZT es la causa principal del SIDA (al menos, de varias de las enfermedades que terminan sufriendo los portadores de HIV: daños hepáticos, desórdenes musculares, lipodistrofia, anemia y supresión de la médula ósea, destrucción de los linfocitos T4).
Aunque los infectólogos sigan considerando que el AZT “es como un Falcon: no es lindo, pero te lleva”, la mayoría de los pacientes instruidos se niegan a recibir como parte de su tratamiento una droga aprobada en los Estados Unidos sin ninguno de los protocolos de control habituales y con tanta prisa como el anuncio del aislamiento del virus de HIV por parte del esperpéntico Dr. Robert Gallo, quien ya ha recibido la atención de esta columna (18.10.2008, y también: 13.06.2009 y 07.08.2010).
Dallas Buyers Club cuenta la formación y expansión de clubes de compradores de drogas alternativas al venenoso AZT y la lucha de la FDA en contra de esas asociaciones que distribuían entre pacientes desahuciados drogas y otras terapias alternativas en uso en otros países (DDI, cuyo uso es incompatible con el AZT, interferón, complejos vitamínicos, zinc, aloe vera, ácidos grasos, etc.). Terapias alternativas cuyo objetivo no es tanto atacar al virus sino reforzar el sistema inmunológico.
Por ese lado, la película se relaciona con las teorías disidentes sobre el SIDA, que han cuestionado reiteradamente la relación monocausal entre el virus (cuya existencia, en algunas posiciones extremas, incluso se niega) y la enfermedad, y que forzó a la corporación médico-farmacológica a una pomposa “Declaración de Durban” en 2000, que fue refutada punto por punto por los disidentes.
Dallas Buyers Club no necesita ir tan lejos para convencernos de que la medicina no siempre está del lado del bien. Rayon (Jared Leto) muere cuando la reingresan al hospital y la vuelven a medicar con dosis masivas de AZT.
Afortunadamente, la situación actual no es la de 1987, cuando se aprobó el AZT, ni la de 1981, cuando el SIDA hizo su aparición monstruosa entre nosotros. Sabemos más y estamos más preparados. Hay otras drogas (todas más o menos tóxicas), los médicos ya no son tan dogmáticos en lo que se refiere a las terapias alternativas (hormona DHEA, vitaminas y minerales, etc...) y la población en general está más alerta a las manipulaciones del capitalismo farmacológico.
En nuestro país, además, el Dr. Alfonsín nos legó la ley 23.661/ 89, que crea el Sistema Nacional del Seguro de Salud, cuya reglamentación dio origen al Plan Médico Obligatorio, que obliga a los prestadores de salud a distribuir gratuitamente los antirretrovirales, reforzado por la ley de genéricos de 2002, lo que minimiza la cantidad de rehenes y víctimas que quedan en las batallas campales del sistema de patentes.
Si alguien duda todavía sobre por qué la economía norteamericana no es amiga de la argentina, acá tendrá una pista para seguir.


viernes, 28 de febrero de 2014

¡Iluminame, iluminame!




Roma vs. Atenas

por Daniel Link para Soy


Ya lo sabemos, American Idol (la opinión pública norteamericana) tolera mal el disenso. Entre las últimas novedades del show (que ha sido rediseñado totalmente en su 13a. temporada) se cuentan la presencia de una pareja de “consejeros espirituales” (Mr. Y Mrs. Flanders).

Y como sobre el comienzo el ciclo había tropezado con la causa gay (locas ha habido siempre, pero cantantes de la causa, ninguno), lo que había generado una ola de repudio en Internet, la solución vino por el costado lésbico.

Sentada frente al jurado, una chica (lo sabremos más tarde, y no por la imagen) escucha las razones por las cuales se la ha elegido para integrar el lote de privilegiados: cantar, no cantás muy bien, pero hay algo en vos que te hace particular. No sos la típica concursante de American idol. Ella contesta: “Y, no... I'm obviously gay”. 


Y pasa como finalista. Y llega a estar entre las diez mejores del agotador proceso de selección. Y le dicen, cuando llega a esa meseta de celebridad: “Ya no tenés que preguntarte si pertenecés o no a este show”.

Y Jennifer Lopez, y Keith Urban (ya tan loca perdida que no se entiende cómo el botox le aguanta en la cara) dicen, orgullosos del papel que les toca en la Historia: “The world is changing”.

Bueno, no: el mundo ya cambió, y hace rato, señores miembros del jurado, y ahora les toca a ustedes hacerse cargo de esos cambios, y dejarse de joder con moralizaciones extemporáneas.

Tanto cambió el mundo que uno debería preguntar a la producción (los jurados son títeres del guion que le ponen delante) por qué les pareció mejor negocio sacarse de encima a Keith London, el porta-estandarte de lo queer, e incluir, en cambio, a MK Nobilette (antes conocida en Instagram como Emkay Brazil, pero la cuenta, donde estaban las fotos de su novia, Casey Ellis, ya no existe). 

Tal vez se trate del valor agregado de las dos madres “obviously gay” que son el mascarón de proa de la hinchada de MK. Finalmente, todo queda en familia.
O que, para un negocio dominado por el imaginario misógino heterosexista, finalmente una chica desviada no es tan perturbador como el chongo que se agacha.

O, historizando un poco la dirección de los cambios en el seno del Imperio, tal vez se trata de una expresión de deseos: vayamos por el camino del matriarcado romano y no por la vía de la precisa e inocente sexualidad griega, donde no hay consejo espiritual que valga.



jueves, 27 de febrero de 2014

Los venezolanos ya pueden dormir tranquilos

El canciller venezolano se reunió con Cristina Kirchner y logró el apoyo al gobierno de Nicolás Maduro

El tango peronista

Cohen repasa también el surgimiento del peronismo, una "filosofía política propia, mezcla extraña de nacionalismo, romanticismo, fascismo, socialismo, pasado, futuro, militarismo, erotismo, fantasía, lloriqueo, irresponsabilidad y represión".

Quiero ser tuyo, negro




miércoles, 26 de febrero de 2014

Jugando consigo mismo



Nueva especie: la loca refugiada (o: la mafia rusa es capaz de todo)

Dos hombres rusos se casaron en la Argentina y pedirán ser refugiados

Alexander (47) y Dimitri (35), dos gays de nacionalidad rusa, contrajeron matrimonio hoy; apuntan a conseguir asilo político porque en su país se los persigue como criminales

martes, 25 de febrero de 2014

Poneme un gancho

Aparece acta que vincularía a Boudou con las negociaciones por Ciccone

Fue presentada por la hija del fallecido fundador y relata la reunión de este con el entonces Ministro.

domingo, 23 de febrero de 2014

La delgada línea de sombra


sábado, 22 de febrero de 2014

Otros palacios plebeyos


Por Daniel Link para Perfil



Edgardo Cozarinsky llamó palacios plebeyos a las grandes salas cinematográficas (Gran Rex, Opera, calle Lavalle) construídas durante la época de oro de cine sonoro: monumentales, ofrecían a quienes los visitaban una ilusión de grandeza que se compadecía bien con los ideales de progreso de una época. Lo mismo podría decirse de los edificios escolares, de los cuales el Colegio Mariano Moreno (1910) y el Instituto Bernasconi (1929) son un ejemplo cabal, porque en ellos el ascenso al cielo de las artes liberales se volvía materia palpable: mármol, arcos de medio punto, escaleras, majestad.

En una de sus primeras composiciones, Rubén Darío daría el tono definitivo de una ambición americana hoy perdida para siempre: “Cuando por los guerreros se agitan palmas,/ y hay una Patria grande para las almas;/ cuando los luchadores bravos y fieles/ adoran la frescura de los laureles;/ y cuando las espadas y bayonetas/ escuchan las canciones de los poetas;/ entonces, de los altos espíritus en pos,/ es cuando baja y truena la voluntad de Dios” ( “A la Unión Centroamericana”, 1883). ¿Quién puede escribir así, en nuestras tristes épocas donde la educación se acomoda en “espacios modulares” apenas funcionales a la lógica capitalista, que necesita escuelas que sólo separen a los niños que se le encomiendan de la animalidad (y, a veces, ni siquiera eso)?

Los grandes colegios e institutos de la Argentina del Centenario fueron los primeros palacios plebeyos, que todavía están ahí como el testimonio de generaciones que querían, necesitaban y podían imaginar un futuro (si se quiere, discutible) henchido de grandeza.

Cuando ya nadie escucha “las canciones de los poetas”, cuando la educación se instala en contenedores modificados, cuando las imágenes vagan huérfanas, sin palacios que las contengan, cuando el Estado patrocina “soluciones habitacionales”, lo único que queda claro es que ya no hay “una Patria grande para las almas”.

viernes, 21 de febrero de 2014

Si fuera un chabón...

por Daniel Link para Soy

Tenía que suceder durante una emisión de la 13a. temporada de American Idol, el show que contiene a la opinión pública norteamericana entera.

En el capítulo 8 que se emitió el miércoles 5 de febrero, Keith London (21 años) cantó durante una ronda eliminatoria suplementaria, antes de las eliminaciones grupales, el tema de Beyoncé “If I Were a Boy” (2008). 


La cámara no tardó de pasar de la cara (ambigua) de Keith a las caras (escandalizadas) de dos de los jurados, Jennifer López y Harry Connick Jr., quienes censuraron la (“inusual” y “distractiva”) elección, por bizarra (Jennifer) y extraña (“weird”, Harry), y le pidieron al joven una explicación, interrumpiendo su canto. “Para mí tiene un sentido especial”. “¿Cuál?”. “Es como un mensaje general para todos no juzgar a alguien, porque nadie sabe de dónde uno partió”. Epa.

A pedido del jurado, después de demostrar su entereza con “Same Love” (2012), que promueve los derechos LGTB (“If I was gay...”), el chico pasó a la siguiente ronda, pero el asunto estalló en Twitter. Los jueces fueron severamente criticados por su miserabilidad y Keith explicó su punto de vista en todos los sitios de los que participa y aclaró las dudas de la audiencia: ¿él es gay o trans? “Soy un hombre. Siempre he sido un hombre. Siempre voy a ser un hombre. Estoy muy cómodo siéndolo. Y me gustan otros hombres”, explicó.

El guion que le pusieron en los labios a Jennifer y a Harry había empezado mucho antes, el 14 de noviembre de 2013, en el show Glee, cuando el personaje trans Unique (desempeñado por un cantante varón) canta el mismo tema encerrada en el baño de mujeres (luego de haber sido hostilizado en ambos). Keith dice haber sacado de esa performance la inspiración para cantar el tema en American Idol.

Si me detengo en este episodio tan trash (que no debería considerarse como una “espontaneidad” en el seno de la más calculada industria del espectáculo) es porque enfrenta dos pesadillas: la homofobia de la que se acusa a las personas trans, y la transfobia de la que se acusa a los homosexuales (dejo de lado el punto de vista heterosexista, porque no hay ninguna tensión política en relación con él, sólo asco).

Al interpretar como propia una canción “feminista” (en un sentido conservador) de Beyoncé, Unique sacó la letra del campo de batalla de los géneros y la puso en el escenario de la desgarradura de la propia conciencia. Al retomarla de ese escenario, Keith London definió un espacio de vacilación en el que no hay géneros ni identidades contínuas, como quien dijera: no hay que ser ni mujer ni trans para poder (querer) desear “ser un chabón”, porque ésa es una imagen cultural vacía a la que cualquiera puede aspirar con total independencia de los laberintos del género y la sexualidad. Lo que se llama queer.

Antes de prender la Internet, volví a ver el segmento para tratar de decidir si el chico era trans o qué (ni las manos ni la nuez de Adán me dieron pruebas suficientes), pero de inmediato me di cuenta de la incorrección del interrogante (no política, porque me importa nada el asunto en ese punto, sino ética), así que me dejé llevar de la mano de la encantadora inocencia del intérprete hasta sus más íntimos rincones de Tumblr e Instagram.

Es muy curioso que la misma sociedad que produjo Stonewall en los sesenta y las políticas de Afirmative Action en los ochenta hoy se desespere ante la imposibilidad del nombre de lo queer (que cualquier chabón de 21 años puede sostener). El jueves, un día después del juicio atroz del jurado, Keith London fue expulsado del concurso sin que se viera la performance destituyente.

No importa, ha dejado su marca de suave protesta en la historia particular de la infamia.

jueves, 20 de febrero de 2014

Y finalmente...

... Looking rediseñó. El rediseño era necesario en una serie con demasiados antecedentes como para naufragar en la medianía del ni-ni. Mientras nos reconciliamos con Patrick, los demás personajes estarán viviendo en un torbellino del que saldrán igualmente renovados (se espera).
 El capítulo cinco (extraordinario por su calidad, y por lo que representa en términos de transformación de la serie) es un close-up de media hora sobre la relación del protagonista, Patrick Murray, con su novio latino.
Hace semanas, se nos dice, que Patrick y Richie duermen juntos. Charlan (incluso hablan de la compulsión de Patrick por charlar) incansablemente durante toda la duración de la serie, entre polvo y polvo.
El diálogo es fluido, creíble (compárese con el diálogo de apertura de la espantosa versión argentina de lo mismo, Solo, para tener una idea de lo que distancia un buen diálogo de uno insostenible).
Esperamos impacientes por más. Esperamos por todo.