sábado, 7 de marzo de 2026

Los residuos de febrero

Por Daniel Link para Perfil

Hace unas semanas un amigo me envió un recorte: una publicación que había quedado olvidada en los pliegues de las redes sociales (y aunque así no hubiera sido, yo no la habría visto de todos modos, porque no participo del universo de las redes sociales, no tengo cuentas en ninguna de ellas ni me interesan como foros de discusión o emblemas de existencia).

El texto original fue publicado en enero por la cuenta de Blatt & Rios (una de mis editoras) y me dicen que habría que atribuirlo a Damián Ríos. Pido disculpas si no es así. El texto dice: “A Daniel Link le preguntaron si la literatura argentina era buena. Dijo que no, que ninguna literatura nacional puede ser buena. Eso no es una provocación, es una corriente de la crítica empobrecida. Link debería leer con atención alguna vez El Diccionario latinoamericano de Aira”. Como el texto califica una supuesta posición mía con el predicado “empobrecida” y me recomienda una lectura, creo que conviene despejar los equívocos y enmendar la lectura de Damián (quien, por otro lado, podría haberme mandado un correo si es que necesitaba alguna aclaración adicional a la larga y excelente entrevista que me hizo Hinde Pomeraniec y que motivó su incomprensible malestar).

Lo primero que debo decir con alarma es que yo no dije lo que el autor cree haber leído (o que le contaron que yo habría dicho, en alguna sobremesa etílica). Yo dije exactamente: “Mirá, el problema es que vos querés que yo te conteste rápido porque es la última pregunta. Rápido te digo no, no lo es. Porque básicamente ninguna literatura nacional como tal puede ser buena. ¿Qué tenemos en Argentina a nuestro favor? Tenemos un país devastado económica, cultural, políticamente. Lo cual hace que la literatura brille porque es lo que en algún punto nos salva. Digo, la imaginación. O sea, Argentina es casi un país imaginario y, como tal, su literatura tiene una capacidad de moverse en el registro de lo imaginario, que a lo mejor otras literaturas no tienen del mismo modo, ¿no? No sé si eso alcanza para decir que la literatura es buena, pero sí que hay un ambiente favorable al desarrollo de buenas cosas literarias”.

Me preocupa que se tilde de empobrecida a una perspectiva que deliberadamente desdeña el nacionalismo ramplón de considerar que lo propio es lo mejor del mundo. La humilitas nos aconseja a ponernos siempre en un segundo o tercer lugar. Y dejar que los demás juzguen. De hecho, a César Aira jamás se le habría ocurrido un “Diccionario de autores argentinos” y si optó por el nombre “autores”, el predicado “latinoamericanos” y la forma diccionario es precisamente para desestabilizar toda ilusión narcisista de unidad trascendental y, además, para evitar la asfixia del pensamiento nacionalitario que, más temprano que tarde, desemboca en el chovinismo, en el patrioterismo.

En respuestas a su error de lectura primero, el mismo autor del post dice: “desconozco qué libros recomienda Link para sostener sus hipótesis”. Ay, miciela. Mis hipótesis están sostenidas por lecturas que no sólo expuse durante cuatro décadas en la Universidad de Buenos Aires, sino que están en mis libros. Con leerlos alcanza para darse cuenta del peso que tienen Eric Auerbach, Pedro Henríquez Ureña y Josefina Ludmer en la formación de mis hipótesis de trabajo. Pero aparentemente leer no es cosa para la cual se tenga tiempo o inclinación, porque de inmediato otra respuesta agrega: “Habría que anotarse y cursar la carrera de letras que este año inaugura Link para enterarse, pero no tenemos tiempo. El tiempo es de los jovenes”. Una vez más, no hace falta esperar ni perder tiempo: bastaría con entrar en las páginas institucionales donde se despliegan y se explican los programas de ambas carreras (Licenciatura y Profesorado) para entender las hipótesis (formuladas colectivamente) que las orientan. No hay allí literaturas nacionales, y se incorporan innumerables prácticas (de edición, de escritura, digitales, pedagógicas) cuyo objetivo es articular el tiempo lento de la filología con el tiempo urgente de los jóvenes. Éticamente, estamos preparando a aquellos que deberán restaurar la Argentina cuando pase la tormenta libertaria (que va a pasar, como pasan todas las calamidades).

Un célebre pensador francés dijo alguna vez que “toda carta llega siempre a su destino”. Si esta carta me estaba destinada (pero ¿por qué elegir un camino tan laberíntico, tan ligado a las contigencias del reeenvío, al caos discursivo de las redes?) puedo decir que la he recibido con tristeza. Leo que una persona bastante cercana a lo que escribo me dice que no me entiende, que no entiende lo que lee, y que no tiene tiempo de andar leyendo. Replica, a su manera, la oscurísima bofetada de la época.



sábado, 28 de febrero de 2026

Querido diario (9): La clausura de febrero

por Daniel Link para Perfil 

37. Los rectores de las universidades nacionales, que el año pasado obtuvieron la sanción y la ratificación de la Ley de Financiamiento Universitario, este año aceptarán una ley que recorta sensiblemente ese mismo financiamiento. Los sindicatos docentes aceptarían dócilmente la pérdida en los salarios de un año entero de inflación galopante (provocada por el mismo gobierno que dice combatirla). Y el aumento retroactivo de los sueldos se ofrecerá en cómodas cuotas mensuales. Si es así, los rectores han traicionado la causa educativa y habría que juzgarlos penalmente. Los niños de doce años serán considerados criminales y los trabajadores que sean despedidos obtendrán el beneficio indemnizatorio de fondos que provendrán de los aportes jubilatorios realizados por los trabajadores (para jubilarse, no para otra cosa). Y a nadie le parece un escándalo triplicado.

38. En lo que va del verano, los animales domésticos (dos perras y un gato) mataron innumerables ratones (al menos 6), tres zarigüeyas, dos gatos vagabundos y dos pajaritos (sólo estos sirvieron de alimento, los anteriores murieron por principios). Lamentablemente no vimos que mataran a ninguna ardilla, despreciables criaturas que transitan por los cables de electricidad.

39. Termina febrero y creo que ya no podré seguir con mis anotaciones fragmentarias. Era un dispositivo bastante cómodo. Cada día escribía una parte de la columna, hasta completar los caracteres correspondiente a la semana. En mi blog los fragmentos llevan numeración correlativa y totalizan 40 entradas.

40. Este amigo cordobés que me invita a dar una conferencia en el Caribe y que me presta su casa y su auto me informa que “lo chocaron”. El auto sigue andando pero quedó muy mal de chapa, frontalmente. “Créanme, es estético”, insiste (como si fuera poca cosa). Exploro las compañías de alquiler y ya no quedan autos disponibles en la isla, y además los precios son exorbitantes. “Olvidate”, le contesto, “andaremos en la chata”, recuperando una palabra de infancia cordobesa que servía para designar a esos carromatos desvencijados y para todo propósito que se veían en las rutas serranas.

sábado, 21 de febrero de 2026

Querido diario (8): Próxima parada, década del treinta

Por Daniel Link para Perfil

34. Un documental muestra el apogeo y caída de la ciudad de Tayra Banks: American Next Top Model. Después de 18 años, la institución que financiaba el reality exigió la renuncia de los tres jurados que, junto con ella, sostenían el show. La conjunción de diversos talentos, competencias y habilidades, que hacen que diferentes equipos se reconozcan como instancias sólidas y eficaces se consigue a través de los años y supone un mecanismo lento de articulación y redundancia. Desmantelar esos equipos suele ser fatal porque todas las piezas son igualmente importantes. ¿Por qué Tayra Banks aceptó quedarse, contra toda predicción en contra? ¿Se consideró dueña de “la idea” y, por eso mismo, invulnerable? Sabemos que eso conduce siempre a las peores catástrofes. ¿Qué hacer, en la misma circunstancia?

35. Apogeo y caída de la ciudad de Mahagonny comienza con una huida desesperada. Los bandidos comandados por la Sra. Begbick no pueden continuar adelante. Pero saben que deben continuar, porque los persiguen. Hay que continuar / No se puede continuar. Tampoco se puede volver atrás. Deciden fundar una ciudad, la ciudad del placer y del pecado, Mahagonny, que será el terreno fértil para los brotes de fascismo. Cada vez que queremos advertir el advenimiento de nuevos fascismos se nos corrige terminantemente, como si la forma final de los fascismos históricos europeos fuera el único término de comparación. Pero el fascismo estuvo allí mucho tiempo antes de los campos de exterminio, y creció con el apoyo de un aparato de propaganda formidable, discursos de odio cada vez más desinhibidos y la complicidad de sectores de la población (las iglesias, las industrias).

36. A Heidegger no se le puede achacar complicidad con la Solución Final. Sin embargo, su discurso inaugural como rector de Friburgo (1933-1934), "La autoafirmación de la Universidad alemana", subordinaba a la Universidad al Führerprinzip (principio del líder). En nombre de ese principio Heidegger desprotegió a profesores y alumnos y eliminó de Ser y tiempo (1927), en la segunda edición, la dedicatoria a su maestro, Edmund Husserl, de ascendencia judía.

sábado, 14 de febrero de 2026

Querido diario (7) La tormenta perfecta

Por Daniel Link para Perfil

30. La tormenta de febrero se desató sin anuncio previo. No me refiero sólo a la variación climática sino a la situación que atraviesan las universidades públicas, desfinanciadas hasta el ahogo. Muchas de ellas aceptaron pactar con el gobierno nacional. A cambio de fondos defenderán sus políticas culturales y económicas, sus biopolíticas. O sea: echarán a los docentes e investigadores que tengan una perspectiva crítica sobre el actual gobierno. Basta con ver la lista de las favorecidas en el reparto de prebendas para saber por dónde se cortará el fiambre. Las que no han sido favorecidas por semejante contubernio, han empezado a despedir profesores e investigadores, a posponer contrataciones, a ofrecer condiciones subhumanas de trabajo. Todas las soluciones que yo he propuesto para esta crisis terminal de los espacios universitarios han caído en saco roto: “no es la costumbre”, “no tenemos otra salida”. Un año que iba a ser glorioso, se transforma de repente en la antesala del infierno. ¿Resistiré, resistiremos?

31. Le recomiendo a una amiga una película extraordinaria que se llama The history of sound (2025, Oliver Hermanus). Le aclaro: “Pero si vos ya entraste en el régimen de ver sólo películas que digan las cosas que deben decirse para satisfacer la mala conciencia, no la veas”. Y me contesta: “Para ser sincera, entré un poco en esa”. No llego a entender qué terror lleva a personas inteligentes y sensibles a adoptar un criterio temático y políticamente correcto para mirar películas o leer libros. La historia del sonido está magistralmente actuada y es una historia de amor pura y simple. Pienso que a Roland Barthes le habría gustado.

32. El tercer libro que estoy preparando para este año es la transcripción de unas conversaciones que entablo con dos amigos a propósito de algunas nociones que, ellos dicen, son importantes en mis libros y en mi práctica. Me gusta mucho la idea de sostener conversaciones “eruditas”, un género ya casi inexistente. Veremos qué sale. Me intimada un poco la grabación preliminar en video.

33. Es rarísimo cómo los europeos, pese a sus innumerables desaciertos políticos y su fatal incomprensión del presente, se consideran, pese a todo, el centro de un mundo que, hay que decirlo, si existiera sería totalmente decadente. Como estoy al tanto de las muchas ignorancias que arrastran como bandera, le mando a un amigo europeo parte de las repercusiones del extraordinario show de Bad Bunny del fin de semana pasado. “Supongo que lo habrás visto”, introduzco como chicana (porque estoy seguro de lo contrario). Y concluyo: “Acá no se habla de otra cosa”. Me contesta: “Estoy en Estambul. Acá el mundo ya está mirando únicamente hacia Oriente”. La misma idea de “Oriente” es un poco anacrónica, pero el “mirando únicamente” del “mundo” es directamente ofensiva. Como si hubiera un “mundo verdadero” del cual las americanas no podemos saber nada, al cual no podemos acceder, para el que hacen falta competencias que se nos escapan. Y claro, un “Oriente” misterioso.

 

sábado, 7 de febrero de 2026

Querido diario: El regreso de febrero

Por Daniel Link para Perfil

25. Apareció la ranita célibe. Diminuta. El problema es que Rita, la perra, también la vio. Y le pareció pertinente cazarla. Traté de que se olvidara de ella, pero al atardecer siguiente, ya no la escuchamos croar. Por fortuna, una puesta de sol después, volvió a escuchársela, desde otro lugar, con un croar más atemperado.

26. El último fin de semana en Mar del Plata fue un poco terrorífico, por la cantidad de gente. Evitamos el centro y nos fuimos a almorzar a Laguna Brava. De ahí a Chapadmalal, nos hizo atravesar los campos y conocer los alrededores de Batán, donde la infame prisión sigue en pie. A la vuelta, el mapa eligió hacernos conocer el Pilar marplatense, que queda detrás de Alfar, donde hay una cantidad enorme de barrios cerrados, anchas avenidas con eucaliptos, parques acuáticos y parques aéreos, un supermercado gigante y un shoping en obra de dimensiones colosales. Esos nuevos barrios, que no nos interesan en lo más mínimo, agregan, sin embargo, una capa de complejidad a una de las ciudades más hermosas del mundo.

27. Mi vecina me reprochó que haya intentado desacreditarla diciendo que no regaba. “De todos modos”, me aclaró, “tengo ranitas”. Van a tomar agua a la pileta y quedan ahí despatarradas, hasta que alguien atina a sacarlas con un junta hojas. Tiene todo lo que yo querría: caballos, horizontes despejadísimos, un tilo (el nuestro lo cortamos hace años, porque estaba embichado), ranitas y luciérnagas y todo el silencio del mundo (mientras escribo esto, en la casa de enfrente unos jóvenes juegan a la pelota, lo que les produce una excitación en la garganta que los lleva al grito).

28. Esto yo lo dije pero mejor es repetirlo. No tiene nada que ver con imaginaciones mías sino con una pura lógica: si se baja la edad de imputabilidad también se debe bajar la edad de consentimiento sexual. Es absurdo que se considere que se pueda responsabilizar a una persona por un delito contra la propiedad o contra la vida pero no por su experiencia en los placeres de la carne. Quien puede hacerse cargo de lo más también puede hacerse cargo de lo menos. Cualquier otra solución es aberrante e inmoral.

29. Primer día de trabajo. Mando correos, planifico reuniones. Me equivoco y superpongo cosas. Tengo videoconferencias. Firmo formularios. Hablo con mis abogados. Consigo un subsidio discreto pero significativo para un evento que organizaré en diciembre. Armo el índice del número cero de la revista Contorna, que sacaremos este año. La sección de reseñas se llamará “Contorni”. No me da el tiempo para Duolingo, ese hobbie placentero.

sábado, 31 de enero de 2026

Querido diario (5): Fin de fiesta

Por Daniel Link para Perfil

18. Un taradito de esos que ahora se llaman influencers se va a Mar del Plata en bicicleta. La nota que lo cuenta subraya las “muchas situaciones” de su perpecia: parar en el medio de la ruta, comer en una estación de servicio, encontrar un lugar al costado del camino para descansar unas horas... La nota es más idiota que su tema. La “proeza” ya había sido realizada previamente por tres amigos de Lomas de Zamora, que además no pararon a dormir e hicieron el viaje de un tirón. El influencer tardó cuatro días. Y sus aventuras coinciden un ciento por ciento con la de cualquier viajero. Que lea Los cuentos de Canterbury y que vuelva en marzo.

19. Muchos de quienes leyeron la reciente peripecia de Lío, nuestro gato, o escucharon las versiones orales previas a su refundición (incluida mi mamá) preguntaron cómo podía estar seguro de que el gato asesinado era un vagabundo y no Lío, si tan iguales eran. Esa fantasía, que no me desagrada del todo, desdeña la diferencia de color en el pelaje pero, además, supone que el gato vagabundo se las ingenió para convencer a las perras para que mataran al legítimo integrante de la manada y, luego, pudo sostener la impostura de que él era Lío (con sus caracteres personales e incluso sus desórdenes alimentarios). Mi protesta de que esa línea narrativa estaba condenada al fracaso fue recibida con estupor, lo que volvió a demostrar (más allá de la política, que dice todo el tiempo lo mismo y no queremos o no podemos hacernos cargo) que no hay círculo de realidad que no esté dominado hoy por la demencia.

20. A Julio Iglesias lo traicionó la doble negación. Dijo: “niego haber abusado de ninguna mujer”. O sea que abusó de alguna. Lingüística forense ya. ¡Un perito lingüístico no se le niega a nadie.

21. Cambiamos el histórico portón por uno nuevo, alto, ciego y corredizo. Las perras se desconcertaron y entraron en depresión: habíamos destruido su razón de ser. Antes, ladraban a todo lo que pasara por la calle: niños, carros, caballos, motos. Ahora no ven nada salvo lo que pueden adivinar a través del ligustro. Casi no ladran. Se quedan tendidas a nuestro alrededor, recordando sus antiguas correrías alrededor de los límites del terreno. Las hemos jubilado prematuramente.

22. Un amigo nos hizo una generosa invitación: nos cede gratuitamente su casa y su auto en el Caribe norteamericano. Los pasajes salen baratísimos. Aceptamos la oferta a ciegas. Días después, comienzan las advertencias: ataques de tiburones en las playas donde se hace snorkel (me da igual, porque no lo practico), las bases navales de los Estados Unidos, con una avidez de sangre venezolana probada en las últimas semanas (le pido que me averigüe a qué bar van los marines, ávido de una experiencia del tipo Reto al destino) y, sobre todo, el hecho de que la isla no ofrece NADA para hacer (leeré su biblioteca entera). Si acaso nos aburriéramos, estamos muy cerca de Vieques y de San Juan, donde tenemos lazos que todavía duran.

23. La ranita célibe me indica el horario del whisky vespertino. La llamamos así porque su croar es solitario y desesperado: es un llamado a la reproducción que nadie contesta. No sabemos dónde vive (pero creemos que en un cantero elevado, por la fuente sonora del croar, que se interrumpe en cuanto nos acercamos). Hace un par de décadas, el concierto de ranas y el espectáculo de luces de las lucciole eran cotidianos. Luego, el corte sistemático y semanal de pasto alejó a los batracios (que hacen sus cuevitas en la tierra) y la mutación antropológica apagó las bioluminscencias. Entre las muchas cosas que le envidiamos a Liliana, una vecina que tiene casa a dos puentes de la nuestra, hay que mencionar que ella todavía disfruta de la danza erótica de las luciérnagas en su jardín que, por descuidado, es todavía un ecosistema completo (vive en sus fondos hasta un lagarto overo de gran tamaño). Eso sí, como no riega, no tiene ranitas. Así que cuidamos la nuestra (y le conseguiríamos pareja si supiéramos cómo) para compensar un poco.

24. Supongo que ya no volveremos a Mar del Plata hasta marzo, si acaso. Y supongo que las vacaciones de verdad ya se terminan. En todo caso, nuestro último día coincidió con la visita del Sr. Milei, de la cual se enteraron pocas personas. De hecho, la misma noche de su caravana por la calle Güemes, estuvimos circulando, sin ningún trastorno, por la calle paralela. Las laterales estaban todas cortadas y custodiadas por fuerzas de seguridad preparadas para rechazar una invasión extraterrestre (que tampoco se produjo). Lejos de los millones de seguidores alucinados por los partidarios del paladín de la derecha rancia, el centro de Mar del Plata se abstuvo de caer en la demencia política. Fue un lunes más, sin penas ni glorias.

sábado, 24 de enero de 2026

Querido diario (4): Los buenos días

Por Daniel Link para Perfil

13. Durante todo el año pasado, mis perras recibieron una visita ocasional. Un hermoso perro negro, de pelo largo y totalmente amigable que entraba a saludarlas. El jardinero se cansó de reforzar el cerco, él siempre encontraba otro hueco. Además de marcar el territorio, y olisquearse un poco con las perras, no hacía mucho más. El día de reyes reapareció después de un par de meses de ausencia, como quien recordara un viejo hábito abandonado. Como siempre, las perras mías se acercaron a él con cortesía (y supongo que un poco de perplejidad, porque el perro no es de la casa, pero se comporta como si lo fuera). Lo que les pareció completamente fuera de lugar es que el perro se acercara a mí, como para confraternizar y empezaron a gruñirle hasta que se fue, sin escándalo, como había llegado. Ellas saben que se me va la vida cuidándolas. No sería justo para ellas que se me adosara un tercer cánido a la manada.

14. En una terraza marplatense, tomando un aperitivo, escucho una conversación en otra mesa. “Me dijo que si estaba libre el fin de semana se tomaba un avión”. “¿Y qué le dijiste?”. “Que no podía.... Me sonó tan raro...”. Raro para mí es que un gesto de tanta entrega fuera entendido con suspicacia, y rechazado.

15. “El buen fragmento es denso en algo del orden del afecto (tono, cadencia, dicción, timbre) antes que del pensamiento.”

16. Otra película de Luca Guadagnino, Bones and All (2022), ganadora en Venecia. La excusa es la historia de dos caníbales: un chico y una chica con compulsión a la ingesta de carne humana (para lo cual, a veces, tienen que matar) y que forman parte de un selecto grupo de seres marginales. Lo que se ve es un viaje a través del interior de los Estados Unidos, que recuerda mucho el mismo periplo en la Lolita de Nabokov. La película explora hasta los huesos esos otros márgenes de una sociedad deshecha en la que cualquier exceso pasa inadvertido porque la anomia hace de la monstruosidad un evento cotidiano más.

17. Releo los papeles acumulados para mi próxima novela. Me entusiasmo. Es más de lo que pensaba que tenía escrito. Es 16 de enero. Ya tengo dos libros en imprenta y uno más en borrador.

sábado, 17 de enero de 2026

Querido diario (3) : Esperando la carroza

Por Daniel Link para Perfil

12. Me levanto a las 7:30, tardísimo para lo que suelen ser mis madrugones, porque el gato no me despertó. Preparo los desayunos: huesos para las perras, que ya estaban ladrándome por la ventana de la cocina en cuanto me oyeron levantado. El gato está inapentente de nuevo así que le pongo comida sólida, atún y un poco de carne picada que compré para darle la pastilla contra la artitris a Rita, una de las perras. El gato se sube a la mesada y olisquea apáticamente sus desayunos. No come nada. Mientras caliento mi café compruebo que la luz está cortada. Me siento a la mesa para hacer el reclamo a Edenor. Tengo que verificar que el corte no sea local y cuando salgo por la puerta de la cocina veo al gato muerto en el pasto. Lo llamo (“Lío, Lío”), inútilmente. Está en una de esas posiciones típicas de las películas que indican “muerto”. Todo descuajeringado. La llamo a Balbina, el ama de llaves, que hoy no tenía obligaciones en la casa. Viene Balbina. “Ay, pobrecito”. Lo examina (con pericia profesional). Dice: “está todo mordido”. La examina a Lola, la doberman chocolate: “fue ella, tiene arañazos en el hocico”. “Mala, Lola, mala”. “¿Cómo puede ser?”. Pregunto: “¿Hay cal?”

Hay cal. Vamos al fondo a hacer un pozo más en el cementerio de animales, donde están enterrados Tango, Cala, Sissi, Greta, Niro, Mía, Sabático, Tita, Cartulina, Tres. Balbina hace el pozo, agarra el gato con la mano, lo acomoda y creo que lo despide porque mueve los labios en silencio.

Le echo cal encima. Tapamos el pozo. Le pongo encima una maceta que robo de una tumba vecina. Despejamos la mesada de comidas del gato. Le digo a Balbina que al día siguiente se lleve las piedritas y todo lo demás . Me llama mi marido: “Me da pena”. “Y bueno, es el círculo de la vida”. “Un problema menos”.

Me siento ante la máquina para liquidar cuentas pendientes. De repente, entra a la cocina el gato, Lío. ¡Resucitó!

No, dejemos a Edgar Allan Poe en paz. El gato enterrado era un vagabundo muerto de hambre que las perras mandaron a mejor vida. Igual a nuestro Lío pero un poco más claro (comparando la foto del muerto con el original vivo). La vida es una montaña rusa de emociones.

sábado, 10 de enero de 2026

Querido diario (2): Fragmentos veraniegos

Por Daniel Link para Perfil

7. La “seguridad” ha sido siempre una coartada odiosa. “Por su seguridad” hacemos esto o prohibimos aquello. Pero “nuestra seguridad” es una amenaza todavía más intolerable, porque justifica violaciones de las condiciones de vida de quienes quedan fuera del “nosotros”. La seguridad de unos se convierte lisa y llanamente en la aniquilación de otros. Eso es la política después de Gaza. Y a esa cristalización de falsas certezas hay que oponerse.

8. Leo Cine vivo de Albertina Carri. No es una mera recopilación de textos. Es un libro muy orgánico, que desarrolla un pensamiento y que usa piezas viejas reescritas y reensambladas ahora para dar cuenta de un pensamiento. Un pensamiento sobre cine, claro, pero también sobre la vida, porque ambas cosas no pueden pensarse por separado. Albertina continúa la pista propuesta por Manuel Puig: no es tanto que el inconsciente esté articulado como un lenguaje (hipótesis decisiva pero un tanto trivial de Lacan) sino que está articulado como el lenguaje cinematográfico.

9. A Mar del Plata cada tanto se la lleva el viento. Huimos a tiempo de la sudestada y nos volvimos al campo nuestro, bonaerense y pobre como una araña. Encontramos los pastos quemados por un sol de una agresividad pretérita, como de formación del sistema solar. Me puse a regar como un bombero desesperado, aún sabiendo que el agua no repararía lo incinerado. Ya crecerán nuevas gramas, agradecidas por mi atención aquífera. Los pajaritos, todavía agobiados, vienen a bañarse y a sacar gusanos gordos de la tierra blanda. Lo importante no es tanto lo que nos pasa sino de qué lado nos colocamos: del lado del cuidado, de la reparación, de la atención a lo otro o del lado de la amenaza, la hostilidad, la destrucción del ambiente (ecológico o estilístico) en el que vivimos.

10. La Rabia de Pasolini es un texto decisivo porque desmiente cualquier ilusión “progresiva” en relación con su obra que, ya desde el comienzo (La Rabia es su tercera película, de 1963), oscila entre el documento y la ficción, entre la apropiación y la creación, entre lo personal y lo apersonal, (Pasolini afirma que no filmó ni una sola imagen para esa película, extraída de un archivo de 90.000 metros de pelpcula preexistente), entre el furor y el erotismo. El texto, que acompañó su tercera película, aparece ahora en una impecable edición de el cuenco de plata, al cuidado de Diego Bentivegna. Diego no sólo traduce bellamente el largo comentario poético que funcionó como banda sonora, sino que lo sitúa con una precisión y un alcance de perspectiva que exceden largamente la competencia del erudito: es un libro hecho por un poeta para otro poeta. Por supuesto, hace juego con su Queda un cuerpo. Clases y apuntes sobre Pier Paolo Pasolini que yo tuve el privilegio de leer en su versión manuscrita. Ahí Diego desarrolla la noción de lo “informe”, que tan bien le cabe, también, a La rabia.

11. El verano sigue con sus extrañas circunvalaciones. Las sigo, sin pensar demasiado.

 

sábado, 3 de enero de 2026

Querido diario

Por Daniel Link para Perfil

1. Pasa un joven semidesnudo por enfrente de la terraza donde tomamos un aperitivo. Lo que me enamora es que está en el momento exacto de la belleza. Dentro de dos días la habrá perdido para siempre, porque la belleza es una acompañante voluble, delicada, traicionera.

2. 7 Promenades avec Mark Brown, la mejor película que vi en 2025. Siete paradas junto al botánico Mark Brown en un recorrido por la historia, la estética y el valor (medicinal, ecológico, alimenticio) de ciertas plantas y ciertas flores. La película es profundamente conmovedora y, además, sexy. El rol del "camarógrafo" (que protagoniza otra película igualmente extraordinaria de Pierre Creton, Un príncipe, anterior a las 7 Promenades, pero que yo vi después) es esencial. Tiene dos mitades: en la primera el rodaje y las conversaciones. La segunda parte muestra las flores filmadas en movimiento y en primer plano, con sus nombres científicos en latín.

3. Elecciones complicadas en una casa impropia cuando nos olvidamos de llevar nuestras lecturas. La biografía de Edison y la de Mia Farrow. Cuatro tomos de la colección de clásicos de La Nación. Una edición ilustrada de Bartleby, el escribiente, El conde lucanor... Me decido por este último, que me arrrastra a las moralidades propias del Trecento español. Y me lo llevo a la playa. Nunca sería capaz de ajustarme a la máxima: “El que esté bien sentado, no se levante”.

4. Me cuenta que recién se acuesta (son las 9 de la mañana) y que no cree que pueda dormir por el hambre que tiene. Su padre y sus hermanos se fueron a pescar a Tigre. Me pregunta: “¿Vos no tendrías que me banques para comprar algo de pan y 200 de fiambre?”. Le pido el alias.

5. Una película vieja de Darren Aronofsky, Mother! (2017), vista después de un sueño. Me sorprende que no figure entre los grandes clásicos de este siglo, porque es de una potencia extraordinaria. Alcancé a contar el barroquísimo sueño, que incluía un cumpleaños, a mi marido, que cumplía años. Yo me había quedado dormido, pero sabía que debía despertarme y lo hice. Después de brindar, nos pusimos a ver la película, que parecía una continuación de mis actividades cerebrales cuando estaba dormido.

6. Se vino a Mar del Plata hace veinte años, para rescatarse de la droga, como tantos. Lo consiguió, “pero soy alcohólico”. Tiene dos hijos grandes y ahora sale con una ayudante de cocina. Trabaja en la Escuela 20 de día y de noche hace esto (trapito) para comprar escabio los fines de semana. Pero tranqui. “Gracias por el cigarrillo, campeón”.


sábado, 27 de diciembre de 2025

La película más linda de mi año

No se sabe bien si es un documental o un poema. Para un espectador tan enfático como yo, la apatía de su tono es conmovedora hasta la perturbación. 

7 Promenades avec Mark Brown de Pierre Creton no promete nada pero nos transporta a un plano de pensamiento inusitado. Después de las siete paradas en paisajes donde se describen plantas y flores (que para nuestras miradas desatentas serían simplemente yuyos) sabemos que la canción de la Tierra todavía puede oirse. Por razones que sería tortuoso desmenuzar, la primera mitad de la película (que muestra la filmación de las plantas y flores) es muy sexy. 



 

Preguntas desde el borde

Por Daniel Link para Perfil

Me pregunto si el año que viene seguiremos tolerando (no digamos admirando, no digamos gustando de, no digamos envidiando, porque ninguna de esas pasiones jamás han tenido a esa especie como objeto) a los influencers.

La esfera de la opinión pública, en sus formulaciones más clásicas, era formadora de opiniones y por lo tanto, las “influencias” tenían su peso político. Pero hoy todo eso se ha reducido a que una persona (por lo general muy pelotuda) use un producto o una marca a cambio de un monto siempre ridículo de dinero con el presunto objetivo de “influenciar” a alguien para que compre ese producto o adhiera a esa marca.

El asunto es de una vileza extrema, porque es clarísimo que la gente no va a comprarse un perfume, un reloj o un auto porque lo use tal o cual idiota (perdón, quise escribir “influencer”). Lo saben incluso quienes les pagan a los influencers. ¿Por qué continúa ese círculo vicioso de falsedades, inequidades y desconsideración hacia la inteligencia general de las poblaciones? Yo diría que en esas “estrategias” del mercado publicitario lo único que importa es mantener lo más abyecto de la máquina tecno-capitalista en funcionamiento. Me imagino un año en el que la gente directamente bloquee a los influencers y sus recomendaciones, una aurora en la que la gente decida desprenderse del charco de inmundicia que son las redes.

También me pregunto hasta cuándo seremos capaces de soportar que nos humillen nuestros gobernantes. No me refiero sólo al Poder Ejecutivo, sino a la lacra del Poder Legislativo, que borra hoy con el codo lo que ayer sostuvo con algarabía. Esos buitres dispuestos a vender sus “influencias parlamentarias” por una prebenda personal o una cuota de medicina prepaga merecen público escarnio.

Por supuesto, también me pregunto hasta cuándo seguiremos aceptando el delirante sistema de tránsito que estrangula a Buenos Aires. En la Provincia, acaban de descolgarse con una medida ejemplar (un ejemplo de estupidez). En el único tramo del Acceso Oeste donde la velocidad máxima era hasta ahora de 130 km/h (velocidad imposible de alcanzar salvo a altas horas de la madrugada), fue reducida a 110 km/h.

O sea: como la autopista está, como todas las demás vías de circulación, colapsada, la única solución que alguien se le ocurre es disminuir los límites de velocidad, en lugar de pensar cómo arreglar el embrollo, el atasco, el estreñimiento. Que cada quien se arregle. Baste observar lo que sucede cuando dos autopistas se encuentran (la Perito Moreno con la 25 de Mayo, el Acceso Oeste con la General Paz, la Panamericana con el Ramal a Pilar) para darse cuenta de que todos esos cruces o confluencias presentan defectos de diseño que impiden el tránsito (agregando un mínimo de diez minutos de tiempo de viaje y de 50 milímetros de mercurio a la presión sanguínea) de los que nadie se hace cargo. Todo es demente, psicótico y culpabiliza al que conduce el vehículo. ¿A mí me descuentan puntos de mi licencia por exceso de velocidad? ¿Por qué no le descuentan puntos a los que diseñaron las autopistas? ¿Por qué no les descuentan puntos a los pelotudos que chocan (¡en una autopista!) por manejar mirando el celular o sacándose los mocos? Quiero decir: a quien choque en una autopista le deberían retirar para siempre el registro de conducir (en todo caso, una vez determinada la responsabilidad, cosa que las agencias de seguro hacen muy bien y muy rápido). Pero no: mejor descontarle puntos al distraído que se pasó una cámara porque el tráfico fluía y no tiene velocidad crucero en su auto. A los que chocan, nuestra simpatía. A quienes diseñan las autopistas, nuestro agradecimiento. Al gobierno, que no piensa invertir un peso en arreglar el desaguisado vial bonaerense, nuestro voto útil.

Otra intriga para el año venidero. ¿Volverá a existir el peronismo como fuerza? Sigue siendo un sentimiento (incomprensible), pero por ahora con forma de charco de agua estancada, que no desemboca, que no desemboca. Supongo que lo primero que tendrían que hacer los amigos peronistas es un examen de conciencia, un vendaval moral que les permita pensar más allá del clientelismo corrupto que ha dominado su práctica en los últimos lustros o décadas. Charlando con algunos de ellos compruebo que siguen naturalizando el mismo sistema que los llevó al colapso y al desmoronamiento. Sencillamente esperan que les vuelvan a dar plata (no importa de dónde salga) para repartir (irregularmente, desde ya) a los pobres, que somos todas.

Otra pregunta, o deseo (en italiano pregunta se dice domanda): ¿conseguiré vender mi casa del conurbano para irme a vivir a Mar del Plata, que es el destino de los locos que huyen, de los enemistados con el mundo, de los que ya no dan más, de los que quieren encerrarse a escribir?

 


martes, 23 de diciembre de 2025

domingo, 21 de diciembre de 2025

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo...

 

¡Gracias, Hinde, por una conversación tan estimulante!

 

No se vende en boutiques, tampoco en quioscos....

 Pero está al alcance de todas....


Aquí, la versión preliminar, oral, sin acabado final
 

 

 

 

sábado, 20 de diciembre de 2025

Rituales matutinos

Por Daniel Link para Perfil

La semana pasada me revelé como hipertenso. Antes, nunca me habían dicho antes que mi presión fuera alta. Desde que empecé a controlarme a diario, entré en estado de alarma. Fui a una guardia, donde me medicaron y me tuvieron en observación.

Por supuesto, yo ya sabía lo que iban a prescribirme: dosis diaria de Valsartán, en concentración creciente (empecé con la dosis más baja).

No estoy seguro, pero creo que el “estado de alarma” hace que me levante todavía más temprano. A las 6 de la mañana ya estoy tomándome la presión. Luego me preparo un desayuno frugal y ahora sin café porque he comprobado que la presión me sube luego de tomar una taza. Hasta que no haya normalizado mis índices, me parece una amenaza adicional. Siento (o imagino que siento) en todo el cuerpo los latidos de mi corazón asustado. Tomo mi dosis de Valsartán y me siento a leer en las noticias el ritmo de la decadencia argentina, que pocos comentadores miden en su justo alcance.

Un gobierno de muertos en vida, liquidados por su propias contradicciones, finge que hay futuro para su gestión, acelerada en estos días en los que la reina del fracaso, la Sra. Bullreich, pretende, no sé, ¿instalarse como candidata presidencial, de nuevo?

Del otro lado, una bandita de desesperados que se saben expulsados de la política por venir y unos canallitas sueltos que juntan las monedas que caen al suelo, como el mono del organillero.

Si es lunes, elijo tema para estas columnas y trato de escribir algo. El domingo pasado vi algunos fragmentos de Tron Ares, ese experimento fallido y deficitario que, una vez más, enfrenta al Mal absoluto y al Bien supremo en el territorio abstracto de la red, de donde salen soldados, cohortes, batallones, para pelearse en el mundo físico (durante 29 minutos, antes de deshacerse). Cada bando responde a una corporación: la del Mal sólo quiere fabricar soldados y armas de destrucción; la del Bien quiere hacer medicamentos, paliar el hambre, salvar a la humanidad. Como siempre, el Mal es Rojo y el Bien es Blanco.

Nuestro presente, en cambio, es gris oscuro, verdoso por la podredumbre. Me llamo a sosiego y me voy a duchar.

 

domingo, 14 de diciembre de 2025

sábado, 13 de diciembre de 2025

Saltar la tapia

Por Daniel Link para Perfil

Hay soluciones clarísimas que nadie quiere tomar por no se sabe bien qué compromisos con la realidad, pero que en todo caso dejan entrever una corriente turbia de corrupción, insensatez y locura de poder.

Pongamos por caso el combate de las drogas, del que tanto se jacta su abanderada la Sra. Bullreich. ¿Qué implica ese combate y a quién beneficia? A la política (incluida la tan ciega Justicia) en primer término, cuya complicidad con la narcoesfera es cada vez más evidente. Y a los narcotraficantes, desde ya, que pueden prescindir de tantos o cuantos kilos incautados, pero cuyo negocio no deja de prosperar al amparo de la casta, sencillamente porque la gente quiere drogarse al grito de ¡libertad, libertad! y, digámoslo de una buena vez, tiene derecho a hacerlo.

¿Cuál sería la mejor solución? Pues despenalizar todo el proceso (fabricación, distribución y consumo) y regularlo de acuerdo con principios de sensatez.

¿A quién beneficiaría una solución semejante? Al consumidor, en primer término, que sabría exactamente qué está consumiendo. Al Estado, que incorporaría la base imponible de una industria muy lucrativa como fuente de financiamiento de sus necesarias políticas. Y finalmente, a toda la ciudadanía, para la que habría no sólo un “Estado (realmente) presente” sino una transparencia de gestión que no se conoce en el país desde hace treinta años. Hoy por hoy, leer los diarios da asco, porque no hay política pública detrás de la cual no se pueda ir el ruido de la corriente turbia de corrupción, narco y juego clandestino. A veces la superficie se desgarra y quedan a la vista, con sus ropas mojadas, los más conspicuos Espertos en articulación de lo público y lo clandestino.

Combatir “el flagelo” no hace sino producir el ambiente del que el flagelo mismo se alimenta: crimen organizado y desprecio por la vida, esclavitud y pobreza extrema. Hacerlo en nombre de la “adicción” (que es una estructura para la cual no hay objeto predeterminado) es políticamente cínico y moralmente hipócrita.
Hay que atreverse a saltar la tapia hecha de cinismo e hipocresía. Del otro lado, a lo mejor, hay un mundo feliz.

 

sábado, 6 de diciembre de 2025

El libro amigo

Por Daniel Link para Perfil

Sólo leo, a esta altura, los libros que publican mis amigos, de modo que mi selección nunca se corresponde con un diagnóstico.

La amistad es un vínculo imaginario y se sostiene apenas en algunas inclinaciones que a veces son imperceptibles, e incluso evanescentes. Cuando digo amigos me refiero a personas que no sólo respeto intelectualmente sino por las que siento alguna forma de afecto personal. Toda relación libresca, a final de cuentas, responde a esa misma lógica. Todos los años que leí a Kafka, ¿no lo hice como quien trata de entender los caprichos de alguien que quiere?

Libros que he leído últimamente: Pensar después de Gaza de Franco Berardi, un diagnóstico sombrío pero sumamente necesario de una de las mentes más lúcidas de Europa. Bifo cree, con una posición muy punk, que no hay futuro para la civilización después de que Gaza se convirtirera en una reproducción minuciosa del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau.

Oreja madre de Dani Zelko hace juego con el libro de Bifo. Habla de lo mismo desde una posición interior al ser judío. ¿Cómo se procesan la guerra y el exterminio cuando se es la coartada de esos procesos de aniquilación? Quisiera subrayar, sin embargo, otra cosa: lo bien escrito que está escrito el libro de Dani, lo que suma a su indagación conmovedora un plus de verdad. Ese libro está ahí para siempre.

Digo “bien escrito” y me doy cuenta de lo subjetivo de esa apreciación. Raúl Antelo me regala Modernismos múltiplos, su último libro en portugués. ¿Escribe bien Raúl? Su prosa está siempre trabajada como una joya de brillos enceguecedores. Las ideas de Raúl (sobre tradición y ruptura, sobre concepto e imagen, sobre modernidades y políticas), muy torsionadas por el dispositivo, son tantas y todas tan atractivas que dentro de cinco años apareceran en todos los libros de teoría que se publiquen (aunque los autores de esos libros pretendan negarlo).

La merma de María Moreno (desde ya, uno de sus libros mayores) también pone en escena la escritura, ese aferrarse ciego a lo único que importa: “Había sucedido una hecatombe y yo quería llegar al final de mi frase”. María cree que después del ACV su prosa perdió en calidad poética, visual (“excesos barrocos”) y que ha ganado en transparencia. Se equivoca: su prosa es más filosa que nunca, lo que la vuelve un arma todavía peligrosa. Ya no es culterana, pero sigue siendo barroca a la manera conceptista. Retuerce los conceptos, que se arrastran como personajes de Beckett, hasta volverlos irreconocibles.

Devoré Prueba de cámara de Andrés Di Tella, que es el cuento de su vida (o de una media vida suya). Está muy bien escrito y pone justamente a la amistad como un enigma imposible de resolver, o como un fracaso incomprensible. Las idas y vueltas del relato (así es la vida) permiten interrogar nuestros propios centros ciegos.

Yendo de Analía Couceyro es un prodigio inesperado. Ella lee e interpreta chats que lee en el transporte público, como un vicio del que trata de salirse. Por suerte, no lo consigue.

 

sábado, 29 de noviembre de 2025

Foucault explicado a los niños

Por Daniel Link para Perfil

A Luca Guadagnino se le dan bien los ambientes universitarios. Fue convicente en Call Me by Your Name (2017), un melodrama con tesista, tutor, adolescente extraviado y joie de vivre en la campiña italiana donde, como se sabe, el que no coge es un inglés.

Ahora vuelve a ese ambiente, pero plagado de normas: el asunto de After the Hunt (2025) sucede en Yale, ¡donde dio clases Josefina Ludmer! Y te digo más: en el Departamento de Filosofía, donde Julia Roberts desempeña a una profesora que enseña bastante bien a Foucault (las otras menciones filosóficas son, en cambio, un poco triviales y huelen a “efecto de realidad”). Ella y su mejor amigo compiten por el codiciado tenure (titularidad vitalicia), que ninguno de los dos ganará mientras dura la película. Él, porque es denunciado por una alumna afroamericana (que está en pareja con un varón trans) por intento de violación (o violación a secas, nunca queda claro). Ella, porque es adicta a analgésicos para proveerse de los cuales le roba una receta a una amiga, que la denuncia (es, tal vez, lo menos verosímil de toda la película). También es un poco borracha, pero eso no parece inquietar demasiado a nadie.

En un posfacio, vemos a Julia Roberts convertida en decana, enfrentando a su pupila (a quien antes había acusado de plagiar el Homo sacer de Agamben) como para hacer las paces sin hacerlas del todo.

Todavía no sé bien si la película es buena o no (probablemente no lo sea), pero se deja ver y para quien ha participado toda su vida de las humanidades y de los chismorreos de las instituciones americanas es muy, pero muy simpática (esto se parece a lo de Princeton, esto se parece a lo de NYU, esto se parece a lo de Stanford, etc).

Caza de brujas es mucho menos amarga que Tár (2022), la película protagonizada por Cate Blanchet y dirigida por Todd Field, pero bastante más compleja. Superpone al melodrama de ambiente highbrow (ópera, universidad, Mahler, Foucault) un debate explícito sobre los límites institucionales (por más caprichosos que estos sean) y los riesgos de franquearlos y sobre el deber moral enfrentado a la ética personal.

En tiempos en que estas discusiones son arrojadas al vasto saco de la caducidad o de la inutilidad, la discusión de Julia Roberts (el personaje que desempeña) con una alumna es reconfortante porque muestra que la historia de la filosofía no sólo sirve para el lucimiento personal en una fiesta (lo que también sucede) sino para marcar el ritmo de los tiempos.

La próxima de Guadagnino es una nueva versión de American Psycho, que esperamos con ansias.


sábado, 22 de noviembre de 2025