por Severo Sarduy
Renuncia a tu cuidado, bien lo sé: tras
ese dolor que tu embestida aqueja,
en alivio y placer muda la queja,
más sosegada cuanto más penetras.
Cerveza transmutada o sidra añeja,
del oro tibio la furiosa recta
su apagado licor suma y proyecta
sobre el cuerpo deseoso que festeja
tanto derrame. A bálsamos o ardides
que atenúen la quema de tu entrada
nunca recurras. Mientras menos cuides,
unjas, prevengas, o envaselinada
disimules, mejor. Para que olvides
el mudo simulacro de la nada.
Homenaje a H. A. Murena en Davar (Entrega 1)
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Hace unos meses largos busqué algo que quería leer con ganas: el homenaje a
H. A. Murena que realizó la revista *Davar* en otoño de 1976. Calculo que
l...
Hace 18 horas.

3 comentarios:
bello severo siempre
hay un libro de él que es un híbrido entre teatro y radiofonía que se llama Para la voz. puede servir para la incursión en la dramaturgia por el trabajo exhaustivo con voces y textos. Severo, aunque poeta, no considera a los actores, sino a los portadores de texto...
lluvia dorada
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