miércoles, 7 de octubre de 2009

Sobras de arte

El queridísimo amigo nos trae de México un regalo precioso, que atribuye a un artesano anónimo o a un artista psicótico (o las dos cosas al mismo tiempo). Sorprende la grandiosidad de la pieza, un Sebastiano horroroso (porque es horrible la circunstancia en la que ha sido inmortalizado, pero sobre todo porque de su cara ha escapado todo rastro de hermosura).



La escala, la perspectiva, todo parece traído de otro mundo (donde las peores pesadillas forman la vida cotidiana, el día a día). Incluso los materiales estremecen: un amasijo de yeso y huesos de pollo que, lejos de agregar verdad a la composición la tiñe de irrealidad y, lejos de humanizar al mártir, destaca su costado animal: pone afuera lo que debió haber estado dentro (hace del esqueleto una superficie). Todo es reversible.
El estudiante de lengua japonesa que nos acompaña (y, pequeño Mishima barrial, practicante de las artes sadomasoquistas) deduce que la escultura, una auténtica meditación sobre el tiempo, está realizada según el principio ternario del Ikebana.



Mientras buscamos el lugar adecuado para que el nuevo integrante de la casa presida la cohorte de mártires que nos rodean, comentamos la delicadeza de nuestro queridísimo amigo, que simuló haber comprado lo que, a todas luces, es producto de su arte. Pensando en nosotros, allá lejos, fue construyendo con paciencia este presente que luego transportó amorosamente a través de los cielos.



El de Rafaello Sanzio usaba la flecha como pluma o como pincel. Éste, ahora, es directamente un trazo de escritura: poema, novela, recordatorio amistoso, el círculo mágico de la comunidad de los ausentes (de los que no tienen comunidad).

7 comentarios:

oiré tu puterío dijo...

Qué necesidad había, de perpetrar el adefesio. Por qué no se entregó, el autor, a la inacción, que es la cordura...

a dijo...

Te gustarian los muñequitos vudu haitianos.
Esa pata de gallina me re meme.

Cariños
a

Pupita La Mocuda dijo...

Rendered speechless.

oiré tu puterío dijo...

Creo que un sombrero de cowboy sobre la figura arreglaría todo el desastre (y hasta podría merecer las loas de Elena Oliveras, tan dada al encomio de lo "gracioso").

Anónimo dijo...

pupita, q te recontra

Pupita La Mocuda dijo...

Ja ja ja!
http://www.easytrans.org/es/?q=render%20speechless

Anónimo dijo...

zenquiu, pupita