jueves, 8 de marzo de 2007

El futuro de la literatura

Por Daniel Link, para La Crujía.

Sergio Di Nucci se presentó a la edición 2006 del premio anual de novela La Nación-Sudamericana con el seudónimo Bruno Morales y obtuvo el primer premio por Bolivia construcciones, novela que se publicó firmada con el mismo seudónimo, a pedido de Di Nucci, quien declaró que donaría el premio (un anticipo en conceptos de derechos de autor) a una asociación de migrantes bolivianos.
El premio parecía, hasta ese momento, orientado a recompensar el progresismo y la corrección política. Por otro lado, Bolivia construcciones fue saludada (por Josefina Ludmer, entre otros críticos) como un ejemplo paradigmático de literatura posautónoma (posnacional, posliteraria incluso).
Meses después, el jurado revocó su veredicto cuando un joven lector de 19 años remitió al diario
La Nación un prolijo relevamiento de los muchos párrafos (sin referencia explícita) que Bolivia construcciones literalmente incluia de la novela Nada de Carmen Laforet. Fue entonces cuando estalló un escándalo de proporciones.
Di Nucci respondió las acusaciones de plagio (una sola vez) con una inconsistente argumentación organizada alrededor de la noción de "intertextualidad", categoría que retomó un grupo de docentes de
la Facultad de Filosofía y Letras (institución en la que Di Nucci era docente de literatura francesa, al menos hasta el año pasado), para firmar una carta de disidencia respecto de la decisión revocatoria del jurado del premio.
Publiqué los documentos y mis opiniones al respecto, donde los comentarios de los lectores alcanzaron una temperatura mercuriana en contra de
la Facultad de Filosofía y Letras (a la que se acusaba de comportamiento corporativo) y de Di Nucci, en particular, a quien se acusa de plagiario, ladrón, etc.
Parecería que tiene razón María Moreno (que intervino en una polémica contemporánea a propósito de la valoración de Osvaldo Soriano por parte, precisamente, de algunos sectores de la carrera de Letras): es imposible intervenir en relación con un affaire sin que inmediatamente se interpreten los propios dichos como condena o aplauso, como apoyo o disidencia.
Escribí, cuando la noticia estaba fresca, que más allá de los pareceres que uno pudiera sostener sobre la actitud de Di Nucci (personalmente, hubiera resuelto estética y políticamente la intervención de otra manera: por ejemplo, dedicando Bolivia construcciones a
La Nada, sin más aclaración), lo importante del caso era que permitía discutir concepciones de la literatura dentro y fuera de las instituciones específicas, que habían sido desbordadas por un determinado acontecimiento cuya mayor riqueza estaba (y seguirá estando) en el desborde. ¿Sobre qué base condenar la operación urdida por Di Nucci, que no es un ingenuo ni un recienvenido al mundo de las letras, la crítica y la política cultural? Y, todavía más gravemente: ¿desde qué punto de vista sostener esa operación como una operación legítima?
En un ya viejo libro mío titulado Cómo se lee y otras intervenciones críticas (Buenos Aires, Norma, 2003) reflexionaba sobre problemas parecidos, tal como puede leerse en particular en el texto "Orbis tertius (la obra de arte en la época de su reproductibilidad digital)". Cometo la imprudencia de citar ese texto porque sería imposible que resumiera aquí mi argumentación de entonces, que sigo sosteniendo como válida (a quienes les interese, el texto es fácilmente localizable en Internet, en sus versiones castellana y portuguesa, del mismo modo que el artículo de Josefina Ludmer: "Literaturas postautónomas").
Volviendo al affaire Bolivia Construcciones, sostengo, sin que mi posición implique certezas metafísicas sino más bien preguntas enfáticas, o corolarios que se derivan (tal vez incorrectamente) de premisas previas:
1) que el ataque desmedido contra la carrera de Letras en los últimos meses parece el síntoma de un malestar político que excede largamente los casos y las posiciones que se disputan y que parece ignorarse (u olvidarse) que la carrera de Letras no es un espacio monolítico y que en ella circulan discursos diversos y hasta contradictorios que en modo alguno pueden reducirse a una posición "corporativa".
2) que la operación que se deja leer en el caso Bolivia construcciones apunta, por un lado, a desmontar un estado de la imaginación sobre la literatura y, por el otro (sin que una cosa deje de coincidir con la otra, al menos parcialmente), a desacreditar el sistema de premiaciones literarias que ha intentado imponerse en los últimos veinte años como dispositivo de mercadotecnia. De modo que hay que leer la situación de la novela Bolivia construcciones en relación con la literatura (el arte), pero también en relación con la cultura (y sus tensas articulaciones).
3) Dicho esto, insisto en mi posición original: no me interesa decidir si Di Nucci plagió o no un texto previo (¿tenemos certeza, por otra parte, de que haya sido Di Nucci realmente quien urdió la operación? Es decir: ¿podemos sostener la autenticidad del sujeto aún cuando neguemos la autenticidad del objeto?), porque de eso se encargarán los abogados, los jueces y las cortes de acuerdo con la legislación vigente. El sentido común ya parece haberse expedido al respecto y la institución jurídica tal vez no sea capaz de sostener un punto de vista diferente. Sí me interesa evaluar, en cambio, los efectos de Bolivia construcciones en relación con un horizonte de expectativas estéticas y culturales que involucran nociones como "originalidad", "autenticidad", "autoría", "reproducción", "copyright" y "copyleft". Lo que me pregunto es: dado que las concepciones de la literatura son históricas, y dado que en el horizonte de los jurados del premio
La Nación-Sudamericana consideran que Bolivia construcciones no puede formar parte del sistema literario tal y como ellos lo imaginan: ¿en qué sistema literario (si es que hay alguno) Bolivia construcciones sería un libro no sólo posible sino legítimo?
Pienso en bisontes y ángeles, en la "Conquête de l’ubiquité" anunciada por Paul Valery como la clave del arte de nuestros tiempos, en la utopía de geopolítica anárquica que Borges imaginó en "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius", en Wu Ming y en la bella y estremecedora consigna que se deja leer en "
La Biblioteca de Babel": "Si el honor y la sabiduría y la felicidad no son para mí, que sean para otros. Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno". Tal vez, pero sólo tal vez, en esos recorridos sea posible encontrar respuestas que expliquen el sentido (sino presente, tal vez futuro) de Bolivia construcciones.

28 comentarios:

Anónimo dijo...

Daniel: en la página del archivo de pagina 12 a la que envías, la dirección del sitio de Wu ming es arrónea o anticuada. La correcta es www.wumingfoundation.com y tiene incluso algunos textos en español para quien no entienda el italiano aunque, la verdad es que no entiendo bien a qué viene su mención en el contexto de tu nota. También hay una respuesta de Drucaroff a algunos entredichos con vos y Panesi por este tema, publicada en nacion apache, aviso por las dudas no te hayas enterado, tiene una serie de planteos interesantes para discutirlos (si no fuera demasiado pedir) con algún nivel y sin chicanas gratuitas (de las que, al menos yo, últimamente estoy bastante saturado de leer).

En lo personal y sin entrar en el fondo de lo que vos planteás, yo creo que lo de Di Nucci es plagio, a secas y sin eufemismos. A propósito ¿cómo es eso de que no es un recién llegado? ¿debería tener algún hándicap por pertenencia? ¿Le debería estar permitido algún método de escritura que a un recién llegado no? Te recuerdo que en los concursos los textos se presentan con seudónimos precisamente para evitar que los nombres y antecedentes pesen sobre las valoraciones de los textos. Importa bastante poco que haya enseñado literatura francesa, sueca o sumeria en la sorbona, si fuera el caso.

No sólo no la dedicó a La nada, por seguir tu ejemplo, aunque seguramente hay modos más sutiles de poner en evidencia el diálogo (si lo hubiera) con aquel texto. Además hay un detalle del que nadie dijo nada, al menos que yo haya leído, y que no creo que se le pueda escapar a cualquiera que haya concursado al menos una vez: el plagio o el recorte o el juego o la referencia (llamalo como quieras) al texto de la catalana no sucede ni en el comienzo ni en el intermedio de la novela, sucede en el final. ¿Sabés qué quiere decir esto? que no llegaba a la fecha del cierre y cómo no llegaba, se apuró. Es muy normal es que los textos de los concursos se caigan al final, por esto mismo, porque la gente se apura para terminarlos. Pero bueno, a mi juicio a Di Nucci se le fue la mano con el método. Para el próximo la nación de novela yo voy a hacer lo mismo con tu novela de los 90, te lo prometo. Y si no ganamos, vos me vas a ayudar a tratarlos de antiintelectuales y antiacademicistas ¿te parece?

preciado dijo...

Apoyo la moción de anónimo pero cortando y pegando textos de Di Nucci. Presentémonos al concurso con seudónimos de ladrones simpáticos como Ronal Bigs, Vairoleto, el Gordo Valor, etc.

Alejandro dijo...

Yo creo que más allá del caso puntual de este Di Nucci, dejando un poco de lado este premio y la plata y todo eso (digo, si se puede por un momento), habría que preguntarse si el "método" este puede ser un recurso narrativo más o no. Por ahí no, como la mayoría piensa, y esto no se puede hacer, pero parece que hay opiniones que chocan, lo que muestra que el tema provoca y pone en crisis una cierta concepción de la literatura.
Y no creo que sea lo mismo "dinucciarle" un texto a Laforet, a quien no se le quita nada de gloria por esto, que hacérselo a un escritor que está produciendo HOY mismo. Bah, que sé yo, digo.

charly.gr (Carlos Gradin) dijo...

Anónimo: si no firmás tus obras, por más que participes no vas a ganar nunca. No entiendo de donde viene tanto entusiasmo en sancionar a Di Nucci. ¿Faltan abogados, lobbistas y empresarios? ¿A nadie le preocupa que sus argumentos sobre teoría literaria puedan ser usados... textualmente... en una condena por plagio, en algún mediocre juzgado penal? Qué gasto de energía. Los abogados por lo menos van a rapiñar porcentajes, y se los va a ver de lo más contentos. Lo que no entiendo, no me queda claro y tal vez se podría discutir es, como dice linkillo, qué defendemos, o tendríamos que defender, señalando a la novela de Di Nucci como una "estafa". ¿Es deshonesta? ¿Es mentirosa? ¿La literatura debe ser honesta? ¿Tenemos que cuidar a la literatura? ¿Hace falta? ¿Acaso no está lleno de gente que la "defiende", que regula su forma de circulación y publicación? ¿Tiene que ser pura la literatura? ¿Tiene que dar el ejemplo? ¿Está claro de lo que hablamos? ¿Queremos que esté claro?
Pero si bien todo esto es discutible, no entiendo la sorpresa, y hasta enojo, que manifestaron muchos columnistas y bloggers últimamente respecto de la llamada “Carta de Puán”. Los argumentos podrán ser mejores o peores, pero por lo menos salieron a plantear una idea distinta del sentido común que se maneja en los medios. Ya se sabe que, en principio, Di Nucci es un ladri. Pero ya que esa idea la tenemos todos, la sabemos defender y podemos aprobar 7º grado con esa concepción de la literatura, entonces mejor pensar otra cosa, me parece, aunque sean “abusos de la teoría”.

celeste dijo...

Linkillo: Voy a saltear toda la cuestión específica del "caso" Di Nucci porque, la verdad, no me importa. Para nada. Lo que, automáticamente, hace que me pregunte, ¿debería importarme?
Sí me importa, y en esto concuerdo con algo que mencionaste posts atrás, cómo se acepta tan fácilmente el concepto de plagio. ¿Será que una de las pocas maneras de salir del enroscamiento es hacer una historia del concepto?
Una propuesta -sí, medio pedorra- para empezar:

Buscar "plagio" en este simpático corpus del español:

http://www.corpusdelespanol.org/

o en el Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española (¡con ese nombre, no se puede esperar nada menos que una joya!) donde están todos los DRAEs:

http://buscon.rae.es/ntlle/jsp/azul.jsp

Igual, ni en pedo me animo a sacar una conclusión.

celeste dijo...

La Liga de la Justicia:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/espacio/comun/iberoamericano/defender/derechos/autor/elpepucul/20070309elpepicul_3/Tes

Cesar D. dijo...

Estimado Daniel: me parece que usted sigue demasiado fascinado con el tema del "desborde" respecto al sistema literario (por llamarlo de alguna manera). Estoy de acuerdo con que este evento sirva para discutir que tipo de literatura queremos. Pero tambien estoy convencido que yo, personalmente, no quiero una literatura en la que alguien copia varias paginas de otro libro y ni siquiera me da pistas de haberlo hecho, lo que, tratandose de una novela poco conocida equivale a esconderlo. Y sinceramente no creo que una maniobra de este tipo pueda encontrar un sentido en el futuro que no sea el de apropriacion indebida. Saludos y te debo la lectura de "Como se lee"

El Canilla dijo...

Interesante tu postura, que plantea la posibilidad ( o la imposibilidad )del arte.

Nunca pasé por Puán , a lo sumo un tiempo por Paseo Colón e Independencia, pero se me ocurre que hay una cierta "no elegancia" en usar textos producidos por otros para crear, armar , diseñar o como quieran decirle un PRODUCTO que se manda a un concurso que tiene un fin concreto. No las palmas sostenidas`por el esclavo sino la publicación y los derechos subyacentes.
Podemos criticar , oponernos y revisar el modelo; pero en la sociedad capitalista en la que vivimos las patentes se pagan.
De lo contrario, quedamos frente a ella como infractores a la norma y no como críticos .

Ah, no leí Bolivia...

Anónimo dijo...

La verdad es que la gente de Nación Hapache no tiene ninguna autoridad para intervenir en este debate. Esa página es un plagio, en el sentido literal del término, de una página italiana: nazione indiana. Es vergonzoso: la parte programática de la página argentina es una traducción, con algunos errores, de la declaración de la italiana. Donde dice "Italia" pusieron "Argentina". Es raro que ahora se ensañen tanto con Di Nucci.

Anónimo dijo...

Daniel Link, a quien respeto, ha mantenido una posición de inflexible ambigüedad. Que sí pero está casi mal, que no pero está casi bien. Será lo novedoso en crítica literaria, pero para un lector es hartante. ¿Tanto miedo tienen a equivocarse? Ya desde el comienzo repite algo que escribieron casi todos: “un joven lector de 19 años”. Qué catzo tiene que ver que sea joven, que tenga 19. ¿Y si fuera un español naturalizado, de 98 años, primo de la Laforet? ¿Por qué reparan casi todos en que es joven, alguien sabe porqué? Yo no lo sé, pero algo escondido deben querer decir.
Convendremos en que nada cambia, tenga la edad que tenga el lector.
Y el resto de la posición, sí, no, más o menos, veremos, ¿lo hizo realmente Di Nucci? (ésta es genial. Pensándolo bien: ¿no le habrá prestado el nombre a un boliviano que no se podía presentar por no tener los papeles en regla?), el futuro dirá (¡¡El futuro dirá!!)
A mí, sin comerla ni beberla, me dio pena por Di Nucci, a quien no tengo el gusto de conocer. Sé equivocó y le costó demasiado caro. Creo, también, que es un chorro y que esas cosas no se hacen. Ni acá, ni en España ni en La Paz.
¡Viva el hermano pueblo boliviano!

Anónimo dijo...

¿en que sistema literario es "posible" y "legítimo" el libro?

link, das demasiadas vueltas. se trataba de presentar una obra original,- y por tal quiere decir no reproducir textualmente a otro autor, por varias decenas de paginas,- a un concurso literario. es un contrato de adhesion, dado que apelas a lo juridico.

¿donde es posible y legitimo? fuera de estos términos. ¿ es tan dificil de entender? en cuanto a si di nucci era o no un veterano en las lides ,me parece que da igual que sea Musil o Kafka. si hay una guerra contra letras, importa nada. el tema es: ¿es plagio? Lo que implica la pregunta cuando es plagio. fácil, la ley 11723 lo especifica ampliamente, sino tenes cientos, miles de paginas de derecho de autor en todos los sistemas jurídicos. ¿es admisible el plagio cuando te comprometiste contractualmente a no realizarlo?

esto sobre di nucci; de quien pareces muy preocupado en minimizar su acto.

sobre la obra: ¿es buena? porque tiene mayor obligacion de serlo; no la ha inventado, no resulto obra de su creación, lo único que debía hacer era reescribirla dándole un giro estético 'válido' ¿fué así?

me parece que como justificas al autor por la obra específica,la pregunta es crucial. ¿HAy algo nuevo, diferente, maravilloso,o brillante en su 'recreación' poco fiel?


¿ es importante desacreditar lo concursos? ¿Por que? ¿Para quien? No suena a Trotsky. Sino no son importantes la 'operacion' para qué se hizo. Y la otra idiotez que con mucho candor traes a colacion una y otra vez, sobre si donara a un grupo de bolivianos la plata: COME ON!!!!

What has to do with it???

Anónimo dijo...

Coincido con Daniel y creo que todo esto ya se acabó: es plagio, no retuerzan más las cosas, no inventes Link más categorías nuevas que te permitan estar a favor y en contra a la vez. No hay literatura argentina en este tiempo que valga la pena, salvo algunos poetas que no solo no plagian sino que ni siquiera se los lee. Y una Facultad de Letras de la Uba que da francamente vergüenza.

Anónimo dijo...

Qué raro es esto de los anónimos, parecemos todos el mismo y no lo somos, yo sólo me reconozco como el primero que dijo lo que dijo.

A Charly Gr: firmo mis escritos, no seas tarambana (y no me gusta que me los afanen). lo que no firmo son comentarios en un blog, básicamente, porque no siempre me parece que importe la firma. pero no te hagas problemas que si voy a tu blog y te dejo un insulto, seguro que lo hago con nombre y apellido porque ahí sí me parecería que importa. no existe ningún entusiasmo por condenar a di nucci, creo que lo entendés mal, existe entusiasmo por condenar un método porque a algunos no nos resulta aceptable. y nos extraña que alguna gente lo acepte y además lo defienda.

Al que escribió "catzo" sólo decirle que en italiano se escribe "cazzo" aunque ignoro si los diccionarios de lunfardo aceptan "catzo", cosa que es muy posible por deformaciones que tienen que ver con la oralidad.

y al anónimo que se despacha contra nación apache ("no tiene ninguna autoridad para intervenir en este debate" qué frase querido! ¿no tenías otra? ¿autoridad? ¿la autoridad la asigna alguien? ¿la asignás vos?) aclararle simplemente que copiar un template y un formato editorial no implica plagio. porque si lo implicara, todos los blogs serían plagiarios del primer blog, por ejemplo, y éste de link también lo sería, y los periódicos serían plagiarios del primer periódico y así. nos estamos refiriendo a la escritura, al texto, y estamos intentando argumentar si la copia literal es lícita y en caso que lo sea, cuándo es lícita y cuándo ilícita. O sea, estamos discutiendo sobre literatura.

Anónimo dijo...

Si no hubiera 60000 lucas detrás de todo este problema nadie se enteraba de nada.

Anónimo dijo...

El TE de ADA, la Asociación que Di Nucci dio la plata es 4432 8200, los presidentes, con quien hablar: Fidel Colque, Belisario, Saturnino Flores.

Anónimo dijo...

No es verdad que Nación Apache copia solo un formato. Insisto, Nación Apache copio textualmente la declaración de princpios de Nazione Indiana y se limitó a cambiar "Italia" por "Argentina". De hecho, hubo un debate en el sitio italiano que incluye un documento en el que se puede reproduce párrafo por párrafo la decalración de principios del sitio Nazione Indiana y la de Nación Apache y la verdad que es una traducción lisa y llana. En ningún caso el sitio argentino indicaba que se trataba de una traducción. La verdad, no veo la diferencia con lo que hace Di Nucci con Nada. Ah, Sergio al menos se tomó el trabajo de cambiar toda una serie de nombres propios. Nación Apache sólo tuvo que cambiar "Italia" por "Argentina".
Eso no es "copiar un formato", sino sencillamente robar contenidos.

Anónimo dijo...

Comparen si no la sección "acerca de nosotros" de nación apache:
http://www.nacionapache.com.ar/a-proposito-de-nosotros/

Con la sección del sitio italiano

http://www.nacionapache.com.ar/a-proposito-de-nosotros/

Después del escándalo que se armó en el sitio italiano hace unos meses los de Nación Apache cambiaron algunas cosas para no quedar tan en evidencia. Antes de que eso estallará, las similitudes eran escandalosas. Maqué formato ni formato.

Anónimo dijo...

Acá les linkeó la "baccheca" de nazione indiana en la que se denuncia el plagio de los de Apache. Comienza el 1r. de diciembre, hacia el final de la página.

http://www.nazioneindiana.com/2006/11/01/bacheca-di-novembre-2006/

Anónimo dijo...

Lo de Drucaroff en Nacion Apache es tan, pero tan infantil, que no merece ni una respuesta. Me encanta la mala leche de Zoppi que considera un "artículo" de Panesi lo que fue -como aclara la revista Veintitres- una mera conversación telefónica.
Son tan mediocres y tienen tantas ansias de figurar, que rozan el ridículo. Se rasgan las vestiduras porque Panesi dijo en el teléfono "la literatura es un robo", vamos... como si fuera una idea tan descabellada. Mañana van a estar comentando como Panesi saludo en el pasillo, porque, la verdad, es evidente que no tienen tema.

Komando Di Nucci Kapitanas dijo...

¡Ya cáiate, cáiate que me desesperas! ¿Porque no atan cabos, manga de giles, en lugar de girar en la nube de pedo?
Di Nucci no es el novio de Alfredo Grieco, que fue prejurado en el premio como su amigo Ernesto Montequinto, el que le rovolvio el estofado a Klem, q en paz descanse? ¿Drukarof no escribe novelas por encargo para Sudamerikana y es la negra de Maria Soane?
¡A sus puestos!

Komando Di Nucci Kapitana

Ju dijo...

Ufa, pero si S. Di Nucci es MI novio!

Anónimo dijo...

En la carrera de Letras hace tiempo que algo huele mal. Algo está un poco podrido. Problemas que atraviesan cátedras, programas, concepciones de la literatura, autores. No está mal que huela a podrido, que esté en descomposición (en términos puramente whitmanianos), ya que es indicio de recomposición de la vida. Cualquiera que haya estudiado en sus aulas sabe que el limo es denso, pero no monolítico. Es viscoso, no sólido en sus posiciones. Pensar en que dirija esa carrera alguien como Drukaroff (como propone, supongo que un poco en joda, Nielsen en el blog de Genovese -¡qué dos!-) sería introducir naftalina en la podredumbre, y esa combinación sería nefasta. Link puede ser ambiguo, un poco loca (con cariño), pero (1) él no firmó la “Carta de Puán”, y (2) es mucho más inteligente y “culto” (léase léido) que cualquiera de los que lidian en esta contienda. Pero también es cierto que está mareando la perdiz, tomando el camino de la tangente. Con dudosos (o al menos discutibles) ropajes conceptuales propone llevar la discusión hacia una idea de la literatura. Eso es pretencioso, sin más. El caso remite a la presentación de obras a concursos literarios, y al procedimiento de la intertextualidad (por directa alusión del autor-plagiario). El resto es un agregado, una sugerencia para conducir el debate. La conquista de la ubicuidad es el destino deseable de la literatura, bien, vale por el bueno de Valery, siempre fino y acertado, pero ese No es el tema de discusión. Ojo, no pretendo imponer cuál es el tema de discusión. Constato los elementos evidentes: este caso no se dirimirá en la literatura, sino en los premios literarios y, según parece, también en la carrera de Letras. Podemos convenir, sin sonrojarnos ni tomar un riesgo inasumible, que ni los premios literarios ni la carrera de Letras Son la literatura, que jamás han marcado las pautas de movimiento de la literatura.

Caemos fácilmente en la consigna. A mí no me importa gran cosa si Nación Apache es un plagio de formato o intenciones, me importa que ahí puedo encontrar posiciones sobre la literatura. Posiciones dinámicas y en “tiempo real”. Si Panesi dice (por teléfono, fax, mail, correo postal o con señales de humo) que, en definitiva, “la literatura es un robo”, no me parece algo descabellado, me parece algo matizable o discutible, me parece que no dice nada. Porque tampoco es cierto que la literatura sea un robo. En principio, utilizar la categoría de robo, al robo como categoría atendible, referenciarla, ya es aceptar la categoría de propiedad (sí, Proudhon). La literatura es lenguaje, y el lenguaje es público. No hay apropiación ilegítima del lenguaje. Pero hay un orden público, una legislación explícita e implícita. Esta legislación puede discutirse, incluso modificarse, pero si apostamos por anularla, por deslegitimar la administración de la res publica consensuada, de forma radical, privada e inconsulta, nos exponemos a una desestabilización general. Todo el orden público se sostiene a través de genealogías susceptibles de ser desmontadas y reducidas al absurdo. No se puede evitar caer en el ridículo si sostenemos la apertura y desestructuración del sistema literario desde el sistema de la enseñanza. Es absurdo.

Anónimo dijo...

"El caso remite a la presentación de obras a concursos literarios, y al procedimiento de la intertextualidad (por directa alusión del autor-plagiario)."

En realidad, no. Si la novela fuese muy buena o genial, no importaría demasiado si copió este párrafo o aquel otro. Eso lo sugirió muy claramente la postura Fogwill en Veintitres. Lo que pasa es que, en todo ese debate de Nación Apache, lo que se ve claramente es que nadie tiene ganas de discutir la novela, apenas hablan de la novela.
Hay ganas de discutir otras cosas: qué pasa en la carrera de letras, cuál es la concepción de la literatura que tienen Panesi o Link, quién se acuesta con quien, y demás. A mí no me parece mal, pero hay que hacerlo honestamente: si quieren hablar de Di Nucci, que hablen de Di Nucci, pero entonces tomen la novela. Ahora, si quieren discutir con Panesi o Link para pavonearse, es totalmente legítimo... pero se necesita alguna idea más interesante porque el simple rasgarse las vestiduras por el "robo", es como lo peor de lo peor... No alcanza con decir "algo huele mal en Letras", hay que sumarle a eso una idea más interesante, más provocativa, más productiva intelectualmente. Y francamente, yo no la veo en Ducraroff and cia, es simplemente el sentido común de los vecinos elevado a la enésima.

Anónimo dijo...

Solo algo, nada: a favor del blog, que solo acá se puede discutir, aprender, sorprenderse, con buena o mala leche no importa -y no en los medios gráficos oficiales. Y 2: la nota de Quintin. Nada, según leo, tercera obra más traducida del castellano, después de El Quijote. Los párrafos de Laforet no son geniales o exquisitos a la James, a la Proust, son básicos ("le dijo que, le contestó que, le pegó una trompada"). O son ciertos los argumentos de DN -on Wilcock, Ducham ponerle el bigote a La Gioconda- o es un estúpido que no puede cambiar cuatro palabras de un párrafo para, ahí sí, engañarnos mezquina y cobardemente a todos, plagiar.

Anónimo dijo...

Anónimo compañero, dejé claramente expuesto que la podredumbre es, en los términos en que la presento, un síntoma de salud. Aunque suene paradójico. Y también dejé claro que Drukaroff como propuesta para encabezar la carrera de letras era algo nefasto. ¿Cómo leés, campeón? Bueno, en fin.

Discrepo con la afirmación de que el debate depende de la “calidad” de la obra resultante. Yo veo más bien la línea de flotación en la “intención” de la obra (en la intención constatable). Y ya te podés poner exquisito, pero en definitiva este “caso” se dirime en los concursos literarios y en la carrera de Letras, porque la “Carta” era un directo y no disimulado posicionamiento, con DNI y cargo en la institución, sobre el asunto. Fue una respuesta, para lo que nos interesa fuera de los caminos burocráticos, “institucional”. Era la voz “autorizada” de Teoría y crítica literaria. Y porque en definitiva a mí no me interesa pensar en la legislación para argumentar mi posición en el debate, pero la revocación del premio fue por clara violación de las condiciones y bases generales del concurso. Y ahí podría zanjarse el asunto, como ha pasado en cientos de oportunidades en el pasado. ¿Por qué ahora hablamos de postliteratura, de operaciones literarias? Es evidente que a alguien le interesa particularmente esta arista, esta potencialidad de la discusión.

El bigote sobre la Gioconda de Duchamp juega con un icono visual y cumple una función estética claramente identificable. Los pasajes de Laforet en Bolivia construcciones no cumplen más funciones narrativas que las de vehiculizar la historia, y en todo caso ya se dejó bastante claro que no estamos ante un caso de intertextualidad. Que puede ser algo distinto al plagio (pensado esto fuera del ámbito de los concursos), es atendible. Pero la cuestión es que el loco presentó el texto a un concurso. A mí qué me importa si Di Nucci tiene una idea que él cree que es brillante sobre la literatura, me es indiferente. El tiempo dirá, en todo caso, si su proyecto cala o cae en el ridículo. Nadie quiere guardianes de la literatura, al estilo Nielsen, personajes claramente indeseables, pero tampoco se pide a gritos gurúes iluminados. ¿No estábamos vacunados con respecto a las insalvables contradicciones de las vanguardias? ¿no descompusimos la “novedad” hasta su inoperancia?

Gonzo dijo...

Es raro, pero leyendo todo esto se tiene la sensación de que todos discutimos procurando un imposible: que alguien tenga razón.

Anónimo dijo...

¿hay elecciones en letras este año?

jorgelina dijo...

Linkillo, metió la gamba...
hágase cargo