jueves, 15 de marzo de 2007

Porque al fin me enojé...

... he decidido cortar (amputar) por lo sano. Me cuenta S. que los participantes que quedan en la casa de GH habrían recibido de parte del bochornoso equipo de producción del GH local la inverosimil propuesta de que ellos decidan si quieren o no que vuelva a la casa alguno de los integrantes ya expulsados (de acuerdo con la soberanísima decisión del público, que además ha tenido que pagar para emitir su voto). Que quepa en alguna cabeza vil una posibilidad semejante es una bofetada en la cara de las teleaudiencias difícil de soportar con estoicismo. ¡Cómo si uno no tuviera otra cosa para hacer que ver cómo un mecanismo se degrada! ¡Como si no tuvieramos ya cinco horas semanales de American Idol que exigen nuestra atención, nuestra empatía y nuestro debate!
A partir de esta noche, pues, se suspenden las apuestas, predicciones sobre nominaciones y otras yerbas. Y digo más: a partir de esta noche, cesa mi complaciente tolerancia para con ese engendro infame que sólo aguantamos porque era un páramo desolado la televisión del verano.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Los pasajeros del jardín

Libros recibidos

Posfacio a Una novela de mil páginas

por Leónidas Lamborghini

Prólogo

La época aguardaba que este libro fuera escrito.
Una novela de mil páginas responde a esa expectativa: la que entrevé todavía un futuro para la literatura.
Su autor, David Wapner, trabaja en la cuerda floja de esta posibilidad; su escritura lleva esa marca: la del límite y la ruptura del límite; el molde y la ruptura del molde.
Tenemos, entonces, una novela en la que cada una de sus páginas está resuelta dentro del límite de unas pocas líneas (a veces una o menos de una) pero cuya fuerza expresiva lo supera.
Fuerza expresiva, como fuerza expansiva.
"Ana López se va a bañar, pero se arrepiente. Se acuesta y transpira. Se quiere bañar pero duerme. Duerme mal y se despierta. Pero no del todo. La noche es una pesadilla, entre el deseo de bañarse y las ganas de dormir".
Otra de esas páginas:
"Félix Brum desciende de un taxi y entra a una panadería. Llega a la esquina y traga. Cruza la calle y traga".
Y esta otra:
"Escribe, escribe o hace que escribe".
Micromundos que son mundos. Ocluidos habitáculos de la fragmentación (y de la disociación que esta conlleva) habitados por criaturas que son narradas con la minuciosidad de un entomólogo que hace foco en el fragmento como si este fuera el todo; como si el fragmento se bastara a sí mismo para completarse como un todo.
Voces que nos llegan como desde las celdas de un manicomio, intempestivas, con su sonido y su furia. Micromundos cerrados sobre sí mismos y abiertos a todos los delirios de la ficción.
Páginas como licencias poéticas sucesivas, desconectadas las unas de la otras y conectadas por la misma pasión de escribirse, en un presente continuo que se abre y cierra con el recuerdo de una ciudad reducida, ya, a una duda de la estadística.
Límite y expansión del límite -paradojalmente- a partir del abrupto punto de corte con el que cesa la información y nace, violenta, la emoción.
Páginas como parodias de páginas en el soporte de una página jugando el
juego de las cajas chinas. Nombres, en profusión, de personajes o de personas que aparecen, desaparecen y reaparecen; que participan de una trama que les es común o no, cuyas vidas están, de algún modo, ligadas o no.
Vértigo de determinaciones e indeterminaciones que entrañan un conflicto con eso que llamamos realidad y que, a la vez, ponen en crisis la lectura excitándonos a proseguirla, a inventar su rumbo.
Preguntas que han de quedar para siempre sin respuestas; respuestas desde una lógica del absurdo como en Lewis Carroll, como en esta página que apenas iniciada, concluye:
"Hay una lógica. ¿Cuál? No sé."
Con palabras de Giordano Bruno: "Un círculo cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna." Así este libro.
Pensamiento del infinito en esta "novela de mil páginas" cuyo final repite el principio como en el Finnegans de Joyce.
Pensamiento del infinito que colisiona con el límite que impone la finitud. Alguien pregunta desde el encierro de su página:
"Cómo será posible arrancarse las palabras de la cabeza, arrojarlas contra la hoja, aplastarlas con el puño, hacer trizas el papel y aún sobrevivir".
Obsesividad que se traslada a la escritura y busca descargarse, repentina, en esta línea-página de sólo ocho palabras: "Todos idiotas, idiotas, manga de idiotas, ¡todos idiotas!"
Voces fantasmales pero de una contundente materialidad. Voces dirigidas a ninguno y a todos, encarnadas a veces en un nombre, por ejemplo Barnes, que juega a ser un fantasma convencido de serlo.
El narrador relata:
"Barnes creía que un reflejo que se proyectaba en el vidrio de la puerta de su cuarto era un fantasma. Se daba vuelta para mirarlo pero entonces pensaba que era él. Le explicó a un grupo de sus ex compañeros de estudio y respondió al escepticismo jocoso de aquellos con el apotegma "el tiempo me dará la razón".
Pero, en otro de estos micromundos, el paroxismo de la duda:
"Se abrió la puerta. Salió un perro, probablemente Fix. Un aroma a pan quemado se expande desde el interior. Fix regresa, a lo mejor, atraído por el olor, pero, ¿es Fix que regresa a su casa? ¿O Fix salía de una casa que no era la suya y se dirigía a la propia que dista unos metros de allí? Al menos, que no haya sido Fix sino un perro diferente. De cualquier modo, las preguntas son las mismas: ¿iba o venía de su casa?"
Y no hay más, ni va a haber más sobre Fix.
Estos escamoteos que se repiten en una escritura que tiene la fuerza de su inmediatez -la fuerza de un trazo en el papel- configuran toda una poética a la que el libro responde al igual que la puntuación. La puntuación marca el ritmo pero también el corte que hace ver y sentir como si estuviera allí lo tronchado.
Pasemos a otra página:
"Aprovechándose de esa risa antigua, que demora en relajarse debido a su falta de elasticidad, genera Silver un estado de hipnosis que prolonga el tiempo en que la boca permanece abierta y las mejillas alzadas".
Después del punto silencio eterno. No hay una palabra más, una línea más que ayude a resolver la intriga: es una novela que no sigue, apuntaría Macedonio; o mil novelas en dos líneas.
¿Hay un límite para la parodia, el grotesco, la caricatura?

En todo caso, el límite es la frontera común que esa risa tiene con el dolor; frontera común a través de la cual risa y dolor realizan sus recíprocos intercambios: este libro es su fiel registro.
"¡Lo van a matar! ¡Lo van a matar! ¡No! ¡Lo van a matar! ¡Qué van a hacer! ¡Lo liquidan! ¡Le cortan la cabeza! ¡Qué van a hacer estos! ¡Bárbaros! ¡Lo van a matar! ¡Lo matan!"
El horror a los saltos en zancos interjectivos ("¡Oh, esa mueca de lo cómico en el horror", que viera Melville).

"Han ustedes superado todas las expectativas. No hay palabras, ustedes mismos no podrían decir nada sino reírse y aplaudir. Qué días tortuosos. Qué años tan brutales. Qué brutos que hemos sido".
Hay una distancia irónica en Una novela de mil páginas que ahonda su complejidad y acaba por ajustar su tono.
David Wapner, poeta argentino, radicado hace algunos años en Beer-Sheva, Israel, me pidió por vía telefónica un prólogo. Irresponsablemente, acepté: no sabía que me iba a encontrar con un libro genial.

Leónidas Lamborghini,13-01-06

martes, 13 de marzo de 2007

Correspondencia: DIVERSA :: Novedades 2007

----- Original Message -----
Sent: Tuesday, March 13, 2007 5:58 PM
Subject: Newsletter DIVERSA :: Novedades 2007


NOVEDADES
   
Buenos Aires, Marzo 2007                                          

Cambiamos la dirección de página WEB

Anunciamos que DIVERSA tiene una nueva dirección de WEB:
www.diversa.com.ar. La dirección anterior se dará de baja a la brevedad. Los invitamos a visitarla y agendarla para futuras consultas e información actualizada.

DIVERSA ® Cultura para la Diversidad
festival@diversa.com.ar    |    www.diversa.com.ar

 


  

Resaca

El jueves pasado gané el pozo en juego. Por una vez, acerté más nominaciones que nadie, incluido S., el chatarrero mayor. Fue un triunfo equívoco, porque los nominados no fueron los que yo esperaba. Juré entonces que si Mariela se iba de la casa, iba a dejar de mirar GH. Anoche, el que se tuvo que ir fue el hamster y yo quedé libre para seguir consumiendo inmundicias mal producidas. ¿Lo haré? ¿No debería aprovechar mi promesa para efectivamente retirarme de un juego cuyo encanto, en definitiva, se me escapa? ¿No he llegado ya demasiado lejos? ¿No debería reunirme con mis amigos para tomar lentamente sorbitos de ajenjo y discurrir en voz baja sobre los aspectos de la literatura argentina actual que más nos apasionan?
Mientras rumio mi pena masmediática, pienso en la inverosímil disciplina de la "otra Argentina" para sostener a sus candidatos en el juego, esa Argentina cuya pronunciación evita con obstinación las horrendas sonoridades del habla rioplatense. Es como pensar en Ricardo Rojas, en Sarmiento, en Facundo Quiroga, en la Aduana Seca del virreinato y en mi infancia... Todo el siglo XIX bailando la danza de los muertos en la calesita loca de la televisión de aire. Todas las horas del pasado desovilladas en un espasmo de repulsión.
Como un adicto, insisto, prometo, bufo, amenazo, juro, claudico, secretamente anhelo: que se vaya Jonathan, que se vaya Jessica, que se vaya Liza Minelli, por favor, por favor, que se vaya Liza Minelli con su
fofo sonambulismo. Mejor la destrucción, el fuego.

lunes, 12 de marzo de 2007

Libros recibidos

Hacía tiempo que no dejaba aquí constancia de mis lecturas. Como tantas otras cosas, me lo impidió la pérdida de la banda ancha por la que tuvimos que litigar con Speedy, la proveedora de servicios de internet de la inmunda Telefónica de Argentina, con quien tendremos que encontrarnos en el futuro en los tribunales.
Había leído, a finales del año pasado, dos obras maestras de César Aira de carácter muy distinto: La cena y Parménides. Después reclamé y obtuve El curandero del amor (Buenos Aires, Emecé, 2006, 216 págs., ISBN 950-04-2831-8) de Washington Cucurto. Yo no comparto con el autor el gusto por la cumbia (más bien es el cuartetazo lo que me sensibiliza), pero eso no me impidió disfrutar de un texto mayor, del cual algunas páginas (no todas, pero algunas sí, y con eso alcanza) quedarán para siempre en la memoria de lo mejor de la literatura argentina de estos tiempos. No había terminado todavía de disfrutar del barroquismo de la prosa de Cucurto (que como todas las cosas que envidiamos un poco quedan tintineando como un campanilleo lejano en nuestra mente: “Un escritor de culto liquida su biblioteca”), cuando ya estaba inmerso en Sólo te quiero como amigo de Dani Umpi (Buenos Aires, Interzona, 2006, 256 págs., ISBN 987-1180-34-9), novela que comparte con la de Cucurto una interrogación precisa (cada una, claro, la desarrolla a su manera) sobre el tiempo (sus torsiones y, desde ya, ese nudo áspero que identificamos como “presente”). En el medio, o antes (tal vez antes-antes, a finales del año pasado) me dejé llevar, fascinado, al mundo de Fabián Casas: por fortuna no escribí nada en ese momento, lo que me salvó de alguna cocción a fuego lento. Pero voy a seguir pensando en todo lo bueno que hay en la literatura de Casas, en por qué nos interpela, en por qué nos dejamos llevar con felicidad a su mundo, un mundo ajeno.
No sé bien para qué se lee, y toda generalización es siempre abusiva. Entre otras cosas, se lee para aprender. Leyendo los Poemas de Harold Pinter (selección de Harold Pinter, traducción de John Lyons, Madrid, Colección Visor de Poesía, 2006, 192 págs. ISBN 84-7522-740-6) aprendí que había un poeta que yo desconocía que tiene una obra de apenas inferior calidad a la del teatro que asignamos a ese nombre. La traducción no es buena.
En fin, descansé por un rato de la intensidad impar de la literatura argentina (perdón, rioplatense) y después volví a uno de mis grandes amores: María Moreno. Me debía la lectura de su Vidas de vivos (Buenos Aires, Sudamericana, 2005, 336 págs. ISBN 950-07-2678-5), que me divirtió hasta el vértigo sin sorprenderme (María Moreno es una maestra de las entrevistas y ninguna de las páginas que incluye en esta recopilación desmiente esa posición magistral). Si tienen tiempo, lean Vidas de vivos. Si no lo tienen, róbenle horas al sueño: Banco a la sombra, el libro de viajes de María Moreno (Buenos Aires, Sudamericana, 2007, 160 págs., ISBN 950-07-2789-7), organizado en relación con plazas de aquí y allá (porque el formato de la colección así lo exige) es luminosísimo y sería difícil decidir cuál relato es más inquietante, cuál más delicioso, cuál sobrevivirá mejor a la marea de discurso que es hoy la literatura entre nosotros. Lo que es seguro es que Banco a la sombra, como antes El petiso orejudo o El affaire Skeffington (libros que por capricho de María Moreno faltan desde hace años en las librerías), debe leerse con la gravedad que suscita en nosotros la aparición (y la desaparición al mismo tiempo) de la literatura de verdad: ese borde y ese desborde, esa tensión al límite, el llanto de una mujer que llora mientras cocina una papa incrustada en una birome.
El último paquete que recibí, no anunciado, incluía Una novela de mil páginas de David Wapner (Buenos Aires, Siesta, 2007, 352 págs., ISBN 978-9348-32-1), un texto de 336 páginas, 89 capítulos y 1.000 fragmentos presentados como si resumieran páginas diferentes de un libro hipotético, utópico, total (o como si fueran esas páginas, o como si pudieran ser eso las páginas de una novela, o como si…). En la contratapa, Leónidas Lamborghini confiesa que, cuando le pidieron un prólogo, "no sabía que me iba a encontrar con un libro genial".
No soy yo quien para dictaminar que Leónidas Lamborghini no se equivoca, pero me atrevo a decir que Leónidas Lamborghini no se equivoca: "La época aguardaba que este libro fuera escrito".
Vuelvo, ahora, a Poeta en Nueva York. Descanso. Releo María con Marcel de Raúl Antelo, para escribir una reseña para una revista brasileña.
Reviso mi nómina de lecturas (sabiendo que he escamoteado los títulos estrictamente laborales, en los que nunca habrá sorpresa alguna). Si pudiera guardar en un cofre algo, un tono, un percepto, una frase, un carácter o un pormenor de cada uno de los libros preciosos que he leído, en ese cofre estaría el tesoro de la literatura. Pero mejor, que las palabras vuelen.

domingo, 11 de marzo de 2007

Parece mentira...

Aplausos y autógrafos

Por Hinde Pomeraniec para Radar.

Lamento que (Osvaldo Soriano) no haya podido ver más allá de su propia fobia. La invitación a Soriano se hizo en simultáneo con las que se cursaron a autores consagrados en la carrera de Letras como Aira y Fogwill, y con la de Bioy Casares, quien tampoco integró nunca el canon de esas cátedras, pero a quien Soriano admiraba incondicionalmente. Final para un acertijo periodístico-académico: Soriano estuvo en Puán y lo aplaudieron. Pero él no pudo o no quiso escuchar.

Se aguarda la merecida disculpa pública a Beatriz Sarlo por parte de Guillermo Saccomanno, Osvaldo Bayer y los editores de Radar, naturalmente.

Otra denuncia estremecedora

Nada impide que se beba en la vía pública

No está prohibido en la Capital

Avenida Paseo Colón y Humberto Primo. Dos jóvenes de 18 y 20 años beben una cerveza en el escalón de un edificio a las 11.20 de la mañana de un martes. No son menores de edad y tampoco compraron la bebida fuera del horario permitido. Pero están bebiendo en la calle, a la vista de todos, mientras conversan sobre chicas. A pocos metros, un agente de la Policía Federal custodia la cuadra.

Literatura interrumpida

Por Susana Santos

Una de las características de la torpeza es conocer las cosas pero ignorar su uso correcto; su manifestación más habitual, no sólo en el campo de la crítica, es aplicar conceptos sin atender a la oportunidad y a la medida. Cuando Shaw (¿o Wells?) trataba de hacer prosélitos para el socialismo hallaba una dificultad casi insalvable en la tendencia de la gente a imaginar que las teorías serían aplicadas con rigor estúpido, hasta el último extremo: "Si no hay propiedad, ¿no son mías las pastillas que compré en la farmacia? ¿Por qué?"
Elsa Drucaroff parte de dos premisas que juzga incontrovertibles. Una de hecho y otra de derecho. La primera, que en Bolivia Construcciones hay "plagio". De esto, no ofrece pruebas, porque la opinión del jurado y la suya propia le bastan (apelación a la autoridad que cierra toda discusión ulterior: un conjunto de seis notables no puede equivocarse). La segunda, que el "plagio" es malo. Como es una premisa de derecho, tampoco ofrece ninguna prueba de ello. Para defender o atacar el "plagio", sin embargo, conviene tener preparada una teoría diferente de la de “los soeces esbirros del copyright” (Daniel Link dixit).
Hay una falacia de petición de principio en Elsa Drucaroff: da por demostrado lo que debería demostrar. Como cree que Bolivia Construcciones "es" o "consiste en" un plagio (en el sentido del Derecho Penal, que de otra teoría no dispone aquí), Elsa Drucaroff cree que los defensores de la novela defienden el plagio. Y como cree que lo que ella entiende por "plagio" es un delito, cree que los defensores de Bolivia Construcciones son unos delincuentes. Hay en Elsa Drucaroff una marcada tendencia a desplazarse desde el lenguaje figurado y el lenguaje literario hacia el de la moral y el derecho, y a entender todos los términos con literalidad de intérprete dogmático de la ley positiva.

Si la literatura tal como la entendemos contara sólo con críticos de estas características, desaparecería. O sólo algunos géneros se verían promovidos. Como buena parte del malentendido en torno a Bolivia Construcciones, que llevó al jurado a anunciar el 8 de febrero la revocación del Premio de Novela La Nación-Sudamericana 2006, es una discusión sobre la literalidad, volveremos más adelante sobre este asunto.

Dejemos la discusión de fondo sobre las teorías del "plagio" y aceptemos, aunque sólo sea provisoriamente, que "plagio" es copia servil y perezosa de alguien que desea para sí, sin mediaciones, los réditos de otro autor. Tal vez valga aquí como ejemplo el caso del cuento de Giovanni (no Giacomo, ni mucho menos Giacommo) Papini, reproducido por un ex concursante de La Nación. ¿Pero cómo llega Elsa Drucaroff a la rápida conclusión de que Bolivia Construcciones "es" un "plagio"? La argumentación es simple, y parece muy fácil reconstruirla. Ella entiende que si "un lector cualquiera" (en palabras del jurado, La Nación 23 de febrero) no reconoce en un pasaje casi final de Bolivia Construcciones la continua y sistemática referencia a Nada -la novela de 1944 de Carmen Laforet-, de ello se sigue que el móvil del autor no puede ser otro que el ocultamiento doloso. Porque si ella y tan grandes escritores y críticos no consiguieron detectarla, nadie puede hacerlo.

Esto merece una serie de explicaciones complementarias -que, si se sigue la argumentación hasta el fin, resolverán toda la cuestión. En primer lugar, las alusiones, en los textos de todas las literaturas conocidas, no siempre se perciben en primeras lecturas. Hay una diferencia entre leer un texto y estudiar un texto. Bastará citar sólo un par de ejemplos. Una de las firmantes de la Carta dirigida a La Nación el 9 de febrero con pedido de publicación en "Cartas de Lectores" (y publicada recién el 9 de marzo, sin la totalidad de las firmas autógrafas) descubrió, incrustados en un texto cervantino, dos pasajes de otros autores, sin indicación de fuentes. Se tardaron siglos para este descubrimiento.

¿Qué hacer en el après-coup? ¿Qué hacer cuando se descubre lo que, no sin ironía, otro firmante de la carta a La Nación llamó "robo"? Aquí se abren dos caminos para los críticos literarios. O bien abandonamos la literatura, y llamamos a la policía (es decir, entendemos el "robo" literalmente, como si fuera un delito del Código Penal). O bien estudiamos nuevamente el texto, y consideramos cuáles son los efectos estéticos y literarios que la evocación descubierta produce. Generalmente, toda evocación genera una lectura en varios niveles, que pueden parecer incomunicados en las primeras lecturas, y que súbitamente empiezan a mostrar nuevas alianzas. Así como el conocimiento del Martín Fierro enriquece la lectura de Borges (es un ejemplo de Elsa Drucaroff), el conocimiento de Nada enriquece el conocimiento de Bolivia Construcciones (y al revés, también el conocimiento de Bolivia Construcciones enriquece el conocimiento Nada, porque el consecuente crea al antecedente –Bolivia Construcciones es, también, una obra de crítica literaria).

Muchos creemos que Bolivia Construcciones es una obra de naturaleza singular y compleja. No es casual que lo piense, entre los firmantes, precisamente quien descubrió la incrustación cervantina, y que dedicó en diciembre a la novela de Bruno Morales, un denso estudio, "Bolivia Construcciones, novela cifrada". Por cierto, es una discusión abierta. No todos pueden estar de acuerdo en los méritos y deméritos de la novela. Es mejor que así sea. Si en contra de algo estamos, es de cerrar la discusión entre lectores y críticos llamando a la Justicia. Porque los procedimientos de los que se vale la novela son usos literarios exacerbados, y como tales -y sólo como tales- deben ser censurados o elogiados. Que la literatura produzca efectos sociales y ella misma sea un efecto social, es una verdad de Perogrullo. Pero que los críticos literarios reclamen más y mayor control social sobre ella, hace resonar ecos fascistoides.

Todavía otras dos cuestiones deben ser consideradas a este respecto. En primer lugar, toda lectura de un texto literario implica siempre avanzar en un terreno donde mucho se ignora. Sin embargo, esas ignorancias, que después se resolverán y generarán otras, en la medida que se estudie el texto, no impiden el avance. Otro de los firmantes de la carta encontró, el primero en décadas de crítica borgesiana, alusiones textuales en el cuento "Los teólogos" que permiten entenderlo como la lucha entre Perón y Farrell. ¿Invalida esto a las lecturas borgesianas anteriores? No. Pero sí las enriquece. ¿Hubieran sido mejores los textos de Cervantes o Borges si indicaran sus fuentes? Tampoco. O mejor dicho: al contrario, hubieran sido peores. La literatura –al menos, este tipo de literatura- no hace declaraciones de Aduana. La bruna oscuridad es uno de sus ideales estéticos.

Con lo que llegamos a una segunda cuestión. Esa premeditada oscuridad no es infranqueable. Precisamente, puede hacerse luz en ella. Bolivia Construcciones es una novela que evoca numerosas veces, por muchos medios, el célebre pasaje de San Pablo que se refiere al vidrio oscuro (uno de sus dos protagonistas se llama Quispe, palabra que como sustantivo común significa "vidrio" en quechua) y al llegar a ver cara a cara en el espejo de los enigmas. Uno de los placeres que repetidamente se atribuyen a la lectura literaria es del reconocimiento. Pero ese reconocimiento, que hace que se vuelva transparente lo que es opaco, resulta tanto más placentero, tanto más cognitivamente exigente, cuanto mayor es el esfuerzo por obtenerlo. Y nunca, nunca será completo. El "plagio", tan denunciado por quienes se complacen en el sentido punitivo de esta palabra (que el jurado no utiliza en su anuncio de revocación publicado en La Nación el 8 de febrero, y menos aún en su discreta glosa del 23 de febrero, publicada en La Nación como "Carta de Lectores"), incurre en el dolo y en la pereza; busca cancelar el descubrimiento de otro texto que sin embargo está presente. Por el contrario, la alusión, la contaminación textual, la evocación de otras voces y otros ámbitos buscan ser reconocidas –pero sin proporcionar en nota al pie la solución, como si la novela fuera un didáctico cuaderno de ejercicios. De hecho, la evocación de Nada fue descubierta, y celebrada tempranamente, ya el pasado noviembre, por la crítica. El mismo hecho de que la presencia de este clásico de la novela española de posguerra haya sido señalada por un joven lector, que leyó este libro porque se lo había pasado una amiga que lo había leído en la escuela secundaria (según declara en entrevista con la revista Noticias), demuestra el carácter más bien omnipresente en el ámbito hispanohablante de un libro publicado en centenares de miles de ejemplares y que es una de las obras más traducidas de la lengua española. Que seis entrenados estudiosos de la literatura hayan ignorado su presencia en Bolivia Construcciones, no habla mal de ellos: ¿quién puede descubrir todos los textos que hay en cada texto? La comunidad de lectores y de críticos es afortunadamente muy amplia, y es conveniente no decidir en su nombre.

Recibido sin alarmas, el redescubrimiento de la presencia de Nada en la novela Bolivia Construcciones obliga a una relectura, que vuelve a la novela más rica y con mayores resonancias. Hacia fuera, hacia la historia literaria, también cambia su vinculación con otras novelas, que deberán ser releídas a su vez, y que a su vez iluminarán a Boliva Construcciones con su propia luz, no siempre oscura, aunque siempre insuficiente. Porque en la literatura argentina ya existe una novela que reescribe a Nada: es La Caída (1956), de Beatriz Guido. ¿Cómo no reencontrar, en este título que alude a la primera falta y a la expulsión del Edén, al anagramático Adán, al innominado narrador de Bolivia Construcciones?


sábado, 10 de marzo de 2007

Correspondencia: Fallecimiento del Profesor Juan Carlos Portantiero- Fac. de Ciencias Sociales (UBA)

Dirección de Comunicación Institucional

Facultad de Ciencias Sociales

Universidad de Buenos Aires

 

Fallecimiento del Profesor Juan Carlos Portantiero

 

            Informamos con mucho dolor que en el día de ayer falleció Juan Carlos Portantiero, quien fuera además de Decano y docente de nuestra Facultad, el primer profesor emérito de Ciencias Sociales en  la Universidad de Buenos Aires.
           

            Su velatorio se llevará a cabo a partir de la mañana del sábado 10 de marzo en la sede del Club de Cultura Socialista, San Martín 522, primer piso, cuerpo 1.

 

Dirección de Comunicación Institucional

Facultad de Ciencias Sociales

Marcelo T. de Alvear 2230 2º piso of. 204

TE/FAX 4962-3913

Correo electrónico prensa@mail.fsoc.uba.ar

 

jueves, 8 de marzo de 2007

El futuro de la literatura

Por Daniel Link, para La Crujía.

Sergio Di Nucci se presentó a la edición 2006 del premio anual de novela La Nación-Sudamericana con el seudónimo Bruno Morales y obtuvo el primer premio por Bolivia construcciones, novela que se publicó firmada con el mismo seudónimo, a pedido de Di Nucci, quien declaró que donaría el premio (un anticipo en conceptos de derechos de autor) a una asociación de migrantes bolivianos.
El premio parecía, hasta ese momento, orientado a recompensar el progresismo y la corrección política. Por otro lado, Bolivia construcciones fue saludada (por Josefina Ludmer, entre otros críticos) como un ejemplo paradigmático de literatura posautónoma (posnacional, posliteraria incluso).
Meses después, el jurado revocó su veredicto cuando un joven lector de 19 años remitió al diario
La Nación un prolijo relevamiento de los muchos párrafos (sin referencia explícita) que Bolivia construcciones literalmente incluia de la novela Nada de Carmen Laforet. Fue entonces cuando estalló un escándalo de proporciones.
Di Nucci respondió las acusaciones de plagio (una sola vez) con una inconsistente argumentación organizada alrededor de la noción de "intertextualidad", categoría que retomó un grupo de docentes de
la Facultad de Filosofía y Letras (institución en la que Di Nucci era docente de literatura francesa, al menos hasta el año pasado), para firmar una carta de disidencia respecto de la decisión revocatoria del jurado del premio.
Publiqué los documentos y mis opiniones al respecto, donde los comentarios de los lectores alcanzaron una temperatura mercuriana en contra de
la Facultad de Filosofía y Letras (a la que se acusaba de comportamiento corporativo) y de Di Nucci, en particular, a quien se acusa de plagiario, ladrón, etc.
Parecería que tiene razón María Moreno (que intervino en una polémica contemporánea a propósito de la valoración de Osvaldo Soriano por parte, precisamente, de algunos sectores de la carrera de Letras): es imposible intervenir en relación con un affaire sin que inmediatamente se interpreten los propios dichos como condena o aplauso, como apoyo o disidencia.
Escribí, cuando la noticia estaba fresca, que más allá de los pareceres que uno pudiera sostener sobre la actitud de Di Nucci (personalmente, hubiera resuelto estética y políticamente la intervención de otra manera: por ejemplo, dedicando Bolivia construcciones a
La Nada, sin más aclaración), lo importante del caso era que permitía discutir concepciones de la literatura dentro y fuera de las instituciones específicas, que habían sido desbordadas por un determinado acontecimiento cuya mayor riqueza estaba (y seguirá estando) en el desborde. ¿Sobre qué base condenar la operación urdida por Di Nucci, que no es un ingenuo ni un recienvenido al mundo de las letras, la crítica y la política cultural? Y, todavía más gravemente: ¿desde qué punto de vista sostener esa operación como una operación legítima?
En un ya viejo libro mío titulado Cómo se lee y otras intervenciones críticas (Buenos Aires, Norma, 2003) reflexionaba sobre problemas parecidos, tal como puede leerse en particular en el texto "Orbis tertius (la obra de arte en la época de su reproductibilidad digital)". Cometo la imprudencia de citar ese texto porque sería imposible que resumiera aquí mi argumentación de entonces, que sigo sosteniendo como válida (a quienes les interese, el texto es fácilmente localizable en Internet, en sus versiones castellana y portuguesa, del mismo modo que el artículo de Josefina Ludmer: "Literaturas postautónomas").
Volviendo al affaire Bolivia Construcciones, sostengo, sin que mi posición implique certezas metafísicas sino más bien preguntas enfáticas, o corolarios que se derivan (tal vez incorrectamente) de premisas previas:
1) que el ataque desmedido contra la carrera de Letras en los últimos meses parece el síntoma de un malestar político que excede largamente los casos y las posiciones que se disputan y que parece ignorarse (u olvidarse) que la carrera de Letras no es un espacio monolítico y que en ella circulan discursos diversos y hasta contradictorios que en modo alguno pueden reducirse a una posición "corporativa".
2) que la operación que se deja leer en el caso Bolivia construcciones apunta, por un lado, a desmontar un estado de la imaginación sobre la literatura y, por el otro (sin que una cosa deje de coincidir con la otra, al menos parcialmente), a desacreditar el sistema de premiaciones literarias que ha intentado imponerse en los últimos veinte años como dispositivo de mercadotecnia. De modo que hay que leer la situación de la novela Bolivia construcciones en relación con la literatura (el arte), pero también en relación con la cultura (y sus tensas articulaciones).
3) Dicho esto, insisto en mi posición original: no me interesa decidir si Di Nucci plagió o no un texto previo (¿tenemos certeza, por otra parte, de que haya sido Di Nucci realmente quien urdió la operación? Es decir: ¿podemos sostener la autenticidad del sujeto aún cuando neguemos la autenticidad del objeto?), porque de eso se encargarán los abogados, los jueces y las cortes de acuerdo con la legislación vigente. El sentido común ya parece haberse expedido al respecto y la institución jurídica tal vez no sea capaz de sostener un punto de vista diferente. Sí me interesa evaluar, en cambio, los efectos de Bolivia construcciones en relación con un horizonte de expectativas estéticas y culturales que involucran nociones como "originalidad", "autenticidad", "autoría", "reproducción", "copyright" y "copyleft". Lo que me pregunto es: dado que las concepciones de la literatura son históricas, y dado que en el horizonte de los jurados del premio
La Nación-Sudamericana consideran que Bolivia construcciones no puede formar parte del sistema literario tal y como ellos lo imaginan: ¿en qué sistema literario (si es que hay alguno) Bolivia construcciones sería un libro no sólo posible sino legítimo?
Pienso en bisontes y ángeles, en la "Conquête de l’ubiquité" anunciada por Paul Valery como la clave del arte de nuestros tiempos, en la utopía de geopolítica anárquica que Borges imaginó en "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius", en Wu Ming y en la bella y estremecedora consigna que se deja leer en "
La Biblioteca de Babel": "Si el honor y la sabiduría y la felicidad no son para mí, que sean para otros. Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno". Tal vez, pero sólo tal vez, en esos recorridos sea posible encontrar respuestas que expliquen el sentido (sino presente, tal vez futuro) de Bolivia construcciones.

miércoles, 7 de marzo de 2007

Diario de un televidente

Me dicen pitonisa, me dicen Tiresias. Alaban mis dotes adivinatorias, pero es poco lo que puedo predecir más allá de lo muy obvio. En la última gala de nominaciones de “Gran Hermano” apenas si conseguí un segundo puesto (primera princesa), por detrás de S., quien se alzó con el suculento pozo de la noche.
No sé cuál será la siguiente explusión, pero sospecho que si Griselda quedara dominada (cosa muy probable), el bloque trasserrano (que viene quedando intacto) perdería a uno de sus integrantes. Yo en el lugar de Mariela (esa generala de las huestes montoneras sobre cuya cabeza pende una nominación segurísima) trataría de meter un tercer nominado (Jonathan o Sebastián, a.k.a. Liza Minelli) para dispersar la intención de voto.
Pero tampoco puedo decir mucho más porque estaría revelando mi juego de mañana.


Blogolandia

Es verdad, Éxito se ha vuelto de lectura imprescindible (y vuelvo a maldecir a Telefónica por privarme de la banda ancha).

Correspondencia: Festival de Cine de Mar del Plata 2007

----- Original Message -----
From: "Tempus Fugit" <tempus_fugitxxi@hotmail.com>
Sent: Wednesday, March 07, 2007 2:42 PM
Subject: Festival de Cine de Mar del Plata 2007

Estimado Daniel:
 
Te envío la dirección del sitio oficial del Festival de Cine de Mar del Plata 2007 donde se puede consultar la programación de las exhibiciones, entre otras cosas.
 
 
Saludos,

Bibliografía obligatoria

Copyright, Copyleft and the Creative Anti-Commons
A Genealogy of Authors’ Property Rights

por Anna Nimus

(gracias, Josefina)

(...)
Artistic creation is not born ex nihilo from the brains of individuals as a private language ; it has always been a social practice. Ideas are not original, they are built upon layers of knowledge accumulated throughout history. Out of these common layers, artists create works that have their unmistakable specificities and innovations. All creative works reassemble ideas, words and images from history and their contemporary context. Before the 18th century, poets quoted their ancestors and sources of inspiration without formal acknowledgement, and playwrights freely borrowed plots and dialogue from previous sources without attribution. Homer based the Iliad and the Odyssey on oral traditions that dated back centuries. Virgil’s Aeneid is lifted heavily from Homer. Shakespeare borrowed many of his narrative plots and dialogue from Holinshed. This is not to say that the idea of plagiarism didn’t exist before the 18th century, but its definition shifted radically. The term plagiarist (literally, kidnapper) was first used by Martial in the 1st century to describe someone who kidnapped his poems by copying them whole and circulating them under the copier’s name. Plagiarism was a false assumption of someone else’s work. But the fact that a new work had similar passages or identical expressions to an earlier one was not considered plagiarism as long as the new work had its own aesthetic merits. After the invention of the creative genius, practices of collaboration, appropriation and transmission were actively forgotten. When Coleridge, Stendhall, Wilde and T.S. Eliot were accused of plagiarism for including expressions from their predecessors in their works, this reflected a redefinition of plagiarism in accordance with the modern sense of possessive authorship and exclusive property. Their so-called "theft" is precisely what all previous writers had regarded as natural.

(...)

El texto completo puede leerse acá.

martes, 6 de marzo de 2007

Ley de Mecenazgo

Régimen de Promoción Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

I. Disposiciones Generales

Artículo 1º. Créase el Régimen de Promoción Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires destinado a estimular e incentivar la participación privada en el financiamiento de proyectos culturales.

Artículo 2º. Este régimen es aplicable a personas físicas o jurídicas que financien con aportes dinerarios y no dinerarios, proyectos culturales de interés para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de acuerdo a lo resuelto por el Consejo de Promoción Cultural creado por esta ley.

Artículo 3º. Los proyectos culturales que son atendidos por el presente Régimen de Promoción Cultural deben ser sin fines de lucro y estar relacionados con la investigación, capacitación, difusión, creación y producción en las diferentes áreas del Arte y la Cultura, tales como:

I. Teatro

II. Circo, murgas, mímica y afines

III. Danza

IV. Música

V. Letras, Poesía, Narrativa , Ensayos y toda otra expresión literaria

VI. Artes Visuales

VII. Artes Audiovisuales

VIII. Artesanías

IX. Patrimonio Cultural

X. Diseño

XI. Arte digital

XII. Publicaciones, Radio y televisión

XIII. Sitios de Internet con contenido artístico y cultural

El proyecto de la ley (ya aprobada y que espera ser reglamentada) puede leerse acá.

Correspondencia: Sueldos argentinos

De la directora de un colegio en Rosario:

¿No es gratificante, que por dirigir una escuela de la
periferia con 750 alumnos-y sus familias-; un personal
de 70 adultos y un edificio destruído de media cuadra,
mi sueldo no llegará jamás al de un colectivero que se
inicia?

PROPUESTA SALARIAL 2007. Gobierno de la provincia de
Santa Fe.
http://www.portal.santafe.gov.ar/index.php/web/content/
download/35128/179951/file/Prop%20salarial%202007.pdf

Sueldos de Bolsillo

Maestro grado Inicial Diciembre:$980 Febrero:$1210
Aumento: $230
Maestro grado 70% Antigüedad Diciembre:$1097
Febrero:$1310 Aumento: $213
Maestro grado 120% Antigüedad Diciembre:
$1285 Febrero:$1600 / Aumento: $315

Director 1º 100% Antigüedad Diciembre: 1850 pesos 
Febrero: 2100 pesos
Director 1º 120% Antigüedad Diciembre:$2038
Febrero:$2385 Aumento:$347

Sueldo de bolsillo en Santa Fe de Portero Nivel
Ingresante $ 1045
Cuando le otorguen el aumento... ¿Será mayor al sueldo
del directo r?

Sueldo inicial de un colectivero: $2880. Ya es mayor al de
un Director.

******************************************

domingo, 4 de marzo de 2007

Ella escribe

1) por María Moreno, para Radar:

La ética puede calzar el traje de payaso, puesto que es la figura del clown la que denuncia -a través de sus remedos al tony- la infatuación que oculta el deseo de prestancia, la ilusión que hay en toda solemnidad de encarar una verdad total, lo irrisorio de una autoridad que se tome por tal.

Acá, el texto completo.

2) por María Moreno, para Sudamericana:

La Plaza Miserere no formaba parte del proyecto que mi madre tenía para hacer de mí alguien saludable, y en el que el aire puro, junto con la vacunación obligatoria y la prevención de las enfermedades infecciosas, era uno de los pilares. Toda la plaza representaba para ella un foco si no de bacterias, de las fuerzas sociales que el peronismo había alentado bajo la forma de vistosa propaganda de la felicidad. El Once no sólo era el lugar de los mitines, también era el del tránsito de los habitantes de las afueras, que emergían o desaparecían en la entrada de la estación con la fuerza suficiente como para hacer ilusorio el cartelito de prohibido pisar el césped. De hecho, esas pisadas, que para mi madre tenían resonancias de malón, habían dejado una informe superficie terrosa donde el verde sólo asomaba en matojos semiaplastados y la única flor sobreviviente era la del diente de león.

Acá, un fragmento.

sábado, 3 de marzo de 2007

Preguntan si...

Soy Andrés Aloy, tengo una columna semanal sobre cultura y medios en AM 1010 (ONDA LATINA) en el programa Ladrones de Bicicletas. Esta semana seguramente hable sobre el incidente Di Nucci, su novela Bolivia y casos anteriores. Sería de gran utilidad si podés responder a estas dos preguntas:

1- Que el jurado no se haya dado cuenta del plagio, intertextualidad o lo que sea, ¿habla mal del jurado? o puede ser un simple olvido, un error, o no tener presente una novela, NADA, que tampoco es una novela muy significativa?
-A esta altura de la producción literaria ningún jurado puede haberlo leído todo. En todo caso, el jurado debió haber encontrado formas para defender su dictamen favorable a la novela y ésa fue una señal de debilidad que, por otra parte, afecta al mecanismo de los concursos literarios en general, que no podrían estar más desacreditados.

2- ¿Es valedero lo que hizo Di Nucci? En relación a la defensa que hicieron algunos docentes de Puan sobre el caso, ¿Se inserta dentro de los cánones de la intertextualidad, lo que hizo el autor?
-"Lo que hizo Di Nucci" incluye tal cantidad de presupuestos que es difícil pronunciarse. ¿A qué nos referimos? ¿A presentarse a un concurso literario (desacreditado de antemano) con seudónimo y con seudónimo publicar una novela? Pues bien: eso supone una relación de identificación (que no comparto) y distanciamiento en relación con las premiaciones literarias. ¿Nos referimos a "escribir" un texto reescribiendo otro? El mecanismo, en sí mismo, me parece legítimo e, incluso, interesante como para abrir una discusión sobre los límites de la literatura en el mundo actual. ¿Nos referimos al carácter no declarado de la operación? ¿A la donación del premio? Son muchos aspectos que no deben analizarse en conjunto.
En cuanto a la defensa de los docentes de Puán, habría que preguntarle a ellos (por mi parte, no creo que la intertextualidad, muy ochentosa, juegue aquí ningún papel).

Saludos

viernes, 2 de marzo de 2007

Correespondencia

----- Original Message -----
Sent: Friday, March 02, 2007 10:37 AM
Subject: pzk recomienda

Queridos todos:

Les mando algunas opiniones sobre jazz que salieron hoy mismo en una excelente revista on line sobre el género. Me encanta esa página, que recomiendo, y también que
me hayan convocado. Espero que ustedes también lo disfruten. Abrazos. PZK.

www.elintruso.com

http://www.elintruso.com/article.php?id=905

PZK.
 

jueves, 1 de marzo de 2007

Correspondencia: ¡PLANETARIO !

----- Original Message -----
To:
Sent: Thursday, March 01, 2007 8:50 AM
Subject: PLANETARIO !

Chicos: el sábado 3 de marzo de 17.30 19.30 voy a pasar música en el Planetario (la música que escucho sola en el living de casa y de la cual los vecinos se quejan).
Si quieren oír, no tienen más que acercarse.
beso
n.