sábado, 16 de octubre de 2010

Integración lingüística

por Daniel Link para Perfil

Un artista me pide que le corrija el “estilo” a su autobiografía. Lo hago con gusto y, al devolverle el texto ya pulido, le copio las (pocas) reglas de acentuación de la lengua castellana, que él ha decidido olvidar (si alguna vez las supo). Me contesta indignado, presumiendo que lo trato de analfabeto y poniendo en el más alto sitial a la lengua inglesa, que carece de esos instrumentos de estigmatización que serían los acentos.
¿Hemos llegado al momento a partir del cual los acentos comienzan a percibirse como meros rasgos de autoritarismo?
Le explico que las lenguas no nacen acentuadas y que fueron los sabios quienes decidieron, alguna vez, si correspondía o no marcar gráficamente las sílabas tónicas para un mejoramiento de la comprensión de lo escrito en una lengua muy cantarina, y lo hicieron siguiendo criterios de economía lingüística: como la mayor cantidad de palabras del castellano son graves (acento en la penúltima sílaba) y, al mismo tiempo, la mayoría de los vocablos terminan en n, s o vocal, se decidió que ninguna palabra grave terminada en n, s o vocal llevara tilde, que se reserva para las terminaciones raras (“árbol”). Las esdrújulas, tan bellamente anticuadas que hay que tratarlas amorosamente, se acentúan siempre (“pétalo”) y las agudas, sólo cuando sus terminaciones son las dominantes (“entendés”). No es demasiado complicado (las demás, son reglas accesorias, muchas de las cuales fueron cayendo en desuso y que hoy sirven para identificar la edad de quien escribe: el acento de “sólo”, por ejemplo).
Por supuesto, podríamos discutir la pertinencia de una reforma ortográfica (el siglo XIX fue pródigo en debates semejantes), pero no para poner en el cadalso a los acentos sino, por ejemplo, para acercar la ortografía del castellano que escribimos en América al portugués que se escribe en Brasil (donde, a los acentos, se agregan marcas de nasalización y otras delicias cortesanas).
Nuestro norte no debería ser el inglés (cuya plasticidad nadie puede poner en dudas: Shakespeare) sino las lenguas amigas, las que necesitamos para entendernos mejor entre nosotros: moneda común, lenguaje único.


11 comentarios:

Julia dijo...

Me encantó tu elegante explicación de las reglas de acentuación.

¿Cuántos años decís que suma poner tilde a "sólo"?
Creo que antes que el botox voy empezar a extrayéndome ese acento...
Lástima que pocos se darán cuenta de mi rejuvenecimiento por semejante intervención quirúrgica y me seguirán mirando las arrugas.

diego dijo...

Qué linda y delicada manera de explicar el uso de la acentuación española. "Las esdrújulas, tan bellamente antiquadas que hay que tratarlas amorosamente, se acentúan siempre (pétalo)."
¡Sos un maestro!

federico carugo dijo...

Estimado Sr. Link:¡Estoy harto del latinoamericanismo!

Desde que los brasileÑOS saben que en las "facultades argentinas" se estudia literatura brasileÑA, se creen todos cultos e inteligentes, un despropósito realmente, vamos seamos serios:¿Se puede comparar a Paulo Leminski con Rimbaud(1)?. Es más el mismo Leminski mira siempre al norte, cito una de sus poesías:

un día de éstos quiero ser
un gran poeta inglés
del siglo pasado
decir
el cielo el mar el clan el destino
luchar en la india en 1866
y hundirme en un naufragio clandestino

¡Basta de tonterías por favor!
Además no es lo mismo decir: fornicar, penetrar que inocular; inocular se inocula a una vaca no a una mujer u otro hombre. (Confieso que el término se lo robé a Matilde Sanchéz: "Los daños materiales"). Hay que mirar al norte siempre al norte...Yo he dicho.

(1) Mario Cámara, "Cuerpo, origen y archivo en la poesía de Paulo Leminski", pag 90, Revista Espacios nº42. Mario Cámara es profesor de Teoría y Análisis de la Carrera y de Literatura Brasilera, de la Carrera de Letras, de la Universidad de Buenos Aires. Un capo realmente.

Crespi dijo...

Impecable, Daniel. Pregunta: ¿qué edad tendremos los que, además acentuar el adverbio "sólo", no podemos despegarnos del del "aún"?
PD. Se comparte plenamente el amor por las esdrújulas!

Anónimo dijo...

te estás volviendo chavista, qué "peculiar"

Julia dijo...

Ah no! el aún no me lo sacan... ¿También avejenta?
Declaro mi amor a las esdrújulas también. Siempre me pregunté por qué será que nos gustan tanto. Tal vez la explicación de su regusto anticuado y la necesidad de cuidado sea la respuesta.

Cyrena dijo...

No vale. Yo pongo todos los acentos incluso en los mensajes de texto, sabiendo positivamente que a mi destinatario no le aparecen. Y esto no es por vieja, que tal vez lo sea, sino por neurótica obsesiva, que ya lo era a los seis años. Por otra parte, detesto las esdrújulas, en especial cuando se amontonan. Soy capaz de dar más rodeos para que no me queden dos esdrújulas cerca que para esquivar los adverbios terminados en mente. Y esto es por lo mismo, por neurótica obsesiva. Es más. Yo nunca dejé de acentuar la o entre dos números (2 ó 3)a pesar de que esa prescripción ya había caducado cuando aprendí a escribir. También me niego a omitir los acentos en las mayúsculas.
¿Por qué lo que en Woody Allen es encantador a mí me envejece? No me importa. Seguiré acentuando aún, sólo cuando corresponda.

Rinaldi dijo...

la ortografía del castellano es cualquiero cosa, con un predominio carvernicola de la norma hispánica (ojo, de la norma de castilla la vieja) Las reglas de tildación son muy nuevas, del siglo XIX, y tienen que ver con un momento de reflujo general de España, ya por entonces, como ahora, un país de cuarta línea en términos culturales. En italiano casi no se usan las tildes, sólo (!!) en casos muy particulares, y no creo que sea un problema particularmente grave. Digo, ¿la unidad lingüística es la palabra o la frase? Porque de ahí depende pensar lo ortográfico.
Saludos

Eu dijo...

Yo también uso tilde en "sólo", "aún", y en la "ó" entre dos números. De tildes en las mayúsculas ni hablar. Y debo ser más joven que todos los que han dejado comentarios en este post (oh oh, no me maten). Claro que probablemente sólo sea consecuencia de tener padres letrados. ;)

Julia dijo...

Poner tilde en las mayúsculas no es comparable a las tildes diacríticas de sólo y aún.
Se deben poner siempre que sea necesario; antes se "perdonaba" no ponerlas porque las máquinas de escribir no lo permitían, ahora no hay excusa.
(Todo este cruce de comentarios no sólo delata nuestra edad -mental o física- sino también nuestra nerditud, no lo neguemos) :-)
Yo pongo acentos hasta en los sms, lo confieso.

Mariana dijo...

Mirá vos, el sólo es de viejos? Yo pensaba que se usaba para diferenciarlo del adjetivo "solo". Una cosa es sólo un hombre y otra un hombre solo (como la peli, q está buenisima, aparte). Lo mismo con aún, que significa todavia; y aun, que significa incluso. No es así? :( ufa.

La ortografia brasileña se modificó para unificarse con la de Portugal! No te parece horrendo el resultado? Y tambien quitaron los acentos diferenciales como el pára (de parar, 3ra persona pres indicativo: ele pára) y el para (preposicion) y muchas cosas más muy feas (no todas, pero la mayoria).