domingo, 10 de abril de 2011

Preguntan si...

Cuadernos de Plata: una intervención


Entrevista de Matías Raia a Daniel Link para Golosina caníbal


¿Cuál es la propuesta de la nueva colección "Cuadernos de plata"?

La colección “Cuadernos de plata” tiene dos niveles de intervención (que, naturalmente, se intersectan entre si).

Por un lado, se trata de una intervención editorial: una vez que hemos aceptado la reproducción digital como modo legítimo para la distribución de información, para las prácticas pedagógicas, para la lectura, ¿qué papel debería cumplir el libro?

Como sabemos sobradamente, las transformaciones técnicas nos obligan a pensar no sólo en el modo en cómo definen los bordes, los umbrales de mutación y los pliegues de la cultura en su totalidad, sino en las estrategias de supervivencia para aquellas prácticas y objetos que consideramos que pueden (y deben) integrarse en un nuevo régimen de producción y distribución de conocimiento. El libro y la edición de textos ocupan un lugar central en estas interrogaciones.

Hasta ahora las opciones han sido dos: la paranoia mecánica de las corporaciones del concepto (que se comportan como la policía del discurso que Foucault alguna vez imaginó) y la algarabía anárquica de los partidarios del dominio público.

Por fortuna hay editores sensibles a las demandas del presente y que aman los libros, como Edgardo Russo, que fue capaz de entender todo lo que estaba en juego.

El “texto pelado”, muchas veces, puede encontrarse en formatos digitales (a veces, en versiones muy corruptas; a veces, en ediciones controladas) pero, en todo caso, esa proliferación (que es, de por sí, provechosa) no admite competencia editorial alguna. Es por eso que los textos que participan (o participarán) de este formato se presentan en ediciones cuidadas (muchas veces, en nuevas traducciones) y con el valor agregado de una contextualización, una explicación de sus alcances y una discusión de sus premisas y sus implicancias, lo que devuelve al libro algo de su singularidad irrepetible.

Por otro lado, se trata de una intervención teórica y pedagógica. No se pretende imponer una teoría (una versión del mundo) por sobre otra, sino de ponerlas a disposición de las audiencias más vastas que se puedan concebir. No necesariamente los estudiantes universitarios, pero sí los curiosos, los preocupados, los insatisfechos (esa clase de lectores que, imaginamos, incluye a los estudiantes pero que los excede). Lo que Cuadernos de plata dice es que no se puede atravesar la selva de signos que es nuestro presente sin mapas y sin herramientas adecuadas: la teoría es eso y en esos usos sostiene su grandeza.

Vuelvo a la sagacidad de Edgardo Russo, que se (me) preguntó: ¿qué necesita la gente leer y no encuentra en librerías? Hagamos eso.


La entrevista completa puede leerse acá.



4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya que la palabra de verificacion del comentario es "unprop", una pregunta inapropiada: ¿se pueden descargar?

Linkillo dijo...

La pregunta está mal formulada o, al menos, yo no la entiendo. ¿Cómo puedo saber yo que podrá descargarse de la red?

Anónimo dijo...

Link, sos un hipócrita. Te llenás la boca hablando de derechos de autor, pero no dejás que esos textos estén disponibles para descarga (sobre todo, ahora que Walter Benjamin entró al dominio público y debería importarnos bastante poco empezar a liberar sus traducciones). ¿Para qué dirigir una colección si no vas a permitir que esa colección integre el "dominio público", al que le cantás tantas loas? Sorprendente, uno entra a la página y enseguida ve la nota de "Todos los derechos reservados".

No alcanza con tu buena voluntad "yo opino que los derechos de autor son una mierda", porque al juez lo que le importan son las leyes, no lo que opina Daniel Link.

Otro espécimen más de Puán, que no se atreve a sostener con los actos lo que balbucea con discursos.

Linkillo dijo...

A ver, rata cobarde: yo sé que te gusta que te la entierre hasta el fondo, pero no siempre tengo tiempo o ganas (además, soy un señor casado). Pensándolo bien, tu mensaje es tan endeble (y tan evidentemente un reclamo de atención), que no voy a contestarte. Revolcate en la bilis negra de tu ignorancia, en el resentimiento de tu fracaso, en la certeza de tu incapacidad para hacer algo por los demás, en la lepra de los parciales que no supiste resolver con éxito. Pero no uses categorías que te quedan grandes.