martes, 21 de junio de 2016

¡Estalló el invierno!




domingo, 19 de junio de 2016

Sí, negrito....

¡estuviste genial! El de esta noche te lo dedico a vos, Joni. Te extraño mucho...



sábado, 18 de junio de 2016

A río revuelto...



Los cuatro elementos

por Daniel Link para Perfil


Lo primero fue la tierra. Después, en ese orden, el aire, el fuego y el agua. No expongo ningún mito, sino el cambio de signo político de los elementos. La tierra cambió con la quita de retenciones y con el levantamiento del cepo. Dicen que, de pronto, el campo se volvió de nuevo productivo y la renta agraria derramaba su poder curativo sobre los pueblos agrícolas (¡Oda a los ganados y las mieses!).
Después se descubrió que, en el aire, los vuelos aerolíneos que más plata perdían eran los que iban a Nueva York. La razón es sencilla. El personal de a bordo (así me lo explicó la comisario en mi último viaje) se reserva 8 de las mejores butacas de la clase turista para su “descanso”, amparado en regulaciones aeronáuticas que así lo disponen para vuelos superiores a 12 horas (pero el de Nueva York tarda menos que doce horas, argumenté sin éxito). 8.000 dólares por vuelo, multiplicado por la cantidad de vuelos anuales: no hace falta más. El aire se volvió transparente a nuestro alrededor y los vientos de la historia comenzaron a soplar su canto justiciero.
Justo antes de que el invierno comenzara su cruda cacería de pobres, ancianos y desprotegidos, el aumento del gas nos volvió prudentes. No a todos: mi amigo Beto recibió la cuenta de Vulcano y casi se desmaya: 5.000 pesos (su casa es grande). La riqueza que los pueblos agrícolas comenzaron a contar antes de tiempo se disolvió en la llama fría de la calefacción hogareña.
Finalmente, le tocó el turno al agua, que desde siempre, desde mucho antes de la Década Ganadora, fue lo más barato porque era lo que más abunda, lo que nos inunda, lo que nos arrastra en corrientes de inconsciencia edilicia y urbanística. De pronto los pequeños propietarios empezamos a recibir cuentas de 1.000 pesos, que no dependen del consumo sino de los metros cuadrados que uno habita. No sé qué hará mi amigo Beto, cuya casa aparece, además, catalogada en “barrio caro”.
Dicen que hay tarifas sociales, pero a nosotros no nos tocan. “Dicen que...”, pero es un mito urbano. Habría que ser más pobres todavía para aspirar al beneficio de calentar el agua o de regar las plantas.
Una vez completado, el ciclo recomienza porque tratándose de elementos naturales el ritornello es su lógica. Se descubrió que algunas personas pretendían enterrar fortunas o, como se dijo: sembrar la tierra con billetes verdes que germinarían más adelante, multiplicados. Los ángeles vaticanos volaron por el aire argentino con cheques rechazados como armas, el fuego se volvió eléctrico porque, después de todo, mens sana in corpore sano y los clubes deportivos reclamaron un subsidio que se les otorgó, graciosamente. En cuanto al agua, se descubrió que las cocheras donde duermen los autos pagarían fortunas sin usar el líquido elemento.
Proliferaron los amparos contra una espiral tarifaria descontrolada y un poco irresponsable. Los responsables de emitir las órdenes de cobro reconocieron haberse equivocado. Se emparchó lo que se pudo sin que se supiera bien qué era.
Alguien llegó a pensar que las boletas se emitían deliberadamente infladas para crear un clima destituyente, para aumentar el caos que aterra, la hoz de la guerra. Esa misma persona (el ciclo comenzaba de nuevo) subrayó que si se expropiaban las propiedades mal habidas (estancias, hoteles, terrenos) se podría incluso comenzar con un proceso de reparto de tierras para los que nada tienen: ¿la revolución agraria?
En estado natural, los elementos alcanzan su punto de equilibrio muchas veces incomprensible para el ser humano (que ve catástrofes allí donde hay solo transformación de la materia en energía). En estado político, en cambio, son un laberinto donde todos nos perdemos porque dejamos de entender la lógica de una gobernabilidad que avanza a tientas para transferir la renta de la explotación de un elemento a otro, como si fuera un circuito cerrado que a nosotros nos expulsa: la renta de la tierra a la creación de rutas aéreas, la renta del gas al tendido de redes para la distribución de agua potable y la renta del agua para la transformación de los caminos en autopistas. ¿Y nuestra vida, qué?


jueves, 16 de junio de 2016

Esto es grave

Pablo Echarri: "Me siento triste, avergonzado y desilusionado"

El actor se manifestó muy dolido por la escandalosa detención del ex secretario de Obras Públicas kirchnerista, José López


Toda enterrada....




miércoles, 15 de junio de 2016

¡Llegó el agua!


Así está Tita Merello, desde que la pusimos como encargada de facturar servicios.


Preguntan si...



(Gracias, Carlos)


sábado, 11 de junio de 2016

Arte y perversión

Por Daniel Link para Perfil


¿Qué es un artista? A los rasgos que podrían asignarse a esa figura ambigua y muchas veces contradictoria, hay que anteponer el rasgo “perverso”.
Un artista es un perverso que justifica sus vicios de conciencia haciendo arte (literatura, teatro, cine, no necesariamente artes visuales).
Rafael Spregelburd es uno de los más grandes artistas que tenemos. Yo lo sé desde hace mucho, pero su perversión se me impuso hace menos años, desde que, después de haber visto Spam, empezamos a intercambiar mensajes de... spam.
Lo que la gente manda sin leer a la basura, Rafael lo interroga en busca de una verdad. Me manda la cartita de Jennifer Davice, quien “estoy navegando ahora en Facebook y encontró su perfil que capturó mi interés, me decidí a renunciar a unas pocas palabras para ti”. Rafael quiere que deduzcamos en qué lengua estuvo escrito el mensaje original. Yo quedo paralizado en mis saberes lingüísticos. Como no tengo Facebook, me da rabia no poder aspirar a una experiencia de ascesis semejante. Jennifer, y se le nota, ha renunciado a las palabras y a la sintaxis por admiración hacia Spregelburd (a muchos de nosotros nos ha pasado lo mismo, pero nos lo callamos). Rafael vota magyar. Yo me inclino por chichewa (de la familia bantú).
Como mi perversidad no es menor que la de Spregelburd (aunque sí mi talento), le mando el conmovedor mensaje de Susana Kunigde, “una viuda de envejecimiento que sufre de la enfermedad desde hace mucho tiempo” y que pone a mi disposición una suma exhorbitante “para ayudar a los huérfanos y ventanas”.
De inmediato, Rafael se da cuenta de la fuente anglosajona: “orphans and widows”. Una viuda es una ventana hacia la muerte.
Lo que para el común de los lectores es un mensaje basura y un intento de estafa, para nosotros es una interrogación acuciante: ¿quién, por qué, de dónde? Así, en el balbuceo de palabras que se resisten a morir, empieza el arte.




viernes, 10 de junio de 2016

Mientras por competir con tu cabello...








Así qué gracia





¡¡¡Me quiero matar!!!

Hicieron que me pasara de Moto (mi amor incondicional, sin embargo, permanece) a Iphone. Y ahora esto:




jueves, 9 de junio de 2016

Paypal se la come

En ojotas y remera, vestimenta habitual para Silicon Valley pero que contrastó con el mundo del lujo que envuelve al principado de Alberto II, Dan Schulman, presidente y CEO de PayPal, dudó cuando le preguntaron implícitamente sobre la figura más irritante del momento en su país y un fenómeno que crece de cara a las elecciones de noviembre: el empresario Donald Trump.
"¿Qué está pasando en la actualidad política de su país; qué pensamientos tiene al respecto?", le consultaron arriba del escenario. Schulman movió la cabeza de un lado al otro. "Tengo algunos pero me los guardaría para mí", afirmó. Luego se atrevió a amplificar el tema sin aludir a los actores. Entonces agregó: "Voy a contarles una historia: estábamos a punto de abrir una oficina con cerca de 400 personas en Carolina del Norte. Pero comenzó el debate sobre la ley anti LGBT y decidimos no hacerlo porque eso va en contra de nuestros valores", dijo.
En ese estado se debatió meses atrás la llamada "Bathroom bill". Esa resolución básicamente impedía que un travesti, que se identificaba como mujer, usara el baño público de mujeres, por ejemplo en un restaurant. Para poder usar un determinado baño, explicaron, ese debía coincidir con "el género de nacimiento". La medida tiene ya varias cautelares en la Justicia.
Schulman contó que su madre le preguntó, luego de que recibiera amenazas de muerte, si volvería a tomar esa decisión. "Lo haría 100 veces", dijo él que le respondió. "Hoy hay mucha frustración con los políticos y la política en los EE.UU. Es bueno dar el debate sobre lo que pasa pero tenemos en claro que estamos en los negocios para hacer el bien, en nuestro caso para democratizar las finanzas. Tenemos un rol de responsabilidad", cerró con aplausos.

Fuente: La Nación



 

martes, 7 de junio de 2016

Verga de platino




sábado, 4 de junio de 2016

La náusea


por Daniel Link para Perfil



Me he perdido en los laberintos del barrio gótico de Barcelona, he dormido a la intemperie en el desierto del Sahara bajo un cielo sin luna, he fundido el motor de un auto en unos desolados caminos catamarqueños, he llorado solo en una buhardilla parisina y abrazado el pecado en los helados caminitos del Tiergarten. He celebrado conmovido las llamadas de los minaretes turcos y he visto a la luna hundirse en un pozo de fuego en el Océano Pacífico. Participé de una marcha de bomberos en la orla carioca, dejé que mis desperdicios digestivos flotaran en el mismo mar que acarició los tobillos de Aquiles, visité el santuario de la Difunta Correa, junté raras piedras en los arroyuelos de Tanti, me encerré durante tres días y tres noches en un motel sanfransciscano, la mafia rusa me obligó a encerrarme en un armario y vi la contradicción sarmientina desde un rancho agobiado por el tiempo en el valle de Traslasierra.

Nunca la Nada trascendental me atenazó con tanta fuerza como durante la semana que pasé en Miami, una ciudad construida sobre el dolor de los refugiados, el tráfico de personas y las mil y una mafias que imaginarse puedan. ¡Oh Miami, perla americana, cobertura de nácar alrededor de una partícula extraña! ¡Oh contradicción de América, que ha transformado un umbral en una puerta pesadillesca que conduce al Infierno!

La tierra de calibanes que imaginaba Darío no es Nueva York, sino esta lengua de arena tendida hacia un océano que no llega a ser Caribe, estos islotes de piedra caliza que vuelven el agua lechosa y que quieren tocar Cuba, sin lograrlo.

Miami es la ciudad del miedo y de la prostitución, un mercadillo de baratijas insaciable, el destino triste en el que todo argentino quisiera poder reconcerse: el perdón a Repsol, la militarización de la sociedad mediante la devolución a las Fuerzas Armadas de una autonomía por decreto, los sueños bailables y la rueda vil de la fortuna.


viernes, 3 de junio de 2016

¡Ni una menos!


Una mujer fue expulsada de un país árabe por mirar sin permiso el teléfono de su marido 

La Justicia de Emiratos Árabes Unidos entendió que hubo violación de la vida privada. La mujer sospechaba relación extraconyugal.


Dicen que...

La pura luz

Diego Bentivegna


por Marcelo D. Díaz para Otraparte

La poética de La pura luz pone de manifiesto el carácter problemático y la complejidad de la memoria subjetiva. El punto de partida es la infancia: “Tengo ocho años, tal vez nueve; / como en los versos de Dalton / lloro por las noches. / La lágrima, como un don que nace, /que no puede evitarse, /un estado del llanto”. La escritura encuentra su límite en la voz de la niñez y la lengua se convierte en un continuo balbuceo intraducible que demanda ser escuchado.



Dicen que...

Niño enterrado

Edgardo Cozarinsky  


por Matías Raia para Otraparte

Como imágenes del color del tiempo, rastros del pasado entre los caminos del presente, la lectura de Niño enterrado trae nostalgia de acontecimientos, vidas y experiencias ajenas. Cozarinsky elige la distancia de un narrador omnisciente para recuperar instantes propios y sus breves textos reconstruyen una vida atravesada por la Historia, un sujeto minúsculo arrastrado por decisiones, pasiones y lecturas.
Más allá del tono autobiográfico, Niño enterrado puede leerse como un réquiem, un ruego por el alma de los muertos, de sus muertos (el padre en “Rastros”, la madre en “Cenizas”). Entre sus páginas, recorremos el cementerio de la memoria, observamos los edificios como haunted houses, nos cruzamos los fantasmas del pasado entre las ruinas del presente. Así, en “Miserereplatz”, los jirones del extinto Teatro Marconi se dejan entrever en el paseo del cronista por el Banco Galicia ubicado frente a la Plaza Once. En la escritura de Cozarinsky se percibe un tono de nostalgia y contemplación ante las almas perdidas de las personas, pero también de los lugares y los objetos.
Tal como en Vudú urbano (1985), El pase del testigo (2000) y Blues (2010), los detalles mínimos —una lectura recuperada, una imagen olvidada, una cita adecuada— le permiten al narrador trazar lecturas o poner en evidencia lo que hay detrás de un acontecimiento, de una persona, de un lugar. En este sentido, también vuelven las ya reconocidas herramientas de Cozarinsky: la cita, la erudición, la anécdota, la nostalgia. A lo largo de Niño enterrado, el tono pasa de lo autobiográfico a lo ensayístico; en este punto se nota una costura entre textos escritos en la nebulosa de la memoria y sus caminos (más sentimentales, más nostálgicos), y otros escritos de ocasión, preparados para diarios o publicaciones periódicas (más racionales, más urgentes).


miércoles, 1 de junio de 2016

¿No te importa si me quedo en el hotel mientras vos estás en LASA?






Autocrítica y depuración


Ya mismo me voy a Siberia.


 

Hay que ser pelotudo o tener mala fe....

Elisa Carrió cuestionó a Alfonso Prat-Gay por el pedido de perdón a los empresarios españoles

La jefa del bloque de la Coalición Cívica sorprendió hoy en la sesión de la Cámara de Diputados con críticas al ministro de Economía