sábado, 24 de julio de 2010

Fantasía fascista

por Daniel Link para Perfil

Leo la noticia en un blog y me deja pasmado (pasmar, “Ocasionar o causar suspensión o pérdida de los sentidos y del movimiento”): Francia debate un proyecto de ley que establece la prohibición universal de ocultación del rostro en el espacio público francés. Se trata, a todas luces (“la Luz” es una propiedad parisina), de prohibir el uso de burka, niqab o chador por parte de las mujeres musulmanas.
Pero como el proyecto de ley
no puede decir esas palabras, el veredicto se formula de manera universal (esto significa que me alcanza incluso a mí): “Nadie puede” (Nul ne peut) disimular su rostro, porque eso constituye un peligro para la seguridad pública (“un danger pour la sécurité publique”).
El proyecto de ley francés repite la gemela ley belga de 2004, pero extrema sus alarmas (“orden público”, decía Bruselas).

Repito, porque no se me ocurre nada más justo para decir, las conclusiones de mi fuente:
una ley que prohibe la ocultación de la cara (además de introducir severas restricciones a las cirugías plásticas y otras formas de cosmética facial), sustrae la posibilidad al mismo tiempo ontológica y política de apropiarse del propio ser (del propio rostro). Y repito también un par de citas: “La verdad, el rostro, la exposición, son hoy objeto de una guerra civil planetaria, cuyo campo de batalla es toda la vida social, cuyas tropas son los medios y cuyas víctimas son todos los pueblos de la tierra. El poder de los Estados ya no está más fundado, hoy, en el monopolio del uso legítimo de la violencia, sino sobre todo en el control de la apariencia.” (Giorgio Agamben) y “Si ustedes quedan presos en el sueño de otro, están jodidos” (Gilles Deleuze).


16 comentarios:

Anónimo dijo...

Los no agraciados de la tierra tendrían que comprender este estado de guerra, en donde ellos son las mayores víctimas de esta situación; unirse todos ellos bajo la razón constante universal: el miedo, y así defenderse con mas armas contra el enemigo.

cebra dijo...

Muchos estarían encantados con aplicar la medida en estas tierras, especialmente aquellos que desde los medios se encargan de propagar entre los ciudadanos de bien el horror ante el rostro cubierto de piqueteros y manifestantes.

Cipe Fachera dijo...

primero vinieron por el rostro, pero a mí no me importó... después (...), ahora es demasiado temprano.

Anónimo dijo...

Deleuze, de todos modos, estaba a favor de prohibir el uso de velos en las escuelas. Puedo buscar la cita. Está en uno de los diálogos, claro que no era en nombre de la seguridad sino del Estado laico.

Anónimo dijo...

Violencia es lo que padecen las minas obligadas a salir a la calle con una jaula ambulante porque se les ocurre a los padres o a los hermanos mayores. Siria, Túnez, Turquía son algunos países que entienden cómo se ejerce esa violencia y por eso prohíben el velo integral en la admnistraciones públicas, escuelas y universidades. Las primeras en defender la prohibición son las musulmanas sexualmente liberadas. El velo integral no es una prescripción del Corán, sino una declaración política que, en su mayoría, las mujeres musulmanas no apoyan. No seamos más ayatolás que Mahoma.

Anónimo dijo...

Me gustariá conocer la cita de Deleuze... gracias

Anónimo dijo...

La opinión de Deleuze está en una de las entrevistas de Deux regimes de fous. Lamentablemente no tengo el libro a mano pero fue un debate muy fuerte a fines de los años setenta o por ahí. Sí, sería bueno tener la cita porque temo que la memoria me juegue una mala pasada. La referencia está en ese libro y si mal no recuerdo defendía una posición laica. Si alguien tiene el libro a mano, no le va a ser dificil ubicar la cita.

Anónimo dijo...

Pobre Cristina Kirchner si va a Francia, la máscara del botox va a ser reprimida entonces?

Linkillo dijo...

Por supuesto, busquen cuanta cita quieran, pero no malinterpreten: una cosa es decirle a cualquier alumna en un aula que se saque ese trapo de la cara (cosa que yo haría sin necesidad de ley alguna) y otra cosa muy diferente es promulgar una prohibición universal. Lo del ocultamiento cosmético, por cierto, corre por mi cuenta y debería leerse como "sarcasmo".

el cautivo dijo...

http://www.clarin.com/sociedad/salud/primer-trasplantado-total-mostro-publico_0_305969483.html

Anónimo dijo...

Mierda, ya se fueron la carajo los franchutes. Igual, la idea de "prohibir universalmente" me hace cagar de risa. Bueno, si se los prohíben van a poder aguantar más "los trapos"

Anónimo dijo...

The quote que andan buscando, ni a favor ni en contra, sólo una guerra "risible", como una batalla sobre cómo comer un huevo, según G.D.: “ La guerre à l’école sur la tête couverte ou découverte des petites filles a un aspect humoristique irrésistible. Depuis Swift et le conflit entre ceux qui voulaient ouvrir les œufs à la coque par le gros bout et leurs adversaires, on n’avait pas imaginé un tel motif de guerre. ”»
Fuente: http://www.leseditionsdeminuit.com/f/index.php?sp=liv&livre_id=2027

Rinaldi dijo...

y qué importa lo que opinaba Deleuze?

La pequeña Lulú dijo...

¿Por qué le dirías a una alumna que se saque ese trapo de la cara? Se parte de la premisa de que las mujeres no quieren usar ese "trapo", cuando hay mujeres que sí, que mantienen su uso cuando emigran de los países donde se lo imponen, porque piensan que es una manera de reivindicar su tradición. A mí me parece un razonamiento errado, ¿pero quién soy yo para imponerle mi criterio, mientras no me obliguen a llevar un "trapo" a mí? En todo caso, las que eligen usar chador en los países donde no las obligan es posible que estén reaccionando contra algo que les molesta en su país de llegada. No es difícil imaginar qué.
En cuanto a los franceses, con ese criterio habría que prohibir la circuncisión, porque atenta contra la integridad física de un bebé que con toda certeza no la eligió, y es algo que de adulto no podrá deshacer.

Vomir dijo...

Sí, pero puede ser que se lo deje a propósito para mandarse la parte, y ante ese casum que hacemos, uhm?

Anónimo dijo...

Anónimo, gracias por la cita de Deleuze.