Yo había adelgazado, lo juro, para poder sacar del archivo de
Siglo XX mis mejores trapos, los más pedidos por los memoriosos. Había
alcanzado mi peso juvenil.
Después me entregué a la cocina casera y al
sedentarismo.
De modo que finalmente (y bajo amenaza doméstica), tuve
que donar el contenido de ese arcón de los recuerdos a la Casa del
Teatro.
De allí lo rescató la One. Lo que había nacido en una feria
americana, murió en otra. El top con flecos blancos, eso sí, me lo guardé.
Un poema
-
*Podría ser Dios en verano, *
oculto entre las plantas y el mediodía bochornoso
podría ser Dios, que vi tantas veces,
el de las cigarras espejadas
en la ...
Hace 1 día.



No hay comentarios.:
Publicar un comentario