Yo había adelgazado, lo juro, para poder sacar del archivo de
Siglo XX mis mejores trapos, los más pedidos por los memoriosos. Había
alcanzado mi peso juvenil.
Después me entregué a la cocina casera y al
sedentarismo.
De modo que finalmente (y bajo amenaza doméstica), tuve
que donar el contenido de ese arcón de los recuerdos a la Casa del
Teatro.
De allí lo rescató la One. Lo que había nacido en una feria
americana, murió en otra. El top con flecos blancos, eso sí, me lo guardé.
20 de octubre
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Por algún motivo, durante el fin de semana estuve dando vueltas por la
poesía de Mario Luzi. Me quedó detenido bastante en un poema,
“Parca-Villagio”, P...
Hace 11 horas.



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