miércoles, 10 de febrero de 2010

Verdades a medias

por Eduardo Sartelli para Contraeditorial (vía Razón y Revolución)

El affaire creado en torno al fondo del Bicentenario y la situación de Redrado ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que suceda algo que escribí hace unos años en mi libro La plaza es nuestra, a saber, que este país estalla cada siete o diez años. Como explico allí, puede seguirse una secuencia que mete miedo: 1975, 1982, 1989, 2001, 20…? En los últimos cincuenta años han gobernado todas las tendencias ideológicas burguesas (nacionalistas, liberales, intervencionistas, desarrollistas), se ha ensayado con dólar alto, con dólar bajo, se ha dejado flotar la moneda, se la ha fijado, etc., etc. La tendencia a la pérdida de peso en la economía mundial y al empeoramiento de todas las variables sociales se mantiene constante en un país en el que cada vez se vive peor. Si tomáramos cualquier indicador social o económico del gobierno actual nos encontraríamos con la sorpresa de que no son mejores que los peores años del menemismo. El mismo resultado obtendríamos si repitiéramos el mismo ejercicio hacia atrás, lo que no significa nada sorprendente, puesto que la Argentina se encuentra metida en problemas de carácter estructural, que atañen a su propia naturaleza como sociedad capitalista.
Por eso, el problema no consiste en los excesos retóricos de Feinmann, ni en las medias verdades que puedan oponérsele. El problema más grave consiste en la incapacidad de los intelectuales de una clase decadente, para superar las taras que ella misma porta como sujeto agotado de una historia que requiere de una comprensión más amplia y de otro punto de vista.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

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Alejo dijo...

está buena la nota, aunque no hacía falta recordar que J.P Feinmann es el bombita rodríguez del canal "cultural" del estado: Desencuentro.
Pero la empieza a cagar con datos históricos poco revisados; por ejemplo, la privatización, o mejor dicho la tercerización que hizo Frondizi de la explotación de hidrocarburos que generó la mayor explosión económica de YPF en toda su historia; si en algo fue hábil y eficiente el desarrolista fue en traicionar sus pasiones estatistas con respecto a un recurso que no volvió a vivir ningún verano más como aquel de circa 1960.
A Alsogaray se lo pusieron los militares como ministro, no lo designó él. Vale la pena releer los escritos de Frigerio sobre lo que fue un gran proyecto de desarrollo económico, único qiuzás, y finalmente trunco por errores propios, muchachos peronistas con campera de cuero, una foto con el che guevera y hueste militares de baja estofa.

wojaczek dijo...

“En resumen, a partir de 1952 el gobierno promovió la fabricación de tractores. Inicialmente encarada por el Estado, en lo fundamental, esta tarea pasó a mano de empresas extranjeras que se instalaron en el país en 1954. La política oficial ofreció grandes ventajas para esta radicación, como abultados créditos de la banca oficial y el monopolio del mercado.”

el peronismo entreguista...desde siempre.

Anónimo dijo...

give peace a chance, link.

hermano dijo...

The whores hustle and the hustlers whore.

ian dijo...

Qué buena nota. En serio. El tipo se cree clarividente o algo así.

Anónimo dijo...

linkillo: mirá esto por dios es la versión queer de OHLALA de la Nacion! http://www.ohlalamag.com/

Linkillo dijo...

¡Ay, nena! Ese vínculo es uno de los primeros que agregué a mi lista de marcadores... Bienvenida al mundo...

jovencito de hoy mismo dijo...

si revisas los datos, desde el 2003 creció la economía, bajó el desempleo, se enjuiciaron a los milicos, se abrió la política internacional con latinoamérica, y se cerraron las relaciones carnales con el FMI. Por lo menos. Es un desarrollo capitalista, pero es distinto al menemismo. Si los ponés en el mismo nivel, tengo que pensar que sos un mentiroso.