domingo, 8 de junio de 2014

sábado, 7 de junio de 2014

Teoría del Estado

por Horacio González para Página/12

Se precisa una nueva teoría del Estado. En vez de temer que el Estado, al ocuparse de reactivar los núcleos del pensamiento emancipador existente en toda sociedad, se proyecte inhibitoriamente sobre ellos, debe pensarse en la adquisición de dimensiones libertarias por parte del Estado. Un Estado libertario y justo. Ni un Estado empresario, ni un Estado ausente, ni un Estado omnipotente, ni un Estado sin políticas colectivas, ni un Estado regulador de la cultura, ni un Estado sin competencias sobre la producción social y las políticas efectivas de soberanía en la acción política y económica. En verdad, un Estado amasado en libertades objetivas y subjetivas es lo que merece la época, y desde luego la multivariada y heterogénea cultura social argentina. La reciente creación de una secretaría de Estado vinculada con la promoción cultural, con el nombre de “coordinación estratégica”, despertó suspicacias que adecuadamente, quien ocupará el cargo, Ricardo Forster, se ocupó de disipar con sólo recordar su currículum y su formación humanística fundada en el alto pensamiento crítico de raíz universalista.
Efectivamente no es afortunado el nombre, pero podrá ser fructífera la función, entendiéndola de una manera original, porque en su intención profunda es un llamado a la invención cultural. Proponemos entonces la noción de Estado libertario, máxima condensación intelectual de una época compleja, capaz de hacer aparecer la noción de autonomía crítica –la célebre autopoiesis de la que hablaron tantos filósofos libertarios del siglo XX– en el lugar más inesperado, en el seno de la función pública.
¿Es posible un Estado que promueva acciones que signifiquen un antagonismo con su propia condición de ser una expresión “constituida y atravesada por las luchas sociales”? Esta definición es parte de las teorías del Estado escrita por los estructuralistas post-althusserianos de la década del ’60. Sobre ellas se levanta la persistente lógica hegeliana del Estado como “realidad de la idea moral”, que en algunas de sus versiones avanzadas lleva a la tesis del Estado como forma última de la libertad (Eric Weil) y en otras lleva al entrecruce con el anarquismo que, como un soplo nada débil, cruza la obra de Lenin y desemboca en la tesis de la “extinción del Estado”. Para postular hoy un Estado capaz de pensar la emancipación de la sociedad que lo constituye, es preciso dotarlo de formas internas paradójicas, de sectores del Estado “libertarios”, que participan en la construcción colectiva de lo social con decisiones que también se autoinhiban.
¿Es extraño esto? No dejan de tomarse decisiones, pero no se deja pensar que ellas se resuelven, en cuanto a su brazo cultural, en una nueva forma de la libertad moderna. Si hay una estrategia en la vida cultural, debe ser tácita pues debe omitirse como tal cada vez que crea sus motivos más incisivos. Pero en los demás ámbitos del Estado debe haber un agenciamiento de fuerzas sociales que puedan resolverse en su presencia en empresas productivas apartadas tanto de la reproductibilidad meramente capitalista como de la globalización compulsiva. De ahí que una política económica emancipada es, en el fondo, una verdadera política cultural; y una política cultural puede iniciar una época (incluso en la economía social), poniéndose en actitud crítica o denegatoria de las mismas instituciones públicas que le dieron origen. Parece difícil, pero al fin esto es lo decisivo.
Aún resuenan las palabras de Benjamin Constant: “Entre los modernos, el individuo, independiente en la vida privada, aun en los Estados más libres, es sólo soberano en apariencia”. Todo Estado moderno no sólo tropieza con dificultades para erigirse en garante de la libertad sin caer en el liberalismo abstracto (donde impera la incultura del mercado) sino que su cometido más urgente es el de reconstruir la noción cultural de derechos individuales, sociales y colectivos. La creación de la reciente secretaría, a pesar de la poca fortuna de su nombre, debería cargar sobre sí la responsabilidad de hablar sobre las corrientes intelectuales del país, en su más amplia acepción (y organizar conversaciones libres, foros de crítica y polemismo avanzado). Pero, ¿no hablan esas corrientes por sí mismas? Desde luego, y seguirán hablando cada vez más con autonomía del Estado que, sin embargo, ahora también habla institucionalmente sobre ellas. ¿Cómo debe hacerlo, puesto que el Estado, como todo Estado, es un Estado pensante? Con intervenciones propicias, capaz de negarse oportunamente a sí mismas, sabiendo que poseen un poder que saben y deben, llegado el caso, retirar de sí.
Muchas veces se dan pasos importantes con nombres y definiciones desventajosas. El error en el nombre puede auspiciar –ya ha auspiciado en las declaraciones de Forster sobre su formación de intelectual vinculado con las culturas críticas– un conjunto de actos impensables si no se hubiera partido de un concepto discordante, que originó tremendas e injustas acusaciones. El pensamiento nacional descubre súbitamente que pertenece al orbe infinito de los grandes legados universales. Ese es el favorable resultado de tanto ensañamiento. El nombre descaminado puede ayudar a encontrar un camino.

Abdicaciones


Por Daniel Link para Perfil

Deploro, en estos días, cierta estrechez de miras de los argentinos, que nos privará, durante algunos años, del brillo sin igual al que estamos destinados (sino por cuna, por prepotencia de trabajo).
El 28 de febrero de 2013 el Papa Benedicto XVI abdicó (o renunció, según subrayan los puristas) al Trono de Roma. El resultado del proceso sucesorio puso al argentinísimo cardenal Bergoglio al frente de la Iglesia Católica Romana, con el nombre de Francisco, que le pidió a su predecesor que aceptara el título de Papa emérito.
Pocas semanas después, el 30 de abril de 2013, la reina Beatriz de Holanda abdicó, cediendo el trono a su hijo Guillermo Alejandro, casado con la argentinísima Máxima Zorreguieta, que será sólo Reina Consorte, pero reina al fin.
Era, casi, como la realización de la Internacional Argentina soñada por Nicanor Sigampa en la novela homónima de Copi: una manera de conquistar el mundo, usando como única arma el sex-appeal que nos caracteriza.
Ahora, el rey Juan Carlos de Borbón ha abdicado a la corona española. Como la sucesión deberá ser aprobada por el Parlamento de España, es muy probable que la coronación de Felipe de Borbón distancie todavía más al pueblo de los principales partidos con representación parlamentaria. Mientras tanto, la sociedad civil española se ha levantado (con razón) en contra de la monarquía: no habiendo sucesor argentino, no tiene sentido seguir manteniendo esa institución carísima, anticuada, inútil.
No sé cómo no previmos esta última dimisión, que nos hubiera dotado de una pata fundamental para el proceso de argentinización del mundo. Cualquier muchacha argentina (o muchacho: después de todo España reconoce el matrimonio universal) debería haber seducido a Felipe para salvar a España de una reina francamente anoréxica pero, sobre todo, para subrayar que el mundo, sin nosotros (sin Evita, sin Borges, sin Gardel, sin Maradonna, sin Messi, sin Campanella, sin Santaolalla, sin Francisco, sin Máxima, sin Silvia Fehrmann) es un mundo francamente soso.
Lo mejor que podría suceder es que la monarquía española desapareciera, pero si así no fuere, no vale quejarse. Propongo que nos pongamos ya en campaña. La infanta Leonor (nacida en 2005) algún día será reina y debemos ya mismo mandar contingentes de niños y de niñas a jugar con ella.
Una corona más para nosotros. Imagínense: Roma, Flandes, España. Ni los Habsburgo tuvieron tanto.

miércoles, 4 de junio de 2014

Anoche...

en la fiesta de presentación
más importante
de Buenos Aires
con Albertina Carri, 
su directora:




martes, 3 de junio de 2014

"Razón de Estado" o KIrchner lo hizo

De manual

Por Horacio Verbitsky para Página/12 (8 de abril de 2012, los destacados son míos)

La legitimidad de la investigación periodística sobre presuntos hechos de corrupción es una de las veinte verdades de la democracia, lo mismo que la subsecuente actuación judicial. Lo notable es que siete meses después de abierto el caso, no hayan mermado la frecuencia ni el tono de las notas de Clarín y, con más rigor profesional, La Nación. Boudou sigue siendo el tema preferido de las tapas del duopolio, pese a que el material no pasa del reciclaje de lo ya dicho en ediciones anteriores, más detalles laterales que no aportan nada significativo. Es una tarea instructiva para escuelas de comunicación la lectura crítica de la cobertura tenaz de Clarín que mezcla afirmaciones editoriales con datos del expediente para anticipar una culpabilidad de Boudou que la Justicia no ha declarado. La ministra de Seguridad Nilda Garré dijo que respetaba a Rafecas, lo cual dista de ser una apreciación solitaria, pero informó que los gendarmes que acompañaron a la fiscalía hasta el departamento que Boudou le alquila a un socio español de Vandenbroele ignoraron hasta llegar que se trataría de un allanamiento y en qué dirección. Sin embargo, la comitiva era esperada por un fotógrafo del Grupo Clarín, cuya radio Mitre había anticipado el día anterior que un episodio de esas características era inminente. Cuando los gendarmes preguntaron qué hacía allí ese fotógrafo, los porteros dijeron que estaba desde la noche anterior. La portada de la edición electrónica del diario informó que se había allanado “la casa de Boudou” y la crónica correspondiente dio a entender que Vandenbroele abonaba las expensas del departamento en el que vive Boudou. El vicepresidente y el resto del gobierno aplicaron durante demasiado tiempo las recetas del manual kirchnerista con la prensa, con la discutible idea de no amplificar operaciones insustanciales: no sabe/no contesta. Esta conducta dio lugar a equívocos y privó al gobierno de exponer con claridad las razones de Estado en torno del caso. Nunca se pensó acuñar billetes en las instalaciones de Ciccone, ya que el corte de las planchas y la numeración de cada unidad sólo se harán en Casa de Moneda, que tomaría el control operativo de la planta alquilada. Pero durante los meses que pasaron antes de que se explicara este procedimiento, la práctica inobjetable de enviar papel, tinta y técnicos del Banco Central a Ciccone para efectuar pruebas, algo necesario sea quien sea el operador de la planta, se instaló como demostración de algo turbio o irregular. Tampoco se informó hasta la primera declaración de Boudou a este diario por qué era importante que la principal imprenta de seguridad del país reforzara la capacidad de producción de Casa de Moneda, sin necesidad de recurrir a la importación de billetes, como ocurrió el verano anterior, con los problemas de seguridad y de soberanía que esto implica. Ni siquiera se difundieron las razones por las cuales la Casa de Moneda se negó a contratar ese servicio con Boldt en agosto de 2010, cuando el juez Cosentino le alquiló la planta a los Tabanelli y Gabella, quienes mejoraron la oferta del ente estatal: ese título de alquiler era precario y no había certeza sobre su duración, Boldt no aseguraba cantidad y plazo de impresión y además acercaría el material inflamable del papel moneda a la llama del juego. A casi dos años de distancia podría señalarse que la expropiación de las maquinarias hubiera sido un camino más recto hacia el objetivo estatal. Pero 2010 fue el año en que el Grupo Ahhh... usó su mayoría legislativa con el propósito de hundir al gobierno, que no hubiera conseguido la declaración de utilidad pública de las maquinas de Ciccone. La diversidad de dependencias oficiales que emitieron opiniones, dictámenes o resoluciones favorables a la normalización de la quiebra de Ciccone confirma la existencia de un interés estatal, no personal ni espurio. Pero nadie se animó a decirlo.


Últimas vacantes


Acá, el programa.
Acá, la pre-inscripción.

lunes, 2 de junio de 2014

Ya hay gente haciendo la cola...



domingo, 1 de junio de 2014

sábado, 31 de mayo de 2014

El miserabilismo


Por Daniel Link para Perfil

Una de las grandes virtudes del kircherismo (o el peronismo) es su atención para con los miserables: miren cómo nos preocupa la miseria, miren cómo operamos en relación con ella, miren cómo nos desvelan las necesidades de los más pobres (precios cuidados, garrafas solidarias, ladrillos para que los villeros agranden sus villas, creación de puestos de trabajo estatales, retenciones a los consumos de clase media, subsidios a los sectores más desfavorecidos). Todo lo hacemos por ellos y para ellos (“mis grasitas”, “descamisados”), que nos quitan el sueño, en quienes confiamos hasta la ceguera, y a cuya asistencia nos entregamos plenamente porque ésa es la razón de ser del político.
Por supuesto, detrás de esa correlación directa y necesaria entre miseria y acción política, se revela la cara siniestra de tal pensamiento: para poder operar en relación con la miseria, hay que producirla en masa, sostenerla como tal, agudizarla en los momentos de desasosiego político para mejor poder operar en la formación de una ciudadanía miserable que no termina de entender el enriquecimiento de los funcionarios.
Es decir: dado que somos quienes mejor operamos en y con la miseria, produzcámosla para que nuestro talento brille en todo su esplendor. Si no hubiera miseria, no podríamos hacer política.
Once años de década ganada no han bastado para sacar a los miserables de los umbrales invernales en los que duermen. Es lo que más cuesta explicar cuando uno viaja: que tanta bonanza se traduzca en miserias tales.


viernes, 30 de mayo de 2014

Pajueranos en la Rosario del Norte






Poshumano, demasiado poshumano



jueves, 29 de mayo de 2014

¿Quién Mató a Laura Palmer?






Habrá Red Carpet



miércoles, 28 de mayo de 2014

¡Nunca me lo hubiera imaginado!

¡¡¡¡Tener que defender a Cynthia García del fascismo kirchnerista!!!!




Viento en popa...



martes, 27 de mayo de 2014

Reserven sus localidades

LPQH Cortos • Programa 1
Festival * Asterisco
 
Se proyectan los siguientes cortos:

I Love Hooligans – 13’
Ce n’est pas un film de cow-boys – 11’
Dying and Other Superpowers – 13’

Tomada Unica:
Desbunde – 25’
El ojo de Dios – 6’
Trilogía Nefandus:
Nefandus / Naufragios / Lavisión de los vencidos - 33’

FUNCIONES


Jue 5 14.00 HS AUDITORIO "LEONARDO FAVIO"(Alsina 1835)
Dom 8 12.00 hs    
 CINE GAUMONT (Av. Rivadavia 1635)
                                           



Preparen los pañuelos...


ASTERISCO FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE LGBTIQ - 3 AL 8 DE JUNIO DE 2014 from Festival Asterisco on Vimeo.

sábado, 24 de mayo de 2014

El día después de mañana

por Daniel Link para Perfil

Aunque casi nadie se dio cuenta, es muy probable que el 14 de mayo de 2014 (hace dos semanas apenas) el mundo haya cambiado radicalmente e incluso que haya dejado de existir tal como lo conocíamos.
Ese día, El Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos publicó la primera directriz completa para la práctica clínica de la Pre-Exposure Prophylaxis (PrEP), desarrollada por un conjunto de agencias federales.
En la práctica, la PrEP prescribe una píldora diaria para las personas que participan de los diferentes grupos de riesgo respecto de la propagación del VIH. Me limito al caso de quienes sostienen relaciones sexuales, a quienes la píldora diaria garantiza 98% de efectividad en la prevención de la infección con VIH (el tratamiento es eficaz sí y sólo sí se respeta la dosis cotidiana).
Las personas que integran este grupo de riesgo son los hombres, pero también las mujeres, que tienen relaciones sin protección con hombres (o mujeres) cuya relación con el VIH no ha sido testeada, o son portadores del virus. Es decir, todos los hombres y mujeres sexualmente activos que no sean monógamos.
La salud total de la población depende ahora, de una vez y para siempre, de la adhesión a la máquina farmacológica, proceso que comenzó hace treinta años, cuando se desató la crisis del sida. Ahora, el capitalismo (con la asistencia diligente del Estado) terminó con un largo proceso de apropiación de lo viviente que había comenzado por entonces.
La salud poblacional adopta, como en las peores pesadillas milenaristas, la forma de la guerra preventiva. Dejo de lado el aspecto estrictamente médico o sanitario del asunto. La “nueva era”, una vez más, viene a colisionar con la política del celibato, y esta vez de forma más violenta que nunca, porque no habrá antropología religiosa que pueda oponerse a la medicalización masiva de los cuerpos.
Tampoco es esto lo que me sorprende (participantes como somos de la antropología liberal), sino que la profilaxis preventiva se construya a partir de palabras ya existentes: los actuales “PrePpers”, que explican a cualquiera que quiera oírlos que tienen relaciones sin protección no porque sean portadores del virus, sino porque se suponen inmunes a él gracias al nuevo tratamiento, coinciden con los antiguos “preppers”, aquellos paranoicos de los suburbios que se preparaban (o se preparan todavía) para sobrevivir en los peores escenarios de catástrofe (Armagedón, plaga, guerra nuclear, ataque zombie, etc.) mediante la construcción de bunkers, el aprovisionamiento de alimentos enlatados, el desarrollo de métodos autosustentables de producción de alimentos, el acopio de armas y tabletas purificadoras de agua.
No es la primera vez que sucede, pero nunca dejará de sorprendernos que una determinada política (sanitaria, migratoria, laboral, etc.) se desarrolle a partir de la imaginación paranoica, sus figuras y, como en este caso, su vocabulario. Todos somos Sarah Connor y sólo la píldora diaria nos salvará de nuestro propio Terminator.
Como los “preppers” suelen ser personas ignorantes, agresivas y egoístas (que creen que pueden sobrevivir sin ningún lazo comunitario), es difícil pensar que la nueva píldora podría llegar a significar otra cosa que una coraza de indiferencia protectora hacia cualquier forma de vínculo con el partenaire sexual de turno, entendido como un puro factor de riesgo y nada más.
La diferencia entre el tratamiento profiláctico preventivo y una vacuna es que la segunda sencillamente inmuniza el organismo contra determinado virus o bacteria. La PrEP, por el contrario, desinhibe los comportamientos y, de ese modo, puede contribuir tanto a una utopía del amor libre como a una política de la sexualidad totalmente animal. Pero, una vez establecido el patrón desinhibitorio, ya nadie querrá volver a un pasado de autorrepresión.
A partir de ahora, pues, la algarabía sexual se asocia con la exteriorización total de lo más íntimo, la paranoia controlada, las políticas (benefactoras o no) de los Estados y la preparación para resistir individualmente a la catástrofe. Ese será el legado de la época a las generaciones futuras.

Sexy Sade


por Daniel Link para Soy

Interior. Leather Bar (2013), el experimento de James Franco, Val Lauren y Travis Mathews, será una de las joyas del Primer Festival de Cine LBGTQI Asterisco, que tendrá lugar del 3 al 8 de junio en Buenos Aires.


La sonrisa de James A fines de octubre del año pasado quise entrevistar en San Francisco a James Franco para este suplemento, en relación con Interior. Leather Bar (2013) el proyecto que codirigió junto con Travis Mathews. Fue imposible: James Franco ya estaba en otra cosa, y a mí no se me ocurrió entonces que pudiera ser interesante encontrarme con Travis Mathews, a todas luces el cerebro de la operación Interior. Leather Bar, que es como un sistema de cajas chinas ideado para esconder al sádico manipulador (el monstruo que habita en cualquier director de cine o de fotografía). Yo quería que el golden boy del cine americano (el que fue James Dean, el que fue Allen Ginsberg, el que fue Hugh Hefner, el que fue James en Interior) me sonriera.

Por supuesto, el secreto suceso de Interior pasa por la sonrisa de James, de la que todos los actores están pendientes y gracias a la cual se le perdona todo: El hombre araña, sus jactancias de estudiante de Yale, This Is the End (2013), sus libros de ficción, el capricho de querer mostrar explícitamente sexo entre varones a audiencias no condicionadas por sus preferencias. Si tuviéramos que morir mañana, que sea atravesados por la sonrisa de James Franco.


La homosexualidad Crusing (1980) ponía a Steve Burns (el personaje desempeñado por Al Pacino) en un ambiente hostil a su sensibilidad heterosexual (el mundillo leather gay neoyorquino de entonces) para buscar a un asesino. Fatalmente, Steve Burns se volvía loco. Aparentemente, Pacino sufrió mal el rodaje “en escenarios reales” y, aparentemente, gran parte del footage recortado de la película para garantizar una calificación mainstream se perdió. En esas dos mitologías fundaron Mathews y Franco su proyecto. Busquemos a un actor que se parezca a Pacino (heterosexual, ambicioso) y pongámoslo a circular en una ecología que le muestre lo que se ha estado perdiendo hasta ahora. El elegido es Val Lauren, un actor casado (con una mujer), amigo de James desde hace quince años, y cuya carrera ya había sucumbido a su sonrisa en Sal (2011). Entre los demás performers habrá otros tantos heterosexuales, bisexuales y homosexuales que se entregarán libremente y según su deseo a lo que les indique la escena.



El experimento Interior. Leather Bar es un experimento en abismo que ficcionaliza el proceso de recuperación de unas hipotéticas “escenas perdidas”. Dura apenas una hora, y la mayor parte de ese tiempo lo ocupan las conversaciones y titubeos (guionados hasta el último detalle) a propósito de lo que se estará filmando, su sentido, su valor, el riesgo que implica. La película se abre con una charla entre James Franco, Val Lauren y Travis Mathews donde se postula el matrimonio universal como un dispositivo de normalización de la sexualidad, la pérdida de la queerness propia la homosexualidad y donde se plantea la hipótesis de que el sexo sin sentido (meanless sex) sigue siendo intolerable para la civilización capitalista. La heteronormatividad es funcional al capitalismo, porque tiñe de afectividad y familiariza lo que es sólo una actividad física.

Mathews (I Want Your Love, 2012, In Their Room, 2013), además de un fino observador del mundo de las locas angloparlantes es psicólogo, lo que lo convierte en un manipulador privilegiado. Más adelante, en una de las escenas claves de Interior, luego de que James se ha hecho el vivillo alabando la sexualidad entre varones, criticando la censura, levantando su dedo acusador en contra de la heteronormatividad hollywoodense, se lo verá haciendo mutis por el foro (“non posso piu”) y desconectando su celular para no volver a atender a Val Lauren.

De modo que Interior recrea el proceso de “tortura psicológica” al que fue sometido en su momento Al Pacino, poniendo al hétero en el lugar de incomodidad y de la imposibilidad de identificación. Pero no elije como víctima sacrificial al actor Val Lauren (que sabe muy bien lo que está haciendo, aunque diga lo contrario) sino a James.



El objetivo Interior. Leather Bar es una película feliz que termina con una escena de despedida afectuosa entre Travis Mathews y los dos “actores” que han garchado realmente en la película (una pareja encantadora), vistos desde la perspectiva de un Val Lauren atrincherado en su auto y con James Franco totalmente ausente. Ha mostrado (muy brevemente) escenas de sexo explícito entre varones (con la excusa de una reconstrucción arqueológica) y ha puesto en el centro mismo de la escena a una estrella de Hollywood cuya sonrisa, antes de desaparecer por completo, se congela en un rictus del que desaparece toda la condescendencia propia del heterosexual amigable, esclarecido y liberal.

La cámara se revela, entonces, como un dispositivo sádico que pone (desde Pacino hasta Val Lauren y James Franco) no tanto en el lugar de la humillación personal sino en el lugar de la humillación cultural, de la sanción definitiva. En contra de lo que la película enuncia y la crítica acepta complaciente, el tema no es la exposición de sexo explícito entre varones, sino el lugar de la cámara como operador de distancia y de jerarquización (de allí la diferencia, mínima, que se subraya en relación con el porno).

Hay un poder, dice Travis (guionista único de la película), en la sonrisa de James y voy a poner a esa sonrisa a trabajar en contra del actor, el cuentista, el músico, el estudiante, el director heterosexual que cree que la transgresión es todavía una hipótesis simpática. Mi cámara va a hacer con ellos, los sádicos, lo que ellos han hecho con nosotros, mostrándoles lo bien que la pasamos pensando en sus sonrisas, y matándolos con sus sonrisas.

No me extraña que James haya preferido hablar de sus libros conmigo, y no de estos asuntos. Interior. Leather Bar es una pieza de pensamiento complejo sobre la mirada, la humillación, el goce sádico, y el tenue borde entre ficción y realidad, todas ellas preguntas éticas en relación con las cuales no hay sonrisita que valga.


Ceremonia de apertura: International Mister Leather 2014 (Chicago, Memorial Day)