"Lo demuestran varios estudios. Escuchar música ayuda a que los bebes aprendan mejor a hablar. La estimulación del oído aumenta la conexión entre neuronas. Es posible cantarles y hacerlos escuchar melodías desde que están en la panza. Si se los duerme con canciones de cuna, podrán balbucear a los cuatro o cinco meses" (La Nación). Lo de la panza me parece un poco demasiado. Y hacer escuchar a los bebés el concierto para piano op. 42 de Schönberg (por ejemplo), seguramente un despropósito.
Hoy leí este texto de Cristina Campo, no me quedó más opción que pararme y
aplaudir:
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"El porte erguido y delicado de la muchacha de la costa de Oro es obra de
siglos de natación, tinajas de arcilla equilibradas sobre la cabeza, danzas
y can...
Hace 1 día.

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