Cosas como ésta hacen que extrañe poco la pedagogía. ¡Cuánta exigencia! ¡Y qué difícil no caer en el ridículo!... Por suerte mis (ex)alumnos (aún los que no saben colocar un hipervínculo ni conseguirse una noviecita "pequeña y agradable, que gorjee como los pájaros") me ponen a la altura del Padre, de Hegel, y de las hijas de Hegel.
H. A. Murena y el ciclo "El sueño de la razón"
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Leer hoy a H. A. Murena es un gesto anacrónico.
En los últimos años su poesía y sus ensayos han sido revisitados por
distintos libros y reediciones, pero...
Hace 6 horas.

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