Para mí siempre fue "no hay que irritar al ciervo". Para Mabel Rosetti (pág. 40), y para la revista Panorama, también: "Tanto Tito como Ceausescu fueron cautos en sus declaraciones posteriores. 'No irritar al ciervo' parece haber sido la consigna".
de Las transformaciones
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*Hallar la clave oculta y el sentido,*
*el recurso alegórico, y la crítica*
*filológica estricta, estableciendo*
*la significación que fuera ética,*
*circ...
Hace 1 día.

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