miércoles, 20 de junio de 2007

Los diez mandamientos

Ratzinger propuso diez nuevos mandamientos, adaptados a la cápsula moderna:

Quinto: "El automóvil no sea para ti expresión de poder y dominio y ocasión de pecado."

(Ejemplo de confesión: "Padre, he pecado. Me felaron mientras manejaba mi 4x4")

Dicen que...

... es muy mala la obra. dramatúrgicamente no existe. es obvia. está mal actuada. en fin...

Tati, para Tommy Barban en la ventana

La canción de la tierra

En los camarines de la sala Batato Barea se filtra el vaho de las cloacas. Los actores, mientras se cambian y maquillan, encienden inciensos poderosísimos y aromatizan el lugar con esencias de maderas de la selva brasileña. Cierro los ojos, en la platea. Si sonara un tam-tam, la ilusión sería perfecta y sólo faltarían los chamanes y las brujas para completar un ritual pagano de fertilidad. ¿Faltan, o están allí, transfigurados?
Edipo responde al llamado de la Tierra. Aniquila al monstruo ctónico (la Esfinge), sin saber o no queriendo saber que él mismo es un monstruo ctónico (la marca corporal, el pie hinchado, es la misma que en todas las mitologías tienen los hombres que salen de la tierra). Hay una tensión entre lo autóctono y lo poiético (lo que constituye siempre un tema de lenguaje, pero también un tema de identidad: el extranjero). Para los griegos, esa tensión reproducía la tensión entre lo ctónico (los monstruos del inframundo) y lo olímpico (los dioses celestiales). Una misma pregunta que lo cubre todo: ¿cómo hemos sido engendrados, y para qué? Una pregunta, al mismo tiempo, sobre la reproducción, sobre el género, sobre las formas del lenguaje, y los modos de organización social (la construcción de las ciudades).

El teatro es un ritual, pero además es un ritual nocturno que se desarrolla bajo la vigilancia atenta de la luna de los aquelarres.
Todo el teatro que conocemos está dominado por el inframundo, la idea del infierno (una cierta modalidad de lo irrepresentable, de lo pura y solamente imaginable). ¿Qué clase de infierno es el que desarrolla Seis personajes en busca de autor de Pirandello? Porque hay allí, efectivamente, un infierno, como lo hay en A puertas cerradas de Sartre, en ¿Quién le teme a Virginia Woolf ? de Albee, en Mahagonny de Brecht-Weill y en Esperando a Godot de Beckett.
Todos los sábados, a las 23, la sala Batato Barea conecta con el inframundo y las brujas y chamanes se adueñan del espacio y vienen a destruir el teatro del mundo (el teatro, y el mundo). No sé si son demonios personales o impersonales los que aparecen en el escenario. Pero sé que lo que sucede, sucede en un infierno.

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martes, 19 de junio de 2007

Presentación



EDITORIAL SUDAMERICANA
invita
a la presentación del libro

BANCO A LA SOMBRA, de María Moreno

Con la presencia de Alan Pauls y Julián Gorodischer
Centro Cultural Ricardo Rojas
Auditorio Abuelas de Plaza de Mayo
Miércoles 20 de junio a las 19.30
Corrientes 2038

Cultura

El texto postclásico (en cualquiera de los géneros que se consideren) no representa la cultura sino que meramente la replica, en el sentido de que funciona respecto de ella como un espejo vacío o rasgado (señala la ausencia de representación). Por supuesto, el modelo es, una vez más, Artaud (y, sobre todo, Artaud leído por Derrida). Podría decirse que la cultura industrial es el triunfo del teatro de la crueldad, sólo que sin sujeto. En la medida en que no está Artaud, en la medida en que no está el sujeto, ese triunfo del teatro de la crueldad es un triunfo en la cultura, pero sin arte.

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lunes, 18 de junio de 2007

Diario de un cantautor

¡Temblad, siervos del señor! Todavía no sé cuándo grabaré el disco, pero por lo menos ya está disponible el video que hice en la granja. Mis hijos criticaron las bermudas y las sandalias, pero no fue premeditado.

Dicen que...

Anoche acompañamos a la chica de minifalda y su petaca de JB al Rojas a ver El amor en los tiempos del dengue, el delicioso melodrama con el que Daniel Link debuta como dramaturgo ("al cine sola y al teatro con petaca" es la última frase de cabecera de la chica de minifalda y una receta atendible para la felicidad mientras dure el invierno). Nos divertimos mucho con las pistolas que dicen "pum", la peluca inconstante, y la analista renga. También nos gustó que Link corrija una omisión grave de la nueva dramaturgia: en Dengue cuando los personajes hablan de amor hablan de plata y viceversa. Pero lo que más valoramos es que la obra nos regaló la réplica justa para todos los insensibles que muy de tanto en tanto logramos arrastrar al teatro y a la salida nos bufan "¿adónde está la gracia?" Cómo nos recuerda un personaje de Link:

"La gracia está en creérselo".

Publicado por Tommy Barban en la ventana.

domingo, 17 de junio de 2007

La fealdad de la derecha

1. Un amigo querido que hoy está ausente del país (y lo extrañamos) nos decía que Macri parece un zorrito. No se trata de una analogía moral (al estilo de las fábulas). Macri parece (en efecto, su percepción es brillante) un zorrito de peletería, de esos que las viejas solían llevar al Colón cuando no era considerado de tan mal gusto andar adornándose con animales muertos.
2. El amarillo de la campaña de PRO (no hace falta ser "gente de teatro" para saberlo) es vomitivo. ¿En qué cabeza cabe que el color de la envidia pudiera ser políticamente pertinente? Los demás colores ya estaban, claro, tomados: rojo, por la izquierda; celeste, por el peronismo; negro, por el anarquismo; gris, por el fascismo. Pero había gamas de lilas, naranjas (es verdad, hay listas sindicales que lo usan) o... verdes. No, PRO no podía ser verde. Qué pena que nos condenen a la ignominia y a la mala fortuna del amarillo.
3. En estos días, un nuevo escándalo.
Blumberg habría usurpado el título de ingeniero. Usurpar un título, en fin, es cosa un poco extraña, pero se entiende en el caso de los médicos ("el falso galeno" siempre me pareció una figura irrresistible) o en el metafísico "Doctor", que tanto designa a abogados, contadores o posgraduados en física nuclear o en lingüística aplicada. Pero, ¿ingeniero? Suena feo, muy feo.
Con estas precisiones no es que quiera sumarme a la desesperada campaña del progresismo porteño para no perder sus posiciones de privilegio, sino sencillamente señalar todo lo que me separaría de PRO: más allá de las acusaciones de evasión fiscal contra su titular que circulan por Internet (que han empañado las propagandas de Prolong), más grave es destacar que Macri y su cohorte de prohombres y promujeres son de derecha, con todo lo que eso implica, estética e ideológicamente. No obstante, ganarán el
ballotage, y es justo que así sea aunque resulte deprimente. Del otro lado se esgrimen sólo unas vagas "convicciones" que no se sabrá nunca cuáles son.
Yo tengo para mí que si el peronismo hubiera tenido la convicción de institucionalizar la ciudad, designando funcionarios por concursos públicos de antecedentes y oposición en todas las áreas que lo admiten (direcciones de salud, educación, cultura; bibliotecas, institutos de planificación, canales de televisión, radios, museos, teatros, festivales, hospitales, etc...) sería poco cambio el que representaría un triunfo de la derecha a nivel municipal (derecha que, por otra parte, anuncia precisamente... ¡concursos!). Ahora, por el contrario, asistimos al triste espectáculo de escuchar a nuestros amigos quejándose por los trabajos que perderán o, más tristemente aún, concurriendo a las reuniones que se hacen
chez Liprandi, a ver qué puede salvarse del naufragio.
El triunfo de PRO no será el comienzo de una etapa sino la culminación de un proceso de descomposición política que empezó hace mucho. Si M. M. hubiese leído a Céline, habría hecho suya la frase de Bardamu: "L'anarchie partout, et dans l'arche, moi Noé g
âteaux*". La anarquía, sí, por todas partes, sí, y en el arca, sí, él, como un Noé, sí, sí, tarado.

*Dícese del enfermo cuya voluntad no tiene acción sobre sus necesidades corporales.

Dicen que...

El amor en los tiempos del dengue

Chispeante debut como dramaturgo de Daniel Link en una obra que dirige Saula Benavente. Dos parejas y un entramado textual que resulta el único disponible y que, para colmo, tiende a entreverarse. Muchos taxis por tomar, poderes que disputar, lacanianos que atacar y amores que defender hasta la muerte. Con un elenco donde entona la dupla femenina (Fabiana Falcón y Fabiana Rey) y brilla la masculina (Santiago Giralt y Esteban Meloni). Y una peluca fuera de serie.

Radar (Inevitables), 17/06/2007

sábado, 16 de junio de 2007

Yacimientos

No soy muy original si digo que la instancia de enunciación teatral es muy compleja: el texto, una vez escrito, pasa al laboratorio del director, donde se convierte en otra cosa. Pero están además los actores, cuya obsesión pasa por la construcción del personaje. Ellos, para poder decir de tal o cual modo un parlamente, necesitan contextualizarlo. Cuando ese contexto, como sucede en El amor en los tiempos del dengue, no es claro, lo inventan. A propósito de una de sus intervenciones en la pieza, Fabiana Rey me decía que el personaje que desempeñaba en ese momento estaba por salir a la calle a encontrarse con su amante, y que eso le permitía desarrollar la gestualidad y el tono de quien ha sido interrumpido. En otro momento, Santiago Giralt introduce un parlamento que yo no escribí y respecto del cual tengo mis reservas. Después del ensayo general, le pregunté si él realmente quería decir esa línea. Me contestó que sí. Yo, naturalmente, le dije que se sintiera libre de hacerlo, precisamente porque el personaje había pasado a ser completamente suyo, lo que involucra el derecho a la palabra, entre otras cosas.
La historia que desarrollan Fabiana Rey y Fabiana Falcón es, así, muy diferente de la historia que desarrollan Esteban Meloni y Santiago Giralt
cuando interactúan entre sí, aún cuando las palabras en las que se basan son las mismas (y si se consideran los cruces, las historias vuelven a multiplicarse). Cada uno hace de su personaje una cosa viva y, como los estilos de actuación son muy diferentes, las ideologías de la persona que de ellos se deducen son también distintas.
Un dramaturgo, pienso, no puede sino vivir como un enriquecimiento esas operaciones sucesivas que, como en la minería, van revelando capas sucesivas de una geología inextricable. ¿Acaso la conciencia misma, desde Proust hasta Lévy-Strauss, no ha sido pensada como la superposición de capas geológicas?
No importa si "yo" acuerda con tal o cual decisión porque, en última instancia, no es "yo" el que habla en el teatro sino un coro de murmullos a los que sería imposible atribuirles nombres propios. Como género literario, el texto teatral es el más complejo y el más abarcador: despojado de didascalias, el parlamento del personaje se podría leer como la poesía. Multiplicadas las didascalias al infinito, el texto se transformaría en una novela. Así, el teatro contiene a la poesía y a la novela, como formas complementarias. Al mismo tiempo, las excede, porque necesita, por definición, de la carne (la encarnación).
Ningún actor (sobre todo, ningún buen actor, como es el caso de los cuatro que aceptaron la invitación para representar El amor en los tiempos del dengue) puede ser considerado como un títere o un mero soporte físico para la voz de otro. La encarnación lo transforma todo, la conciencia del que actúa, la conciencia del personaje, la conciencia del que escribe, como un seísmo que pone en contacto las más antiguas placas geológicas con la arenilla de sentido que los vientos arrancan de las piedras. El teatro es un ritual tectónico (por eso, en mi perspectiva, se liga con la autoctonía).

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Posiciones

viernes, 15 de junio de 2007

Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem

Es cierto que yo nunca (o casi nunca) tomé Rivotril. En cambio, no me abstuve de Diocam (si La ansiedad es mi ecología, el petit-mal me acechó desde pequeño y hasta hubo un médico que se atrevió a diagnosticar que yo jamás, jamás caminaría). Son dos designaciones diferentes para la misma droga, pero la segunda evoca, en mi ensueño filo-filosófico, a la navaja de Ockham.

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Brilla una estrella



PREMIO LITERARIO "INDIO RICO"

DE LA ASOCIACIÓN

ESTACIÓN PRINGLES


BASES

1. LA ASOCIACIÓN ESTACIÓN PRINGLES convoca al Premio literario "Indio Rico".

2. PUEDEN OPTAR A ESTE PREMIO autores argentinos entre 18 y 35 años de edad, nacidos en la Provincia de Buenos Aires o con un mínimo de 3 años de residencia en la misma.

3. EN ESTA EDICIÓN se premiará un trabajo en el género nouvelle, en idioma español.

4. EL PREMIO consistirá en la publicación del trabajo ganador. A criterio del Jurado podrán otorgarse dos menciones especiales por las que se entregarán diplomas.

5. EL JURADO estará integrado por: César Aira, Daniel Link, Alan Pauls. No habrá jurado de preselección.

6. Editorial ENTROPÍA y ESTACIÓN PRINGLES tendrán a su cargo la publicación del trabajo premiado. Se editarán mil trescientos ejemplares. Por cada ejemplar vendido la Editorial Entropía reconocerá al autor, en concepto de derechos, el equivalente al diez por ciento del precio de tapa. El autor quedará en libertad para la contratación de eventuales reediciones, transcurridos tres años desde la primera edición o una vez agotada la misma.

7. LOS TRABAJOS se presentarán con seudónimo. Tendrán una extensión mínima de ochenta páginas y una máxima de ciento diez páginas (entre 24.000 y 30.000 palabras), escritas en hoja A4, a doble espacio, tipografía cuerpo 12.

8. CADA PRESENTACIÓN deberá contener, dentro de un sobre, TRES copias del trabajo con que se opta al premio, impresas o mecanografiadas sobre una sola carilla y anilladas o encarpetadas. Asimismo, incluirá una copia digitalizada (en diskette o CD) de la nouvelle. Cada copia llevará el título de la obra y el seudónimo elegido por el autor, SIN FIRMA.
Junto a estos ejemplares se incluirá un segundo sobre cerrado en cuyo exterior figurarán el tÍtulo de la obra y el seudónimo. En el interior, se incluirá la siguiente documentación:

* Fotocopia de la primera y segunda hojas del documento nacional de identidad del autor.

* Una carta firmada por el autor y dirigida al PREMIO LITERARIO “INDIO RICO” DE LA ASOCIACIÓN ESTACIÓN PRINGLES donde conste: a) el nombre y apellido del autor al que corresponde el seudónimo, b) el título de la obra presentada, c) declaración de que la obra es de su autoría, inédita y no tiene cedidos o prometidos los derechos de edición con terceros, d) fecha y lugar de nacimiento, lugar de residencia, dirección y teléfono de contacto, d) la mención explícita: "Acepto cumplir las cláusulas de la presente convocatoria del Premio”.

En el caso de faltar alguno de estos requisitos, una vez abierto el sobre después de la deliberación del Jurado, la obra no podrá ser premiada y quedará excluida del concurso.

9. LA OBRA u obras presentadas deberán ser inéditas y no premiadas. Si el autor presenta la obra simultáneamente a otro concurso, en el caso de obtener un premio deberá comunicarlo por carta firmada a la Asociación ESTACIÓN PRINGLES, en un plazo máximo de tres días, para proceder a retirar los ejemplares. En cualquier caso, una obra que haya resultado previamente premiada quedará automáticamente descalificada.

10. LOS TRABAJOS se enviarán por correo postal a:

Estación Pringles
Premio Literario “Indio Rico”
Casilla de correo Nº 61, Sarmiento 151

CP1000 Correo Central
Ciudad autónoma de Buenos Aires

No se aceptarán trabajos enviados por correo electrónico.

11. EL PLAZO para la admisión de las obras se cerrará el 31 de Agosto de 2007 incluido. Se tendrá en cuenta la fecha impresa en el sello del correo postal.

12. EL FALLO del Jurado tendrá lugar en el mes de octubre de 2007 y será por mayoría simple entre todos sus miembros.

13. TRAS EL FALLO del Jurado, una vez abierto el sobre, la Asoc. ESTACIÓN PRINGLES se pondrá directamente en contacto con el ganador. Seguidamente, el resultado será publicado en la página de Estación Pringles y la de Editorial Entropía. En caso de resultar premiado, el autor se compromete a declarar bajo su responsabilidad el carácter inédito y no premiado de su obra, su total sometimiento a las bases del concurso, así como a ponerse a plena disposición de la Asociación ESTACIÓN PRINGLES y Editorial ENTROPÍA, a efectos de la posterior promoción y/o difusión del Premio y de la obra editada.

14. EN NINGÚN CASO se devolverán los ejemplares presentados ni se mantendrá correspondencia al respecto, dado el carácter anónimo del Premio. Todas las obras no premiadas serán destruidas por la Asociación ESTACION PRINGLES.

15. LA PARTICIPACIÓN en este premio implica aceptar, sin reservas, todas y cada una de las bases de esta convocatoria, entendiéndose que el incumplimiento de alguna de ellas será suficiente para dejar fuera de concurso a la obra presentada. En todos los casos, las decisiones del Jurado serán inapelables y de obligado cumplimiento para los concursantes.

Consultas sobre las bases : info@estacionpringles.org.ar.

Reserve su localidad



El amor en los tiempos del dengue, pieza insensible en dos actos y medio

Funciones: Sábados 16, 23 y 30 de junio a las 23hs
Sábados 7, 14, 21 y 28 de julio a las 23hs

Sala Batato Barea (140 localidades)

Centro Cultural Ricardo Rojas

Av Corrientes 2038

Entrada $10


No son los tiempos de Pirandello, cuando los personajes andaban sueltos por el mundo. Sobre el escenario, dos personajes se matan (literalmente) para sobrevivir al amor en los tiempos del dengue. ¿Es que la desocupación ha llegado al teatro? Cuatro actores se entregarán a los dictados del azar para representar los únicos dos papeles disponibles, correspondientes a dos personas con diferentes acentos. Hablan de dinero, de amor, de las tiranías del lenguaje y la cultura. (Daniel Link)


Ficha Técnica


Elenco: Fabiana Falcón, Santiago Giralt, Esteban Meloni y Fabiana Rey

Escenografía y vestuario: Cecilia Figueredo

Sonido: Adriano y Rafael Salgado

Luces: Leonardo Aguinaga

Asistencia de dirección: Matías Baraviera

Texto: Daniel Link
Dirección:
Saula Benavente

El texto de Link pone en escena dos personajes luchando por quedarse con el poder. Uno dando vueltas alrededor del otro, sin saber qué los une, qué los separa. Sólo sienten que hay una batalla que deben ganar. ¿Pero quienes son estas dos personas? ¿De qué cosas deben defenderse? ¿Y a dónde pueden llegar las mismas palabras, las mismas acciones, pero en otros escenarios, representadas por otras personas? Dos personajes. Cuatro actores y un mismo texto que se repite en busca de otras respuestas. (Saula Benavente)

La maldad y la belleza van de la mano


Dominique
Foto: Eugenia Link


jueves, 14 de junio de 2007

Los raros

Guiños de la vida en la obra

por Sergio Téllez-Pon

Mario Bellatin, El Gran Vidrio. Tres autobiografías, Anagrama, Col. Narrativas hispánicas, Barcelona, 2007, 165 págs.

La obra de Mario Bellatin (Ciudad de México, 1960) es una de las más seductoras que se escriben actualmente en español. Me refiero a que desde la primera página de cualquiera de sus noveletas, Bellatin atrapa al lector con el estilo pulido y lacónico que ya lo caracteriza. Es así como rápidamente se entra en un ambiente hermético que invade y, en cierta medida, define la lectura. Por eso es extraño que en uno de los fragmentos del primero de los tres libros de que se compone El Gran Vidrio, Bellatin escriba: "322. Como se supondrá por lo que he relatado, el ambiente se tornó sombrío". ¿Pero es que en algún momento el ambiente no fue sombrío? ¿Había necesidad de decir que el ambiente se tornaba sombrío? Desde luego la reiteración no es gratuita. También desde la primera página, la atmósfera en prácticamente todos los libros de Bellatin es sombría: desde sus primeras obras, como Efecto invernadero, donde se cuentan los últimos días de vida del poeta peruano César Moro, y en especial en el moridero al que llegan los infectados de una nueva enfermedad en Salón de belleza hasta el inválido que depende de sus perros pastor belga-malinois en Perros Héroes.
Por otra parte, de un tiempo para acá los libros de Bellatin han ido adquiriendo rasgos biográficos de forma más evidente. Pero ¿acaso sus anteriores novelas (Flores, por ejemplo) no son autobiográficas? ¿Es necesario una vez más que Bellatin diga que estas noveletas lo son para saberlo? En sus autobiografías los escritores se esmeran en ser fieles a lo que realmente aconteció para relatarlo. En el caso de Bellatin lo que sucedió es pasado por el tamiz de la ficción de manera tal que cabría preguntarse en qué medida son autobiografías si todo ha sido ficcionalizado (sin embargo, lo que pasó sigue siendo verdad). Al reunir estas tres bajo el subtítulo "Tres autobiografías", Bellatin lanza un guiño sobre su vida y su obra. O, más exactamente, sobre la relación que se está sucediendo entre ellas actualmente. Bellatin practica el sufismo, una más de las corrientes del Islam, es un amante empedernido de razas de perros excéntricas, usa una prótesis en el brazo derecho ("Desde que nací mis padres se empeñaron, de manera casi obsesiva, en que utilizara una prótesis que supliera mi brazo faltante", dice el protagonista de la primera) y padece una rara enfermedad incurable que, sin embargo, no es por la que morirá. Es evidente que Bellatin está haciendo una obra de arte con su vida: La jornada de la mona y el paciente (2006) cuenta la profunda crisis sicológica que padeció durante los primeros meses de 2006; cada mañana, inmediatamente después de despertar, Bellatin se sienta frente a la computadora a (d)escribir el sueño que ha tenido esa noche y, finalmente, pronto, junto con el artista peruano Aldo Chaparro, montará una exposición de las prótesis de su brazo que ha usado a lo largo de estos años.
Pero, ¿es imprescindible saber todos estos datos para apreciar mejor una obra tan sólida como la de Bellatin? Desde luego ese no es un asunto que deba importar. Confórmese el lector con la autenticidad de esta obra, con su solidez, su estética e innovación indiscutibles. Finalmente, es preciso decir que Bellatin prescinde de la trama porque no son novelas convencionales (como tampoco son "autobiografías" en estricto sentido) que "cuenten algo". De hecho, creo que tampoco pretenden relatar una historia a la manera ortodoxa. Al navegar por estas embravecidas aguas que van y vienen, que llevan al lector por un lado y luego fluctúan en sentido contrario, sólo quedará el desconcierto. Otra vez el ambiente sombrío. Con El Gran Vidrio, Bellatin se confirma como un excéntrico al que muchos ya han reservado un destacado lugar en la tan recurrida familia de los escritores raros.

Dicen que...

Las pastillas, Link

por Diego Erlan para revista Ñ (Buenos Aires: 9.6.2007)


En la penumbra del Rojas, Daniel Link saluda al poeta Arturo Carrera y le entrega su Teatro Completo (Eloisa Cartenera), compuesta por tres piezas breves. Una de ellas, El amor en los tiempos del dengue, se estrena este día, dirigida por Saula Benavente. Por ahí andan Carlos Gamerro, Pablo Pérez disfrazado de Rafael Cippolini (o viceversa). Después se apagarán las luces para dar lugar a una historia de amor, celos y muerte. Uno de los personajes dice: "Ningún docente llega en colectivo a Puán, mezclado con los alumnos", y todos entienden el guiño. Al final, ya en la vereda, Link dice que eso en el texto no está, pero el actor quería hacer ese chiste interno y lo dejó. En el montaje, el mismo actor pide que le den "un cuartito" (quien alguna vez tomó Rivotril, lo sabe), pero Link explica que él nunca tomó de esas pastillas, que los actores agregaron algunas cosas: "Por eso yo repartía mi libro".

miércoles, 13 de junio de 2007

Paso de bodriovil

Tommy Barban la va de encantador y no siempre le sale

Invitamos a comer afuera a M., la talentosa, bella y, detalle para nada menor, rabiosamente pelirroja directora teatral. En un intento por encantarla con nuestro donaire viril, cuando el mozo se acerca para tomar la orden, asumimos el rol de hombre de mundo que tan bien nos sienta (nuestro modelo en estas situaciones es el primer James Bond), y ordenamos por los dos:

"Para nosotros el carré. Y la señora quiere la bondiola."

Poesía joven

viento

a las palabras se las lleva el viento,
a los recuerdos también
pequeños objetos para revivir momentos
a las palabras se las lleva el viento,
al amor también
años borrados, futuro deshechado
triste conclusión para grandes sentimientos
Il cuore piange, anch´io.
Il tuo viso non c´è più,
toui bacci si svaniscono.
a las palabras se las lleva el viento,
a tus manos también
Peccato, tonta decisione,
cercando fidelitá nelle tue paroli,
non ci posso credere... non vuoi vedermi più.
a las palabras se las lleva el viento,
a vos también.

martes, 12 de junio de 2007

Repercusiones

Por su misma lógica autodestructiva, el teatro es pura "repercusión". Mañana la obra (es decir: el montaje, el espectáculo, el brillo de las actuaciones, el partido escenográfico, las líneas maestras de la dirección) permanecerá como un recuerdo cada vez más vago o como una línea de curriculum perdida entre tantas otras.
"No sé por qué la gente se ríe tanto", me dijo mi mamá por teléfono después de la función especial previa al estreno de
El amor en los tiempos del dengue a la que asistió. "Para mí todo es muy dramático". No sé qué cuerda emocional le habrá hecho vibrar la pieza, pero yo ya le había advertido que para mí los dramas son siempre un poco ridículos (y así parece que les pareció también a los actores). Al día siguiente de esa misma función, en la inauguración de la muestra de la que S. participa, un amigo me dijo: "Al grupo GDT no le gustó, a nosotros sí". ¿Qué es el grupo GDT?", pregunté. "Gente de Teatro", me contestó mi amigo, quien inmediatamente aclaró que el "nosotros" (él es abogado) servía para designar al público corriente. "Mejor así", le contesté, porque ciertamente El amor en los tiempos del dengue no había sido escrita ni montada para halagar a ninguna capillita teatral (sobre todo a aquéllas que todavía piensan en términos de esa antigualla equivalente a las rimas consonantes en poesía, "el conflicto dramático", y son legión), sino como una experiencia muy de otro tipo, muy (me atrevería a decir) "Calle Corrientes", es decir: muy mainstream y, al mismo tiempo, muy trash.
El acordeonista
Arturo Carrera lo entendió perfectamente cuando me escribió: "El bodriovil alza su fuerza, el teloncillo, la telita". Porque El amor en los tiempos del dengue no es ni una tragedia, ni un drama ni una comedia, sino más bien un ejemplo del "teatro de boulevard" que a mí tanto me gusta: un vaudeville, si se quiere (comedia ligera fundada en la intriga y en el quid pro quo), pero hecho irresponsablemente: bodriovil (o también: "bodrio vil"). Ninguna jactancia, ningún anhelo de perdurabilidad, ninguna seriedad, apenas una experiencia (es decir: un tanteo a ciegas, una flecha disparada con los ojos cerrados, un experimento cuya salida se desconoce).

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Homenaje al Amadísimo

Los cuerpos de amor de Pasolini

por René Scherer*

«Gettare il propio corpo nella lotta ». "Arrojar el propio cuerpo en la lucha", frase tomada de un canto de la resistencia negra en Estados Unidos, citada en Empirismo herético y, simultáneamente, con la variante "mi cuerpo" en Quien soy, que podría servir para resumir la función del cuerpo y su celebración en el conjunto de la obra de Pasolini. Ambas frases van juntas. En el poeta, cineasta, novelista, periodista y teórico, todo nombra al cuerpo, parte de él y reenvía a él. Sea un cuerpo experimentado en sus más inexpresables emociones, desde la primera infancia, sean los cuerpos de los otros ofrecidos al deseo o a la repulsión, o esa parte sensible y material que sostiene lo incorporal del lenguaje y lo penetra. Porque el cuerpo debe ser oído, sea el del individuo de carne, sea en tanto componente de la expresión. Ni en un caso ni en el otro, el cuerpo es objeto entre los objetos o simple organismo, sino signo.
Todo Pasolini debe ser comprendido en el marco de una semiología general cuya clave es el cuerpo. No hay más que cuerpo, que cuerpos; el defecto de los sistemas abstractos de la lengua o de la creación artística es el olvido del cuerpo, así como el vicio de la sociedad actual, el neo-capitalismo o "sociedad de consumo", es el de haber reducido los cuerpos a no ser más que la copia de un modelo impuesto, que aplasta bajo el conformismo las singularidades irreductibles a través de las que el cuerpo se manifiesta y se expresa.

*Tomado de Pasolini de Lionel Soukaz (2006/ 34'/ Betacam). Traducción: Elena Donato (el texto completo puede leerse acá)