Te besé anoche con la boca llena de alcohol aguardientoso para que supieras que no te arderían los labios y el paladar de la misma forma en que se te incendió al mentir y decir que no lees ni por error estas líneas que aquí dejo, y que tal vez en su mayoría sean falsas, pero que no se comparan en nada con las tantas y tantas que ya me habrás dicho, pensando que, sí, soy tu burla, tu carcajada.
nicoménicus a las 09:51
"Tres maestros", por César Aira
-
Hace unas semanas atrás el sitio web grandioso Ahira subió completita la
revista *El Porteño*, desde 1982 a 1993. Todavía no tuve el tiempo de
ponerme a ...
Hace 5 días.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario