Uno de los estudiantes de carolin, un negro de alabama, muy muy tímido, contó en clase que un día estaba en la sala de computadoras de Yale, sólo para estudiantes, con otros estudiantes negros y un blanco los denunció. Vino la policía, los sacó, nadie les creyó que eran de allá. También contó que cuando hay fiestas, los celadores de los dormitorios donde viven los estudiantes dejan entrar a medianoche a los blancos, pero no a los negros. Es muy raro. Si uno tiene las costumbres civilizadas de la pampa, donde uno le mira a los ojos a la gente, los negros se sorprenden porque los blancos no los miran y viceversa. y una amiga de Carolin adoptó una chiquita de Paraguay, de ojos verdes y tez canela, claro, de padre alemán y madre guaraní, y en el colegio en Nueva York la tratan como si fuera negra, porque no habla castellano y por ende no es latina, con lo cual la niña adoptó esa identidad y los gestos de sus amigos negros.
Un poema de Maria Borio (de Trasparenza, 2019)
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DORSORUDO
I
Las casas junto al agua tendrán solidez
pero los ojos alrededor no son humanos.
Entre atmósfera y atmósfera todo se transforma.
...
Hace 12 horas.

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