Sólo la miopía necia e insolente de nuestros suplementos y revistas puede explicar el tibio recibimiento que ha recibido el libro de Gabriela Bejerman, Presente perfecto. Muchos son los fragmentos que podrían citarse. Elijo éste, que me provoca particular envidia:
"En un jarrón de vidrio amarillo, donde continuaba resonando el agua, tulipanes balncos. Rebeca llevaba ese perfume por toda la casa, cumpliendo, a la vez, tareas simples. El plumero era un alegre conversador esta mañana; el mate, su mejor amigo, y los insectos que vivían en sus plantas, un barrio entero dispuesto a entretenerla con intraducibles conversaciones" (pág. 85)
Un poema de Maria Borio (de Trasparenza, 2019)
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DORSORUDO
I
Las casas junto al agua tendrán solidez
pero los ojos alrededor no son humanos.
Entre atmósfera y atmósfera todo se transforma.
...
Hace 15 horas.

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