"Como Pinochet cuando lo detuvieron en Londres, también por orden de la justicia española, porque ni la de Chile ni la de la Argentina se decidían a actuar, Scilingo finge enfermedades invalidantes a la hora de responder por sus crímenes. Ambos fueron implacables con las personas indefensas que tuvieron en sus manos cuando ejercían el poder absoluto pero tiemblan y lloriquean, simulan hambre o demencia, cuando se les pide cuenta de sus actos", escribe Horacio Verbitsky en Página/12.
El madrileño
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Encantado con este disco que fue un suceso hace unos tres años, pero al que
recién llego y empecé a escuchar de casualidad (y que, en cierta manera, me
a...
Hace 1 semana.

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